Mis heridas por tu abandono

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 5 septiembre, 2016
Lorena Vara González · 5 septiembre, 2016

Uno de mis primeros recuerdos en la infancia es tu imagen saliendo por la puerta de casa para no volver. El sonido de ese portazo aún me hace estremecer, me ha marcado de por vida, no sabes lo profundas que resultan mis heridas por tu abandono papá.

Cuando tu padre se marcha y te deja para no volver, cuando no te explica nadie que ocurre porque creen que eres demasiado pequeño para enterarte o solo te están intentando proteger, es cuando más daño te hacen. Esto es así porque eres tú misma la que pinta sobre la realidad las razones que aciertas a leer entre líneas, con todos sus fantasmas.

Y esas razones son las que más daño podrían hacerte y las que marcan tus vínculos futuros con otros hombres, con tus parejas, porque la culpa de que se haya marchado para ti es tuya, has sido una niña mala y no te mereces a tu padre a tu lado. Tú no entiendes de problemas de pareja, pero sí de castigos que indican lo mala que has sido, y perder a tu padre es un castigo.

Niña triste con globo de corazón

Tu abandono me ha traído culpa

Ese padre ausente, que te ha dejado por voluntad propia crea unos vacíos emocionales que intentas llenar con la culpa, porque si hubieras sido buena no se habría marchado. Si hubieras sido buena, te hubieras merecido un padre a tu lado.

Has perdido tu valor porque has sido mala hija y él por eso se ha marchado, no hay otra razón, nadie te ha dado otra opción para pensar otra cosa. Eres una niña, y como tal, en ese egocentrismo propio del desarrollo infantil, piensas que realmente todo está bajo tu control, todo tiene un porqué y todo está relacionado contigo.

El abandono te produce un vacío emocional que supera a la ausencia física. Esto es así porque la ausencia física puede ser cubierta por los esfuerzos de una madre soltera o de otro familiar o figura paterna. Pero la ausencia emocional es un vacío insustituible que no se puede cubrir, ya que padre solo hay uno.

Cuando eres una niña piensas que las cosas malas que le pasan a los personajes de los cuentos no son otra cosa que el resultado de su propia maldad. Esa es la moraleja, por eso la culpa es la emoción que mejor explica lo que sientes ante el abandono de un padre. Por eso te sientes mal, porque no conoces otra forma de entender este vacío emocional.

El abandono temprano afecta a tus relaciones futuras

La ausencia emocional es un vacío que te marca y que es imposible de cubrir. Un vacío que se convierte en miedo a que en un futuro esto se vuelva a repetir. Un vacío que hace que veas a todos los hombres y pienses que son iguales a aquel que se marchó y se suponía que tenía que cuidarte.

Niña abriendo la caja de pandora

Este vacío emocional del abandono también hace que cuestiones tu propio valor, que tu autoestima crezca ya lastrada, con una losa que impide que te quieras. Porque al experimentar el abandono a tan temprana edad, tu propio valor se cimienta en que los demás quieran estar a tu lado.

De ahí tu estilo de apego. Tus relaciones se ven marcadas por el miedo y la soledad, que se quedan marcadas como resortes que te lleva a no dejar que nadie se acerque a ti. Te vuelves inaccesible emocionalmente solo por tratar de protegerte, de tal forma que tu manera de relacionarte sigue un patrón:

  • Primero eres frío y distante para evitar ser vulnerable ante los demás: si no te conocen, no pueden dañarte.
  • Después, si son capaces de llegar a conocerte, empiezas a alejarlos, no necesariamente de manera consciente, pero sí como manera de autoprotegerte. Si no hay vínculo emocional, no puede haber daño.
  • Esto hace que tus miedos se vean reforzados, porque tu profecía se cumple, todos te abandonan y es cuando más sola te sientes: piensas que el mundo es un lugar hostil y que no puedes evitar que te dejen.
  • Haciendo que tu autoestima disminuya aún más, ya que la razón de que todos te abandonen es que no les mereces: es lo mismo que pasó con tu padre, no mereces el cariño de nadie.

corazón-amor-propio

Superar el abandono es un paso más de la madurez emocional

Superar el abandono es un paso, que superado, regala siempre una madurez emocional. Implica construirte de nuevo, cimentar tu autoestima y tu manera de relacionarte, empezando por quererte y aceptarte a ti misma, a pesar de que te hayan abandonado.

Implica aceptar el dolor de la ausencia y entender que las relaciones de pareja se rompen sin que exista un culpable específico, sino que el amor se gasta y en ocasiones duele. Precisamente por eso es difícil dar amor al fruto de una relación rota.

También suele implicar el aprendizaje de nuevas maneras de relación social y emocional, donde la adquisición de habilidades sociales que te permitan ser accesible sin ser dependiente, o alejar a los que te pueden ayudar.

Finalmente, superar los sentimientos negativos que puede acarrear una ruptura parental evita que estés condenado a repetirla. El hecho de entenderla como un proceso natural y no necesario, hará que te sientas libre dentro de las parejas que puedas tener y que este recuerdo no se convierta necesariamente en un foco de ansiedad contaminante.