No desistas: esfuérzate hacia el éxito

9 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por Sara Clemente

¿Has experimentado alguna vez la sensación de que no importa cuánto te esfuerces, que las cosas no salen como tenías planeado? Momentos en los que la vida parece estar solo llena de un fracaso tras otro. Esta sensación puede resultar agotadora y puede destruir nuestra confianza y minar tu éxito. 

«Desarrolla el éxito a partir de los fracasos. El desánimo y el fracaso son dos de los peldaños más seguros de tu vida» (Dale Carnegie)

Una brecha en el camino puede ser un éxito

 Todos tenemos debilidades y fortalezas. No podemos llegar y besar el Santo. A veces no se puede experimentar el éxito de inmediato. Primero hay que aprender.

Sin embargo, si se nos presenta una dificultad, podemos optar por dos caminos: considerarla un fracaso y abandonar el camino; o analizar la brecha y tratar de taparla o sanearla. Así, podemos saber cuál es el lugar en el que actualmente estamos, en el que queremos estar y cómo llegar a este último. Una piedra no tiene por qué ser el final.

Es importante, por lo tanto, evaluar lo que estamos consiguiendo y lo que necesitamos para alcanzar lo que ansiamos, para poder sellar definitivamente y de manera segura, esa brecha de nuestro camino.

¿Cómo evaluar nuestras metas?

Para conocer en profundidad nuestros objetivos, debemos hacernos una serie de preguntas como:

  • ¿Qué metas me he propuesto?
  • ¿Estoy remando en la dirección adecuada para llegar hasta ellas?
  • ¿Para qué me sirve lo que estoy haciendo?

Pero, he aquí el dilema… ¿Cómo podemos responder a estas preguntas de forma precisa? Un truco puede ser el de elaborar en un papel una lista de las metas que tengas pensadas, considerando los posibles obstáculos que pueden aparecer o han aparecido en relación a cada una de ellas. Así al ponerlas por escrito, te quedarán mas claras.

Las tres barreras 

A la hora de conseguir nuestros objetivos o metas, pueden existir muchas barreras diferentes a las cuales hemos de enfrentarnos. Por eso, es probable que el fracaso que percibamos sea el resultado de una de estas tres áreas:

Falta de motivación

No hay nada que te atraiga. No hay deseo a la hora de realizar algo. No existe ese motor que te impulsa hacia la consecución de tu objetivo.

La falta de motivación viene a consecuencia, en la mayoría de las ocasiones, de haber cometido varios errores, fallos o desilusiones. Lo que hace que aventurarse a nuevas metas no sea nada atractivo y, por ello, sufrimos una falta de motivación bastante peligrosa.

Falta de esfuerzo

Es muy común que pueda venir unida junto con la falta de motivación. También puede aparecer por la simple pereza.

El esfuerzo es vital para conseguir nuestras metas. El éxito no viene regalado del maná. Se debe luchar por lo que se quiere. Todos los grandes triunfadores de la historia lucharon y se esforzaron muchísimo para lograr lo que llegaron a ser, trabajando horas y aprendiendo de sus errores, siendo constantes y persistentes.

Falta de habilidad

La falta de habilidad puede ser subsanada con la práctica. Hacer una y mil veces algo, hace que al final lo aprendas, si tienes interés y empeño. Nadie nace enseñado, todo el mundo aprende durante toda su vida, incluso en la vejez o siendo un gran maestro.

¿Qué se puede hacer para trabajar y lograr el éxito?

Lo primero, deberíamos averiguar cuál de estas áreas es la que está interrumpiendo nuestro camino, reflexionar sobre ello y analizar que nos está sucediendo. A continuación, te orientamos sobre qué hacer en cada uno de los casos que hemos visto anteriormente:

  • Si detectas que es la falta de motivación, la cual puede deberse, por ejemplo, a que tu competencia es más fuerte; puedes subsanarlo estableciendo cuál es la prioridad para ti, comprometiéndote diariamente para seguir adelante y superarlo.
  • Si, por el contrario, lo que estás experimentando esfalta de esfuerzo, ten en cuenta que a veces, no somos capaces de hacer algo, simplemente porque no estamos dispuestos a hacer lo que haga falta. Pero, nadie ha destacado por algo sin haber sudado o haberse esforzado antes, a veces incluso, de manera extrema. En este caso, encuentra la forma de estar siempre dispuesto para trabajar duro y así conseguir tu éxito. Encuentra oportunidades y prioriza tu tiempo para dedicarte a tus objetivos.
  • Y por último, si es la falta de habilidad la que te acompaña en tu día a día, debes reconocer que tienes que crecer y desarrollar tus habilidades para alcanzar y conseguir tu meta.

A veces, no tenemos experiencia o los conocimientos necesarios para desarrollar una habilidad, y de esta manera hacer lo que queremos. Pero no te preocupes, puedes desarrollar una habilidad a través de la práctica. También puedes centrarte en tus puntos fuertes y conectar con otras personas que manejan tus debilidades, y así intercambiar ayuda y experiencia.

Recuerda que lo importante es no renunciar a todo cuando te enfrentes, sino seguir esforzándose y siendo persistentes, si es lo que deseas. El fracaso puede convertirse en una lección que te ayudará a aprender y crecer.