Miedo a volverse loco, una realidad muy común

15 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
¿Me estaré volviendo loco? Miedo, sensación de estar perdiendo el control, pensamientos obsesivos y negativos... Son muchas las personas que se preguntan esto a menudo. ¿Qué hay detrás de estas experiencias?

El miedo a volverse loco es una realidad cada vez más común. Lejos de ironizar ante esta situación debemos tomar conciencia de lo que supone tener la sensación de que uno está perdiendo el control sobre sí mismo. Sentir que quien domina nuestra vida es el miedo y que el propio cuerpo está atenazado por mil sensaciones diferentes, aterra e inmoviliza.

Así, lo que hay en gran parte de los casos tras estas experiencias y situaciones es la ansiedad. No obstante, no por ello vamos a minimizarlo, porque los trastornos de ansiedad son desgastantes, alteran por completo la calidad de vida de las personas y, en ocasiones, pueden llevarlas a situaciones límite. Tampoco podemos dejar de lado que en los últimos años (y meses) estas situaciones están en aumento.

“Dígame… ¿me estoy volviendo loco?”. Esta es, posiblemente, una de las preguntas más frecuentes en terapia psicológica. Es momento de entender que como bien decía Viktor Frankl, una reacción anormal a una situación anormal es algo normal. Es decir, hay momentos en los que experimentar miedos, inquietudes, inseguridad o incluso pánico entra dentro de lo comprensible.

Profundicemos un poco más.

Chico en una estación de tren pensando en el miedo a volverse loco

Miedo a volverse loco: ¿a qué se debe? ¿qué explica esta situación?

“Loco” es una palabra que conlleva un gran estigma y que llevamos décadas intentando erradicar desde el mundo de la psicología. Sin embargo, en el lenguaje popular no falta quien usa este término para designar al que se comporta de manera diferente, al que reacciona de manera inusual o al que haciendo uso de valentía y decisión, vive una vida acorde a sus deseos.

Ahora bien, a pesar de que comprendamos que dicha palabra no se ajusta a nada en concreto y es altamente desafortunada, se usa cuando uno siente que está perdiendo el control. Es básicamente, el pensamiento más recurrente entre quienes padecen algún trastorno de ansiedad. Lo analizamos.

El miedo a volverse loco y su relación con la ansiedad

Gran parte de las personas que sufren ansiedad terminan, tarde o temprano, asumiendo que hay algo que no va bien en su cerebro. “¿Por qué todos se toman las cosas de forma tan serena y yo termino cayendo en un agujero negro de preocupación? ¿Qué es lo que está falla en mí?”.  Los pensamientos que acompañan a estos estados psicológicos son autodestructivos y difíciles de dominar.

  • Estas realidades suben aún más su intensidad cuando aparece, por ejemplo, el primer ataque de pánico. Es entonces cuando el miedo se intensifica, cuando la mente se obsesiona en el temor por volver a experimentar esa sintomatología extrema en la que falta la respiración, el corazón se acelera y uno cree estar a punto de morir.
  • La sensación de irrealidad que acompaña a estos estados (y provocada por un aumento de la adrenalina) intensifica esa sensación, la de estar perdiendo la razón.
  • Ver que uno no puede controlar lo que se desencadena en el propio cuerpo y en la mente hace que salten todas las alarmas. ¿Estaré volviéndome loco?
  • Por otro lado, este tipo de pensamientos también suelen ser comunes en los trastornos obsesivos-compulsivos. Así, estudios como el llevado a cabo en la Universidad Concordia, de Canadá, por ejemplo, inciden en este mismo hecho.
  • La necesidad de estar verificando, por ejemplo, de cinco a diez veces que hemos cerrado la luz de casa o no poder salir sin llevar antes a cabo determinadas conductas o rituales sume a la persona en un estado mental casi desesperado. El miedo a volverse loco o creer que uno ya lo está es recurrente y hasta comprensible.

¿Qué otras dimensiones pueden hacernos creer que estamos perdiendo la cordura?

En realidad, el temor a “estar perdiendo la cabeza” cursa casi siempre con los estados de ansiedad. Sin embargo, también pueden existir otros desencadenantes que son importante considerar. Son los siguientes:

  • Pasar por épocas de estrés muy intenso en los que aparecen fallos cognitivos. Así, hechos como percibir que nos olvidamos de ciertas cosas, que no podemos concentrarnos o que cada vez tenemos menos paciencia y que las emociones nos atenazan, puede desencadenar este pensamiento.
  • Tener familiares que sufren o han sufrido trastornos mentales. A veces, podemos obsesionarnos con la idea de que también nosotros los padeceremos.
  • Por otro lado, hay otro hecho importante que considerar. Hay quien no deja de autoobservase, de atender todo aquello que experimenta el propio cuerpo o que siente la mente. Después, hace una búsqueda por internet para saber qué puede haber detrás de esos síntomas. El miedo a contraer enfermedades o más aún, a sufrir determinados trastornos psicológicos es otro factor que alimenta esa creencia.
  • Asimismo, las etapas de cambio intensas también intensifican el miedo a volverse loco. Cambiar de casa, de trabajo, tener un hijo… Todo ello nos sitúa ante grandes desafíos.
Mujer con ansiedad por sus pensamientos

¿Qué hacer ante la angustia persistente por estar perdiendo la razón?

Uno no puede obsesionarse con la idea de estar padeciendo una enfermedad cardíaca y no acudir a un cardiólogo. Tampoco es ilógico obsesionarse con que tenemos un carcinoma en la piel y no acudir al dermatólogo. Por tanto, es igual de contradictorio creer que estamos perdiendo la cordura y no acudir a un psicólogo.

  • El miedo a volverse loco es una idea irracional que debe ser reorientada. No estamos locos, estamos atravesando por una situación personal y emocional compleja que entra dentro de la normalidad.
  • Tanto si padecemos un trastorno de ansiedad como cualquier otro problema psicológico, debemos tener claro un aspecto. La ansiedad, las depresiones, las fobias, los ataques de pánico, etc. no son manifestaciones de locura. Son estados por los que todo el mundo puede pasar y que tienen tratamiento.
  • Todo miedo o idea obsesiva se afronta tomando contacto con uno mismo, con lo que se necesita y poniendo nombre a cada proceso. Poco a poco, iremos tomando el control de nuestra mente y de nuestra conducta.

Por tanto, tengámoslo claro, la locura como tal no existe. Existen necesidades puntuales que reclaman atenciones específicas y personalizadas. Todo problema, trastorno o desafío mental o emocional, tiene una respuesta terapéutica. No dudemos en solicitarla.

  • Jean-Philippe Gagné, Adam S. Radomsky. Manipulating beliefs about losing control causes checking behaviour. Journal of Obsessive-Compulsive and Related Disorders, 2017; 15: 34 DOI: 10.1016/j.jocrd.2017.08.013