El mito de Quirón, el sanador

Edith Sánchez·
23 Abril, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
18 Abril, 2020
El mito de Quirón representa la esencia de las ciencias de la salud. Habla de un personaje que se dedicó a sanar los males del cuerpo y del alma, por su gran compasión hacia los otros. También es una metáfora que muestra cómo ayudar a alguien, salva del sufrimiento propio.

El mito de Quirón, a diferencia de otros mitos, nos habla de un centauro sabio, noble y hábil, muy distinto a los demás centauros. Recordemos que en la mitología griega los centauros eran criaturas con la cabeza y el torso humanos y el cuerpo de un caballo. En general, eran seres impulsivos y básicamente salvajes.

Se dice que el mito de Quirón está estrechamente relacionado con las profesiones de médico y psicólogo. De hecho, la palabra “Quirón” etimológicamente significa ‘hábil con las manos’ o ‘el que cura con las manos’. La palabra quirófano se deriva de este personaje.

Sin embargo, también se le conoce como “el centauro herido”, símbolo de quien sabe dar ayuda, pero también pedirla en el momento justo. En el mito de Quirón hay mucho de humano. Hace hincapié en la importancia del reconocimiento mutuo de las vulnerabilidades como fuente de compasión.

La salud es la mayor posesión. La alegría es el mayor tesoro. La confianza es el mayor amigo”.

-Lao Tzu-

Grecia

El mito de Quirón

Cuenta el mito de Quirón que la historia de este personaje comenzó cuando el titán Cronos, hijo de Urano, llegó a la tierra para buscar a Zeus. En su devenir, se encontró con una oceánide llamada Filiria. Cronos se enamoró obsesivamente de ella y comenzó a asediarla de una forma exagerada.

Desesperada por ese acoso, Filiria le pidió a Zeus que la convirtiera en una yegua para que el molesto titán la dejara en paz. Sin embargo, Cronos descubrió la astucia de la oceánide y se convirtió él mismo en caballo para poseerla. Atormentada por la situación, Filiria escapa y va a dar a los montes de los Pelasgos.

En ese remoto lugar dio a luz a su hijo. Se dice que apenas lo vio, ella dio un grito de espanto al ver el extraño ser que había nacido después de un tortuoso parto. Era una criatura mitad hombre y mitad caballo y ella lo rechazó de inmediato. Así que nuevamente acudió a Zeus para que la convirtiera en árbol y así no tener que amamantar a su hijo. Zeus la complació y la convirtió en un tilo.

Un centauro noble

Quirón quedó abandonado junto a un árbol, pero el dios Apolo y Atenea se compadecieron de él y lo adoptaron. Bajo su guía, creció como un ser bondadoso y sabio, interesado en diferentes artes, pero sobre todo en la medicina. Lo llenaba de dicha proporcionar alivio a quien sufría y fuerza espiritual a quien iba a morir. Era muy hábil en las artes de la sanación y pronto se hizo célebre. Muchos pedían su ayuda y consejo.

Se dice que Quirón salvó a un héroe llamado Peleo. Este último había recibido un regalo de Hefesto, dios del fuego: una espada maravillosa. Luego sedujo a la esposa de un hombre conocido como Acasto y este le tendió una trampa para vengarse. Le llevó, mediante engaños, a una supuesta cacería. Cuando estaban lejos, le robó la espada y lo dejó a merced de los centauros que, en general, eran salvajes.

Quirón logró salvarlo y desde entonces fueron grandes amigos. Peleo tenía un hijo llamado Aquiles. La madre de este, Tetis, le quemaba todo el cuerpo y luego lo cubría con ambrosía, pues creía que así lograría que él fuera inmortal. Molesto por ese ritual, Peleo le arrebató el hijo a Tetis sin esperar a que esta cubriera su talón con ese elixir.

Luego se lo entregó a Quirón para que él lo educara. El centauro notó que el talón del niño estaba quemado y lo primero que hizo fue tomar el hueso del talón de un gigante y ponerlo en el lugar de la herida. Así nació el famoso “talón de Aquiles”.

Tetis

Un centauro herido

Dice el mito de Quirón que en una oportunidad fue herido accidentalmente por Hércules, o Heracles, quien era uno de sus grandes amigos. El héroe estaba peleando con otros centauros y sin quererlo disparó una de sus flechas contra él, hiriéndolo en una de sus patas; más exactamente, en la zona de la rodilla.

El centauro comenzó a retorcerse del dolor; sin embargo, se le había dado la inmortalidad. Por lo tanto, podía sufrir, pero no morir. La herida jamás sanó y nunca dejó de dolerle. Esto hizo que le suplicara a los dioses la oportunidad de ceder su inmortalidad, para así morir y escapar de tanto sufrimiento.

Los dioses lo escucharon y cuenta el mito de Quirón que finalmente este le cedió la inmortalidad a Prometeo, un titán que se salvó del sufrimiento gracias a ese significativo regalo. Por su bondad y su vida ejemplar, las divinidades decidieron convertirlo en una constelación, para que brillara por siempre en el firmamento.

Gallardo, S. T. (2010). El Mito de Quirón, la Actitud Terapéutica y la Perspectiva Fenomenológica del Analista. Encuentros. Revista Latinoamericana de Psicología Analítica, (1), 18-26.