Motivación extrínseca: características y ejemplos

23 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana
¿Qué es la motivación extrínseca? ¿Cuáles son sus características? ¿Qué ejemplos de la misma encontramos en nuestra vida cotidiana? ¡Descúbrelo!

Todas las personas actuamos por y para algo. Nadie actúa en vano; siempre existe una motivación detrás de la conducta que explica y justifica nuestras acciones. Además, existen diferentes tipos de motivación; una posible clasificación es la que diferencia la motivación extrínseca de la intrínseca.

En este artículo nos centraremos en la motivación extrínseca. ¿A qué hace referencia este concepto? ¿Cuáles son sus características? ¿Qué ejemplos conocemos de la misma? ¿En qué se diferencia de la motivación intrínseca? Descubre todas las respuestas en relación a este concepto tan interesante de la psicología básica.

Motivación extrínseca: ¿qué es?

La motivación extrínseca ha recibido múltiples definiciones. De forma genérica, podríamos decir que se trata de la motivación que se da por factores externos a la propia actividad. Es decir, la persona realizaría una determinada acción para conseguir algo “externo” a la acción (no tiene por qué se dinero o un objeto material, también puede ser la obtención de un estado interno, como la tranquilidad), no por el placer de la actividad en sí misma.

Así, a través de la motivación extrínseca, el individuo busca conseguir algo con sus esfuerzos o acciones (por ejemplo un premio, una recompensa externa, un elogio…). En otras palabras: el refuerzo o incentivo que motiva la acción (tanto si es positivo como negativo) es externo y además se encuentra fuera del control de la persona. Sin embargo, presenta más características que conoceremos a continuación.

Dibujo escaleras para representar la motivación extrínseca

Características de la motivación extrínseca

¿Cuáles son las características fundamentales de la motivación extrínseca? ¿Qué sucede para que podamos hablar de este tipo de motivación? ¿En qué momentos puede suponer un problema? Vamos a verlo.

Puede reducir la motivación intrínseca

Se ha comprobado cómo la motivación extrínseca puede reducir la motivación intrínseca. Esta última consiste en aquella motivación que tenemos por la acción en sí mismas; es decir, disfrutamos con la propia acción, y eso es lo que nos mueve a realizarla. Por ejemplo, sería salir a patinar por el simple placer de hacerlo; aquí no existen incentivos externos que nos muevan a actuar.

¿Por qué decimos que la motivación extrínseca puede reducir la intrínseca? Porque así se ha comprobado a través de diferentes investigaciones. Piénsalo bien; imagina que a ti te gusta leer. Sin embargo, tu padre, con la intención de premiar tu pasión o de incentivarla todavía más, te dice que te dará 10 euros por cada libro que leas.

¿Cómo influirá este anuncio en tu lectura? Quizás empieces a cambiar tu manera de leer, leyendo más rápido o seleccionando libros más cortos -con independencia de su temática-, para maximizar el beneficio de la actividad, “aparcando” u “olvidando” aquello por lo que empezaste a leer, que era la pasión por hacerlo (motivación intrínseca). Esto es solo un ejemplo, pero puede aplicarse en muchas más habilidades.

Puede aparecer junto a la motivación intrínseca

Ahora que ya hemos visto en qué consiste la motivación intrínseca, vamos a hablar de su aparición conjunta; y es que ambas motivaciones, la intrínseca y la extrínseca, pueden aparecer a la vez. Un ejemplo de ello sería: estudiar porque nos gusta hacerlo (motivación intrínseca) y a la vez porque nuestros padres nos recompensan con elogios por hacerlo (motivación extrínseca).

Es decir, no son motivaciones incompatibles. Sin embargo, muchas veces ocurre que una de ellas predomina sobre la otra (o aparece en mayor grado).

Nos motiva a hacer cosas que nos gustan

Otra característica de la motivación extrínseca es que nos motiva a hacer cosas que nos gustan, a hacer cosas agradables. Aunque realicemos la acción por conseguir algo, esa acción también puede ser agradable y positiva. Al final, no lo olvidemos, la motivación es una fuerza que nos impulsa a realizar determinadas acciones, sea ésta intrínseca o extrínseca.

Funciona con factores internos y externos

Aunque parezca que la motivación extrínseca solo aparezca por factores externos, esto no es así; también podemos tener motivación extrínseca por algo interno (por ejemplo, tener la motivación de adelgazar haciendo deporte o la de sentirnos relajados haciendo meditación…). Este y otros ejemplos los veremos a continuación.

“Si el plan no funciona cambia el plan pero no cambies la meta”.

-Anónimo-

Mujer corriendo al aire libre

Ejemplos de motivación extrínseca

Un ejemplo de motivación extrínseca sería recibir un salario por trabajar y si dicho salario fuera nuestra motivación para ir al trabajo (o una de ellas). Pero existen muchos más: por ejemplo hijos que estudian porque sus padres les prometen una recompensa externa al sacar buenas notas (por ejemplo una bicicleta, ir a un concierto un viaje…) o aquellas personas que esperan una palabra de agradecimiento o un elogio al realizar una determinada acción.

Al final, todos actuamos por y para algo, aunque no a todos nos mueve lo mismo. Es decir, la motivación difiere en cada persona y acción.

Como estamos viendo, los ejemplos de la motivación extrínseca pueden aparecer prácticamente en cualquier campo de nuestra vida: en el ámbito del deporte, si practicamos deporte para adelgazar; en el ámbito laboral, si trabajamos duro para conseguir un ascenso; en el ámbito personal, si cuidamos a nuestras amistades para sentirnos valorados después por nuestros amigos, etc. Si observamos nuestro día a día, ¡seguro que encontramos múltiples ejemplos!

La motivación: esa fuerza que nos mueve

Sea intrínseca o extrínseca, la realidad es que detrás de cada conducta humana existe una motivación (o más de una). Nadie actúa de una determinada forma “porque sí”. De esto en parte habla la teoría de la autodeterminación, que fue propuesta por los investigadores Edward L. Decy y Richard M. Ryan y que sugiere que las personas estamos motivadas para crecer y cambiar por necesidades psicológicas innatas.

Según dicha teoría, existirían tres tipos de necesidades psicológicas (innatas y universales): la necesidad de competencia, la necesidad de conexión y la necesidad de autonomía. Así que, todos actuamos por alguna razón, aunque esta razón no siempre sea fácil de identificar.

Por otro lado, las motivaciones son sensibles a las circunstancias y sufren cambios importantes a lo largo de la vida. En el caso de la motivación extrínseca, ésta puede aumentar si aumentamos los incentivos externos (por ejemplo, aumentando su cantidad, calidad, variedad…), y también ante otras circunstancias.

Si nos vamos a la motivación intrínseca, según Good y Brophy (1996), esta disminuirá si se reducen los sentimientos propios de competencia y autodeterminación. Esto produce dos tipos de conducta motivada de manera intrínseca: una ocurre cuando la persona está cómoda, pero aburrida, y por lo tanto busca la estimulación, y la otra implica dominar desafíos o reducir la incongruencia.

“No crecemos cuando las cosas se vuelven fáciles, lo hacemos cuando afrontamos nuestros desafíos”.

-Anónimo-

  • Reeve, J. (2010). Motivación y emoción (5ª Edición). McGraw-Hill/Interamericana. México.
  • Ryan & Deci. (2000). La Teoría de la Autodeterminación y la Facilitación de la Motivación Intrínseca, el Desarrollo Social, y el Bienestar. American Psychological Association, 55(1).