El modelo de Eysenck sobre la personalidad criminal

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 5 octubre, 2018
Cristina Prieto Rodríguez · 13 noviembre, 2017

El modelo de Eysenck ha sido uno de los trabajos más transcendentes acerca de la personalidad realizados en la psicología. Explorando su modelo, nos damos cuenta de que el psicólogo ofrece una visión extensa de los elementos que definen este concepto.

La criminalidad, ha sido (y es) una de las mayores incógnitas que el ser humano ha tratado de explicar. En ocasiones con éxito, otras sin resultados demasiado certeros. En este sentido, una de las mayores relaciones en las que más se ha profundizado, ha sido en su relación con la personalidad; por ello, centraremos nuestra atención en la explicación del modelo de Eysenck sobre la personalidad criminal.

Origen griego de las teorías de personalidad

La mayoría de las teorías de personalidad que se han creado han tenido su origen en los pensamientos griegos. Uno de los enfoques más importantes que se ha ido arrastrando desde entonces, ha sido el de Hipócrates. Su teoría del temperamento la desarrolló basándose la articulada por Empédocles.

Este último creía que todo lo que se encontraba en la naturaleza contenía cuatro elementos: aire, tierra, fuego y agua. A partir de ahí, Hipócrates relacionó dichos elementos con los fluidos del nivel corporal; a su vez, estos poseían una determinada característica que definía un temperamento específico según lo predominantes que fueran.

Hipócrates

Modelo de Eysenck de la personalidad

La importancia que se da al modelo de Eysenck se fundamenta en las características que lo definen: disposicional, jerárquico, dimensional y psicobiológico. Todos ellas, al final, van a estar asociadas unos con otras.

Disposicional

Se considera que el modelo planteado por Eysenck es disposicional, ya que el “rasgo psicológico” ocupa un papel central en el desarrollo de su estudio. En este sentido, un rasgo o disposición sería la tendencia que tenemos a comportarnos de forma estable en situaciones similares.

Es decir, existiría en nosotros una cierta inercia, generada por nuestras variables personales, a exteriorizar siempre la misma conducta como respuesta a estímulos parecidos entre sí, por lo que se creará una relación entre conducta y situación.

Jerárquico

El modelo de Eysenck establece de forma piramidal la estructura que sigue la construcción de la personalidad. De esta forma, se comenzará por los escalones más específicos, hasta el escalón más amplio y general:

  • Respuesta específica: aquella que damos en un contexto determinado y ante situaciones concretas.
  • Respuesta habitual: ante una situación de características similares, daremos siempre la misma respuesta específica. Es decir, un conjunto de respuestas específicas dadas siempre en el mismo contexto, degeneran en una respuesta habitual.
  • Rasgo: el conjunto de respuestas habituales dadas ante diferentes contextos, formarán un rasgo. En otras palabras, tendremos una tendencia a comportarnos de forma estable ante un contexto dado.
  • Dimensión: diferentes rasgos se integrarán dentro de un concepto mucho más amplio, la dimensión.

Dimensional

En el modelo de Eysenck existen tres dimensiones fundamentales: extraversión, neuroticismo y psicoticismo. Estas se combinan, dando forma a un determinado tipo de personalidad. Estos tres elementos forman un espacio tridimensional, en el cual se ubican las personas de forma esparcida, dependiendo del grado de cada una de las dimensiones que tenga su personalidad.

Hombre con diferentes cara para representar la personalidad

Con lo cual, la personalidad sería el resultado de la combinación de estas tres dimensiones; a su vez, cada una de estas dimensiones, por separado, se encuentran en un plano bidimensional. Esto quiere decir que van a tener un opuesto.

  • Extraversión (Vs. Introversión): individuo sociable, vital, dominante y con una búsqueda constante de sensaciones. Su opuesto sería una persona reservada, distante, etc.
  • Neuroticismo (Vs. Estabilidad): inestabilidad anímica. Se relaciona con la disposición a padecer trastornos del estado de ánimo. Destacan rasgos como los sentimientos de culpa, ansioso, poca autoestima, emotivo, etc.
  • Psicoticismo: respuesta dicotómica, o se tiene o no se tiene. Las personas que lo presentan se caracterizan por ser frías, impersonales, agresivas, antisociales y poco empáticas.

Psicobiológico

Para cada una de las dimensiones hay una estructura fisiológica y hormonal específica que relaciona sus actividades según la dimensión a la que se encuentre asociada.

  • Extraversión: relacionada con el Sistema Activador Reticular Ascendente (SARA), basado en la excitación o inhibición de los sistemas corticales internos. De esta forma, una persona con alto grado de extraversión poseería, internamente, una fuerte inhibición cortical. Es decir, tendría una baja percepción de los riesgos, lo que se traduce en una comportamiento desinhibitorio externo.
  • Neuroticismo: esta dimensión se relaciona con la actividad del sistema límbico (ligado al Sistema Nervioso Autónomo), encargado de regular las emociones y compuesto por estructuras tales como la amígdala y el hipocampo, entre otras. Un elevado grado de neuroticismo implica una alta actividad del sistema límbico, lo que significa que las emociones se activen más rápido y tarden más en disiparse.
  • Psicoticismo: es el que menos elaborado está y no tiene un sistema fisiológico determinado, aunque sí que existiría cierta relación entre esta dimensión y el metabolismo de la serotonina.

La personalidad criminal a través del modelo de Eysenck

Para poder dar una explicación de la personalidad criminal a través de este modelo tenemos que tener en cuenta el concepto de “delito”. Este implica llevar a cabo ciertos riesgos y conductas extremas, así como una falta de empatía por los bienes materiales y personales ajenos. Por tanto, según el modelo de Eysenck, la personalidad criminal tendría la siguiente combinación:

  • Por un lado, se relacionaría con un elevado grado de extraversión. La osadía, la despreocupación (rasgos fundamentales de la extraversión) se caracterizarían por ser elementos constituyentes en la comisión de un hecho delictivo. Seamos sinceros, hace falta valor para robar en una tienda, por ejemplo.
  • Seguidamente, un delincuente se definiría también por unos niveles bajos de neuroticismo. Su sistema límbico no se activaría tan rápido ante los estímulos que recibe. Esto implica que en el momento en que piensa en cometer un delito no tiene una visión futura de las consecuencias de sus actos. Ese estímulo no activaría el sistema simpático del SNA, impidiéndole sentir culpa y posteriores remordimientos por lo que ha hecho.
  • Por último, una persona que ha cometido un delito presentaría un elevado grado de psicoticismo: no siente empatía y muestra una actitud fría ante lo que ha hecho. El modelo de Eysenck explica de forma general una gran cantidad de personalidades distintas entre sí. Todo depende de las combinaciones que podamos hacer, pues no existe una “cantidad” fija de cada uno, sino que siguen cierta graduación (excepto el psicoticismo).

Hombre con capucha para explicar el modelo de Eysenck y la personalidad criminal

Al margen de otras teorías que hayan podido salir a la luz con posterioridad, el trabajo de Eysenck, adaptado al mundo criminal, fue toda una innovación para tratar de explicar el porqué del crimen desde el punto de vista más psicológico en relación con la personalidad: la personalidad criminal.