Microrrelato sobre el derecho a la vida

Christopher Nei · 15 mayo, 2013

Allí estábamos todos. Cada uno pensando en lo que creía conveniente mientras pensaba, a su vez, en impulsarse con su taco de salida. Cada uno se presentó con su vestimenta propia compuesta por: maillot,  short y zapatillas de carreras. Era nuestra única oportunidad de poder alcanzar nuestro sueño: llegar a la meta. Pero sólo uno lo conseguiría. Permanecíamos todos en nuestras correctas posiciones.

El más mínimo error nos haría volver a comenzar a todos. El juez de salida dio el pistoletazo de salida. Todos salimos disparados hacia nuestro objetivo. Un objetivo que posteriormente sería grato, pero por el momento sólo me traían nervios e intranquilidad. Yo seguía corriendo al igual que mis compañeros. Tras cinco vueltas seguidas por el mismo recorrido de siempre y que se me hacía eterno, al fin avisté mi objetivo.
 

Nunca antes lo había visualizado tan luminoso. Parecía un foco de discoteca alumbrando intensamente. Pero no podía rendirme no podía dejar que ningún de mis compañeros me alcanzara y ocupara mi lugar. Yo debía estar allí.

Sólo ciento cincuenta metros más y al fin… ¡¡¡¡síiiiiiiii!!!!
 

Objetivo cumplido. Por fin llegué a mi objetivo. Por fin entré en el óvulo que siempre añoré. Al fin iba a engendrar una nueva vida. Por fin mi sueño hecho realidad.

Seguramente la mujer que ejerce la prostitución y que me llevará en su vientre durante nueve meses… no comparta esa opinión conmigo.