Es más fácil quedar bien como amante que como pareja

Fátima Servián Franco · 3 marzo, 2017

La infidelidad es una cuestión controvertida y dolorosa. Si bien la inmensa mayoría de la población cree que es posible serle fiel a la misma pareja toda la vida, paradojicamente un 65% considera que es factible estar enamorado de dos personas al mismo tiempo. Además este porcentaje es superior en hombres.

Muchos se preguntarán si ha fracasado la monogamia, aunque desde el punto de vista evolutivo podamos decir que no. Echando un vistazo a los primates más próximos a nosotros que no forman parejas estables, encontramos a 150.000 chimpancés, y puede que 50.000 gorilas frente a casi 7.000 millones de seres humanos. El éxito de la pareja como estrategia reproductiva es indiscutible.

El prestigioso antropólogo Owen Lovejoy, de la Universidad estatal de Kent en Ohio, describe para el ser humano un fenómeno fascinante: la monogamia serial. Esta se basa en un cambio de pareja tras un notable periodo de tiempo. Admite que nuestro comportamiento matrimonial es un producto de la cultura, pero advierte que en nosotros anida una inclinación natural a establecer parejas.

Recordemos que todo comportamiento humano, incluido la fidelidad, tiene tres esferas: la biológica, la psicológica y la social. Por lo tanto, aunque pueda existir una propensión genética para ser infiel -el alelo 334 que gestiona la vasopresina, apodado el gen de la infidelidad- en última instancia los factores sociales y psicológicos pueden favorecer o impedir una infidelidad.

“Elige a tu pareja con mucho cuidado. De esta decisión dependerá el 90% de toda tu felicidad o tu tristeza; pero después de elegir cuidadosamente, el trabajo apenas empieza”

-H. Jackson Brown-

¿Por qué somos infieles?

En la sociedad continúa predominando la idea del amor romántico. La realidad es que vivimos muchos más años que antes y esto provoca que se produzcan en nuestras vidas más cambios que en épocas anteriores. Sigue existiendo una tendencia a la monogamia, pero cada vez más resquebrajada y menos duradera por el aumento de relaciones extraconyugales.

Según un estudio del Institut Clínic de Sexologia de Barcelona, a partir del quinto año de relación es cuando la pareja suele entrar en la rutina, y cuando se producen más infidelidades. Es relevante que no existe un perfil de persona más proclive que otra a ser adúltera, esto se debe a cada vez más personas con perfiles muy diferentes son infieles.

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Dentro de lo que se considera infidelidad, la fantasía no entraría como una forma de engañar a nuestra pareja. Según explica la directora del Institut Clínic de Sexologia de Barcelona, la infidelidad viene cuando hay conductas que implican a otra persona distinta a la pareja. Como por ejemplo ocurre cuando se intercambian mensajes eróticos con una tercera persona.

Las mujeres tienden a la infidelidad cuando son infelices en la relación o tienen una pobre compatibilidad en términos sexuales con su pareja. Mientras que para los hombres la motivación suele ser distinta y tiene que ver con su propensión a excitarse si se encuentran en una situación estimulante.

El amor hacia los amantes es como una guerra: sencilla de comenzar, pero muy difícil de parar.

Es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días

¿Por qué las relaciones con los amantes son más intensas? La respuesta está en que las relaciones con los amantes nos pueden convertir en personas poco racionales, y de ahí toda la fluctuación de emociones y sentimientos desmedidos y fuera de control.

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La frustración, los celos, la sensación constante de pérdida del amante, añadido a vínculos muy fuertes y arraigados, nos llevan a un estado de alteración permanente. De ahí, que las relaciones extraconyugales sean interpretadas como más vividas o más verdaderas que las relaciones de pareja. De alguna manera recuerdan a la futilidad y la emoción a flor de piel del amor adolescente.

Las relaciones extraconyugales suelen ser más reforzadoras a priori que las relaciones de pareja. Esto se debe a que es más fácil reforzar durante unas horas que durante una vida. Las relaciones de pareja “no oficiales” llegaron para quedarse y son prácticamente paralelas a la historia de la humanidad. Sin embargo, por muy placenteras que sean a corto plazo, a largo plazo suelen terminar generando un problema para las tres personas directamente afectadas.

Cuando estás en una mala relación, un amante puede llegar a ser lo más irresistible del mundo