No dejes que la vida se te escape, ¡viaja!

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 5 junio, 2018
Raquel Aldana · 10 enero, 2016

Hay quien viaja para escapar de la vida, para desconectar y darse un tiempo de reflexión. Sin embargo, esta necesidad de viajar obedece al deseo de que la vida no se nos escape.

O sea, que cuando iniciamos un viaje lo que queremos es dejar a un lado esa sensación de que nuestra vida se detiene. Digamos que nos libera y nos enriquece. Como dijo alguien alguna vez, viajar primero te deja sin palabras para después convertirte en un gran narrador.

Porque coger unos billetes de autobús, de tren, de avión, de barco o de lo que sea significa abrir una puerta a lo que se sale de lo común. Significa dejar de lado la rutina y alimentar nuestra cultura, nuestros conocimientos, nuestras costumbres y nuestra perspectiva.

Si algo bueno te pasa, viaja para celebrar. Si algo malo te pasa, viaja para olvidar. Y si nada te pasa, viaja para que algo pase…

Haz un cuaderno de viajes y que sea tu hoja de ruta

Una de las cosas que todo el mundo debe hacer alguna vez en la vida es viajar sin planificar, sin tener intenciones, solo queriendo sentir el cambio y la capacidad de innovarse a uno mismo contemplando la propia mirada en los cristales de un tren en marcha.

Preparativos de viaje
Recorriendo caminos y surcando mares podemos llegar a descubrir una gran obviedad que se nos resiste: que todo el mundo se equivoca en su opinión sobre otros lugares. Nos equivocamos al juzgar, al no movernos, al valorar con los ojos vendados.

Dado que viajar es una de las cosas que solemos posponer, lo mejor que es que realicemos un cuaderno de viajes en los que marquemos nuestras rutas y alimentemos todas aquellas razones que nos impulsan en un momento dado a desear viajar.

Una vez que hagamos un viaje no olvidaremos las sensaciones ni la riqueza emocional que ha generado. Porque ilustrar nuestros ojos con las maravillas del mundo es saborear a sus gentes, a su fauna y a su flora. Enriquecer nuestras costumbres y renovar nuestras creencias.

“Dentro de veinte años estarás más decepcionado de las cosas que no hiciste que de las que hiciste. Así que desata amarras y navega alejándote de los puertos conocidos. Aprovecha los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”

-Mark Twain-

Viaja, es la forma más saludable de ejercitar la mente y el espíritu

Cada lugar es un universo de sensaciones que comienza desde el momento que tenemos la intención y la ilusión de hacer un viaje. Sin embargo, ocurre que al final no somos nosotros quienes lo hacemos, sino que es el viaje el que nos hace a nosotros.

Viajera mirando el paisaje
Porque emprendiendo un viaje nos damos cuenta de que las mejores cosas de la vida no son cosas. También te percatas de tus oportunidades, le das luz a tu mente y revitalizas tus ideas.

“Viajar es una brutalidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista todo lo que te resulta familiar y confortable de tus amigos y tu casa. Estás todo el tiempo en desequilibrio. Nada es tuyo excepto lo más esencial: el aire, las horas de descanso, los sueños, el mar, el cielo; todas aquellas cosas que tienden hacia lo eterno o hacia lo que imaginamos como tal”.

-Cesare Pavese-

Un viaje se mide en amigos, no en millas

Entre todas las maravillas que nos ofrece viajar, una de las oportunidades más fascinantes es la de conocer gente, hacer amigos y sentir que podemos echar raíces y vincularnos afectivamente con las personas que conocemos en nuestro trayecto de la manera más simple.

También está la opción de viajar en absoluta soledad para completarse a uno mismo, para escucharse y cultivarse. En cualquier caso viajar será una manera de amarnos, de cuidar la amistad que tenemos con nosotros mismos, de transformar nuestros sueños y de dar con las respuestas que necesitamos.

Viajar nos enriquece, sin duda. Porque quien vive, ve; pero quien viaja, logra ver mucho más. Recuerda que aunque un barco está a salvo en el puerto, el barco no se hizo para eso.