Nictofilia o el amor a la noche que muchos profesamos

02 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
La nictofilia es el amor por la noche. Si bien Romeo Capuleto amaba a su Julieta, también se declaraba un fanático de la noche. Si te cuesta mucho irte a la cama pronto o sientes una especie de vacío existencial no sufras, no seas como Romeo. Eres simplemente una persona verpertina.

A muchos nos parece que la vida se vuelve mejor a medida que gana la oscuridad, pero no oscura en hechos o sentimientos, sino en iluminación, ambiente u hora. La nictofilia o el amor a la noche es la sensación de que nuestra vida y nuestro ser tienen mucha y mejor cabida en el ambiente nocturno.

Por desgracia para muchos, la “vida normal” y la cotidianidad tiene lugar a plena luz del día, así que no queda otro remedio que adaptarse a ella. Así es como muchas personas que practicaban la nictofilia ahora se ven abocadas a abandonarla y sustituirla por el acto de dormir.

Para algunos, una obligación de normalidad que trae consigo la angustia al irse a la cama, pues si es bien necesario dormir, muchas personas aman poder disfrutar de la noche un poco más. Esta imposición de tener que abandonar la actividad a la hora en la que nos sentimos mejor genera resistencias.

La nictofilia: no soy “mañanera”

Si te define la nictofilia, puedes dejar de sentirte culpable; porque es genético. Si despertarte por la mañana te duele y no puedes conciliar el sueño hasta altas horas de la noche, seguramente tienes una tendencia a buscar actividad de forma vespertina.

La población mundial está representada alrededor del 25 % por las personas vespertinas y el 25 % por las llamadas “mañaneras”. El 50 % restante son los afortunados que son igualmente efectivos al amanecer y al atardecer. Para quienes no tienen este lujo, es mejor “respetar su reloj biológico”, animan los cronobiólogos. Pero entre las obligaciones profesionales, sociales y personales, a veces es difícil acoplar nuestro ritmo al que para nosotros sería natural.

Nictofilia: ¿cómo identificar si eres vespertina?

Antes de nada, identifica correctamente tu cronotipo. Hay un cuestionario de 19 preguntas, accesible en Internet y publicado en 1976 en el International Journal of Chronobiology por los investigadores Jim Horne y Olov Östberg.

Tienes que responder poniéndote en una situación ideal desprovista de todas las limitaciones. Tienes que olvidar tu ritmo social para responder correctamente a las preguntas. Algunas personas no lo logran, ya que están acostumbradas a no escucharse a sí mismas respecto a temas tan vitales y sencillos como este.

Consejos para no sufrir tanto

Es eficaz utilizar terapias conductuales y respetar un estilo de vida saludable para reducir el cambio biológico de los pacientes. Evita usar pantallas electrónicas o practicar deporte al menos dos horas antes de quedarte dormido. Esto no es bueno para nadie, pero menos aún para las personas cuyo ritmo natural está alterado; es decir, noctámbulos y madrugadores: los que por su naturaleza practicarían la nictofilia.

Nictofilia: ¿por qué nos fascina la noche?

La noche atrae, intriga. El tiempo parece ralentizarse mientras las sombras envuelven lentamente el mundo. El ajetreo del día da paso a la calma y al silencio. Los contrarios se encuentran en cualquier barra de bar. Se entremezcla la tranquilidad de los que duermen con la actividad de amantes, pensadores y preocupados.

La lluvia en las calles empedradas. La búsqueda de otro lugar abierto y escondido. La noche alberga la euforia de la fiesta, una idea brillante para trabajo, la creación artística y la ansiedad de otros muchos. En nuestro mundo civilizado, las noches son brillantes. Sin embargo, a pesar de esta luz que reviste la noche, el reinado de lo poco uniforme y oscuro renueva le paisaje nocturno. La vista no atina con dar los detalles superficiales, pero la intuición se aviva y las sensaciones se agudizan.

La nictofilia es casi convertir la noche en un mundo aparte. Asociamos a la noche con lo prohibido, la transgresión, el placer proscrito, el desenfreno, la muerte…, todo ello alejado de la mediocridad y la copia.

Mujer con nictofilia

Nictofilia: por la noche se sociabiliza de otra forma

Muchos noctámbulos se sienten aliviados por la noche. Durante el día, la multitud de personas con las que hablan y la multitud de cosas que hacer los ponen nerviosos. La noche es un tiempo más individual. Cada uno encuentra un tiempo para sí mismo. Un tiempo fuera de los ritmos, fuera de las limitaciones impuestas durante el día.

La inspiración por la noche

Mientras algunos están más inspirados durante el día, otros se sienten más inclinados a trabajar después del anochecer. Los científicos también han acuñado el término “cronotipos” para definir esta tendencia a ser más matutino o vespertino.

La mayoría de nuestras sociedades contemporáneas han hecho que el trabajo diurno sea lo normal, invitando a los trabajadores a plasmar sus ideas en el papel de 10 a.m. a 7 p.m., de lunes a viernes. Sin embargo, crear de la noche a la mañana tiene muchos beneficios:

  • El trabajo nocturno tiene algunas ventajas sobre el trabajo diurno. Por ejemplo, si trabajas mientras la mayoría de la gente duerme, evitarás una cantidad considerable de distracciones, como correos electrónicos, llamadas o visitantes inesperados.
  • Además de tener menos distracciones, muchos noctámbulos tienen una sensación muy especial cuando piensan mientras el resto del mundo duerme: se sienten animados a ser más creativos, a sentirse más atrevidos, concediendo espacio y oportunidad a las nuevas ideas.

Trabajar por la noche

Muchos han optado por trabajar mientras los demás duermen. Evolucionar en un mundo aparte, al margen de la sociedad. ¿Por qué este deseo de trabajar de noche? Por supuesto, casi siempre se tiene en cuenta la retribución, que es más sustancial entre las 21:00 y las 6:00 horas.

Pero a veces, también, trabajar de noche es una elección de vida, un deseo de evolucionar en este universo en particular. Trabajar de noche significa escapar del bullicio, las incesantes llamadas telefónicas, los gritos, los vagones abarrotados en el metro o los atascos.

El privilegio de estar al margen, de pertenecer a un mundo aparte. Trabajar de noche puede aportar una sensación de poder. Hay que decir que trabajar de noche está en contra de la naturaleza. Controlar tu sueño hasta este punto va en contra del ritmo biológico. Evidentemente, esto no deja de tener consecuencias.

El trabajo nocturno trastorna los referentes sociales y biológicos. Pero para muchos sigue siendo un lugar de encuentro único. Por la noche, la gente se queda hablando más tiempo. Su única limitación es irse a dormir. Y esto tanto en el trabajo como en el ocio, propicia una interacciones distintas y únicas.

Lo ideal es que todos pudiéramos saber desde pequeños cómo es nuestro cronómetro biológico y que pudiéramos adaptarnos a él más que a una sociedad a la que tampoco parece que le importemos mucho. Es importante dormir, es importante trabajar, pero no lo es menos crear, estar feliz y practicar la nictofilia cuando nos apetezca. Si se trata de ser productivos y no solo de ser trabajadores, nada mejor que hacerlo en la noche, si es lo que amamos.