No poder levantarse de la cama: cuando los ánimos fallan

Esos días en los que las sábanas parecen pesar una tonelada, tanto que resulta imposible encontrar la energía para salir de la cama. ¿A qué se debe esta experiencia? ¿Hay un problema de salud detrás o estamos lidiando quizá con un problema psicológico?
No poder levantarse de la cama: cuando los ánimos fallan
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 20 octubre, 2022

Si hay algo que nos repiten con frecuencia es que cada mañana, nada más abrir los ojos, visualicemos esos motivos que nos ilusionan para empezar la jornada. Ahora bien, ¿y si no hallamos ninguno? ¿Y si los ánimos han desaparecido por las cañerías de la apatía? En efecto, hay épocas en que uno no encuentra las fuerzas y motivantes suficientes para empezar el día, para vestirse y luchar contra el mundo o bailar con él.

No poder levantarse de la cama es una experiencia recurrente entre quienes lidian con el desánimo; no es preciso estar bordeando ya el abismo de una depresión. Hay momentos en los que, por diversas circunstancias, nos cuesta mucho más quitarnos el pijama y activarnos. En ocasiones, un trabajo estresante apaga las ganas y las energías por salir del refugio plácido de las sábanas.

Con esto queremos decir que no es preciso patologizar el estrés puntual o el cansancio acumulado. Todos tenemos derecho a transitar por esos momentos en que todo pesa, nada apetece y uno desearía estar una semana entera refugiado en la propia habitación. La vida no es fácil, y es comprensible experimentar estas sensaciones y percepciones ocasionales.

La clave es no dejar que dichas situaciones se alarguen en el tiempo. Las emociones de valencia negativa que no se gestionan pueden llegar a ser muy incapacitantes. Comprender lo que nos pasa nos ofrecerá herramientas para afrontar mejor lo que nos sucede. Veámoslo.

La depresión afecta a las personas de varias maneras, una de ellas es tener la necesidad de estar más tiempo en la cama. Sin embargo, no todos los pacientes evidencian esta característica.

Hombre representando el no poder levantarse de la cama
Hay muchas razones que pueden dificultarnos el salir de la cama para empezar el día. Clarificarlas es el primer paso.

No poder levantarse de la cama: ¿por qué ocurre?

Una cosa es que seamos algo remolones y nos cueste salir de la comodidad plácida de nuestra cama y otra muy diferente es no poder salir de ella. No tener fuerzas, ánimos y la capacidad para dejar las sábanas y vestirnos define una realidad mucho más complicada. Es importante hacer esta distinción, porque hay problemas de salud física y mental que pueden imposibilitar a una persona el empezar el día.

Son muchos los hombres y mujeres que, poco a poco, ven cómo su vida cambia. Tienen dificultades para acudir puntualmente a su trabajo. E incluso se sienten incapaces de responsabilizarse de las tareas más básicas del hogar y del día a día. A estas vivencias se le añade el pinchazo inevitable de la culpa y la desazón por no poder cumplir con las propias obligaciones.

Ante este panorama personal es imprescindible actuar. No podemos dejar para mañana ese malestar que limita la propia calidad de vida. Veamos qué media en la experiencia de no poder levantarse de la cama.

La dysania define la incapacidad absoluta de salir de la cama. En estos casos, se trata de una característica de la depresión mayor.

Trastornos del sueño, algo más que dormir mal

Insomnio, apnea del sueño, síndrome de las piernas inquietas Hay muchas alteraciones del sueño que pueden mediar en el hecho de que nos cueste levantarnos. El mal cansancio nocturno, los despertares constantes o incluso trabajar por turnos y tener a veces que dormir de día puede hacer que nos sintamos de este modo.

La glándula tiroides y las alteraciones en nuestra salud

Cualquier alteración en la glándula tiroides alterará múltiples áreas de nuestro bienestar. Así, aunque siempre pensamos en que lo más común es subir de peso o perderlo, lo cierto es que hay muchos más síntomas asociados. El hipotiroidismo, esa condición en la que se produce una desaceleración del metabolismo, suele cursar con somnolencia excesiva.

Ante situaciones de cansancio excesivo y cualquier otro cambio en nuestra salud, no lo dudemos, acudamos al médico. Un estudio de la Clínica Mayo, por ejemplo, incide en que las alteraciones de la tiroides se relacionan de manera directa con los trastornos del sueño.

Dysania, la razón de no poder levantarte por la mañana

La dysania es una realidad clínica que cursa con no poder levantarse de la cama. No es que la persona experimente cierta desgana o que tenga más sueño de lo habitual. Se trata de una incapacidad fisiológica real para llevar a cabo este acto tan cotidiano. A veces, a pesar de haber logrado levantarse, vestirse y salir de casa, se ve con la necesidad urgente de volver a la cama.

Esta condición no es una enfermedad por sí misma, sino el síntoma de un problema de salud subyacente. Por lo general, la dysania cursa con un trastorno depresivo mayor o con el síndrome de fatiga crónica. 

Trastornos psicológicos asociados: cuando el ánimo nos incapacita

Cuando no tenemos un diagnóstico claro que demuestre la existencia de un problema de salud, deberemos barajar otra posibilidad. A menudo, el no poder levantarnos de la cama se asocia a un problema psicológico. En estos casos, es imprescindible acudir a un profesional especializado.

Veamos esas realidades clínicas vinculadas a esta experiencia:

  • Depresión. Tal y como venimos avanzando, un síntoma común de los trastornos depresivos es la necesidad de pasar más tiempo en la cama, en soledad, y con las ventanas bajadas.
  • Ansiedad. Por término medio, las personas que lidian con la ansiedad suelen pasar las noches en vela rumiando pensamientos, ideas, recuerdos, etc. Esa energía mental y esa carga de emociones negativas y angustiosas imposibilitan el descanso nocturno. Y, en consecuencia, el poder levantarse por la mañana.
  • Trastorno bipolar. Los altibajos, es decir, pasar de la fase maníaca a la depresiva, hacen del trastorno bipolar esa condición en la que es muy frecuente no poder salir de la cama en ciertas épocas.
  • Los trastornos afectivos estacionales son otra causa muy conocida asociada con esa imposibilidad para empezar el día.
  • El trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), por ejemplo, se relaciona con alteraciones del sueño. En estos casos, siempre es recomendable que tanto médicos como psicólogos nos asesoren para tener una mejor calidad de vida en este aspecto.
Médico con paciente hablado sobre el no poder levantarse de la cama
En caso de que lidiemos con más de una semana sin poder encontrar fuerzas y ánimos para salir de la cama, es conveniente hablar con nuestro médico.

¿Qué hacer cuando los ánimos fallan y no podemos empezar el día?

Una persona con depresión no se queda en la cama porque carece de objetivos y metas. No quiere salir de la cama porque todo aquello a lo que se aferraba está fallando. Cuando los ánimos decaen a ras de suelo, lo último que necesitamos son recetas fáciles; de ahí que no dejemos de hacer hincapié en la necesidad de solicitar ayuda especializada.

Esa sería la primera estrategia. La primera línea de salida es entender qué nos sucede y dejarnos ayudar por personas expertas. A continuación, y siempre como estrategias secundarias o complementarias, podemos poner en práctica las siguientes claves:

1. Deja entrar la luz natural a tu habitación

La terapia de luz es un recurso muy positivo para mejorar el estado de ánimo. Basta con permitir que entre la luz del sol del amanecer por la ventana para estimular el cerebro y facilitar un tranquilo despertar.

2. Empieza el día con pequeños pasos

Tener que empezar el día con prisas mina el ánimo y la energía. Por ello, vale la pena poner el despertador un poco antes y permitirnos salir de la cama a cámara lenta, poco a poco, dándonos nuestro tiempo. Establezcamos rituales que nos sean gratificantes: poner música, prepararnos un desayuno que nos guste, etc.

3. Cuidar nuestros horarios y ser regulares

Si nuestro trabajo y obligaciones nos lo permiten, procuremos tener unos mismos horarios para levantarnos y acostarnos. Comer a las mismas horas y apagar la tecnología dos horas antes de acostarnos también nos ayudará.

4. Planifica una experiencia motivadora cada día

Quedar con un amigo para tomar un café, comprarnos un libro, salir a pasear al campo, ir a clases de baile o pintura… Todos tenemos pasiones, gente especial con la que compartir tiempo. Un modo de mejorar el ánimo es activarnos conductualmente y realizando el esfuerzo por conectar con nuestro entorno y con esas aficiones que nos definen. Intentémoslo.

Para concluir, las épocas en las que cuesta dejar el refugio cálido de la cama son comunes. A veces esta sensación se debe al cansancio o al simple estrés laboral. Sea como sea, podemos pasar a la acción para disminuir la intensidad de esas sensaciones.

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