Migrañas, el dolor en la sombra

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 9 marzo, 2018
Valeria Sabater · 10 marzo, 2016

Las migrañas no son simples cefaleas. Es tener que elegir la penumbra y el silencio de una habitación para sentir alivio, es suspirar en la cama deseando que cese ese dolor punzante alojado en media cabeza. Además de ello, supone también sufrir la incomprensión de quienes piensan que se exagera…

Quienes padecen esta enfermedad de forma crónica saben lo que es el menosprecio social de quienes no entienden, por ejemplo, que un “dolor de cabeza” pueda impedirles ir a trabajar. Por ello, y para reconocer esta realidad que afecta millones de personas en todo el mundo, la Organización Mundial de la Salud reconoció la migraña crónica como una enfermedad incapacitante en 2012.

Una migraña no es un dolor de cabeza, es una pesadilla cerebral que me hace temer la luz, los sonidos, los olores… Que me obliga a buscar un lugar seguro donde resguardarme a oscuras y en silencio.

Nadie elige este tipo de dolencias. A todos nos gustaría disfrutar de nuestras jornadas con la máxima calidad y bienestar, pero el enemigo invisible de las migrañas aparece a lo largo del mes casi de forma regular “para cerrar nuestro interruptor vital” y hacernos sus prisioneros. La migraña es una enfermedad neurológica de la que hoy queremos hablarte en nuestro espacio.

Entendiendo mejor las migrañas

Mujer con migrañas

Como siempre suele decirse en estos casos, no hay nada mejor que conocer a nuestro enemigo para poder enfrentarlo con más recursos. En primer lugar, cabe decir que la migraña suele tener un componente genético y que afecta en mayor grado al sexo femenino.

Es muy común que recordemos cómo cuando éramos niños, se nos obligaba a hablar bajito y no hacer ruido porque alguno de nuestros padres tenía “eso” llamado migraña. Al poco tiempo, también nosotros descubrimos en piel propia a ese invitado oscuro que se aloja en la cabeza para detener, durante unas horas, el engranaje de nuestras vidas.

Una migraña tiene un claro componente orgánico, es algo que debe aclararse por encima de todo ante quienes piensan que la raíz puede estar en algún componente emocional. Ahora bien, factores como el estrés son a menudo sus detonadores, pero nunca las causas, por ello, debemos tener en cuenta los siguientes datos.

Causas que originan la migraña

causas del dolor de las migrañas

A continuación, te mostramos algunas características principales en relación a la migraña y sus causas:

  • La migraña afecta al 10% de la población, y aunque suele empezar a manifestarse a los 20 años, los niños también pueden sufrirla.
  • Es importante saber, antes que nada, que hay varios tipos de migrañas. La más común es la que afecta a “media cabeza” (incluyendo uno de los ojos y la sien) y que cursa con un dolor pulsátil. Además, suele dar los primeros síntomas a través de lo que se conoce como aura.
  • La más dolorosa e incapacitante es la migraña neurálgica, ocasionada por la activación o irritación de las fibras del nervio trigémino. Areteo de Capadocia, célebre médico de siglo I d.C, la describió como “el peor dolor del mundo”.

Debes saber que el nervio trigémino es el que transmite la sensibilidad de la cabeza y que a través de sus fibras rodea las meninges. Cuando se activa o se sobrecarga, aparece la inflamación y se liberan sustancias que afectan a las propias meninges. De ahí, que notemos esos latidos  persistentes en nuestra cabeza. Algo terrible, sin duda.

 

Cómo prevenir y afrontar los días de migraña

Muchas personas experimentan un auténtico periplo personal en busca de tratamientos con los cuales lograr tener una mejor calidad de vida. El objetivo, o el humilde deseo, es solo poder evitar que la migraña sea ese muro persistente que interrumpa su tiempo, sus relaciones, sus días de sol, su productividad en el trabajo.

Por ello, y para ayudarte un poco más, te proponemos reflexionar sobre estas dimensiones con las que afrontar mejor tus días de migraña y penumbra.

Conoce tu enfermedad

Tu migraña NO es como la de tu compañero de trabajo, tampoco como la de tu madre. No a todas las personas les funcionan los mismos tratamientos, de ahí, que se suela recomendar lo siguiente:

  • Lleva un diario “del dolor”. Siempre resulta muy útil mantener un tipo de registro sobre la frecuencia en su aparición y sobre los posibles detonantes: el estrés, un tipo de alimento, días de mucho viento, el síndrome premenstrual…
  • Prueba más de un tratamiento: existen diversos fármacos para tratar las migrañas. Serán siempre tus médicos quienes te ofrezcan las mejores opciones de acuerdo a tus necesidades. Asimismo, no dudes en complementarlas con otras terapias como el yoga, el biofeedback, la relajación…

Conoce los detonantes

Mujer rodeada de nubes

Tal y como te hemos señalado, factores como el estrés pueden actuar como detonantes a la hora de sobreexcitar el nervio trigénimo. Por ello, es interesante que conozcas esas dimensiones que pueden activar la aparición de la migraña.

  • El ejercicio físico intenso (la migraña aparece cuando nos relajemos después de la actividad).
  • Los alimentos ricos en sal.
  • Los alimentos con estimulantes químicos o naturales.
  • Los quesos curados, los lácteos.
  • El chocolate.
  • El café, el té, el alcohol.
  • Las luces u olores intensos.
  • Las diferencias de temperatura.

Canaliza el dolor

Puede parecerte llamativo, sobre todo sabiendo lo incapacitante que resulta un dolor asociado a la migraña. No obstante, aceptar la enfermedad debe ayudarnos a encontrar algún medio con el cual desviar levemente el foco sobre el sufrimiento en sí.

Artistas como Salvador Dalí, Debussy, Yakoi Kusama o Lewis Carroll, padecían migraña de forma habitual, y encontraron en el arte, la música o la escritura un canal con el que expresarse. Vale la pena encontrar el nuestro.

El dolor nos hace cautivos de nuestro propio cuerpo, prisioneros de un envoltorio demasiado frágil. Encuentra un motivante cotidiano y no dejes que la migraña te controle, que te convierta en alguien que no eres.