Nosotros: de la risa al horror, pero sin olvidar la crítica

23 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la crítica de cine Leah Padalino
En este artículo, intentaremos no desvelar la trama del último filme de Jordan Peele, Nosotros. El cineasta, con tan solo dos largometrajes bajo su firma, ya se ha consagrado como un maestro que sabe aunar terror, comedia y crítica sociopolítica. Así que, sin más dilación, os presentamos una de las propuestas cinematográficas más interesantes del año.

Nosotros es la última perversión de Jordan Peele, y digo perversión no en el sentido estricto de la palabra, sino en el sentido más crítico, el de romper con el orden establecido. Terror y comedia van de la mano, se entrelazan para construir un filme que se torna absurdo por momentos y que, al mismo tiempo, roza la genialidad. Una masacre cuasi carnavalesca y satírica termina por convertirse en una profunda crítica al capitalismo y, en definitiva, al mundo tal y como lo conocemos.

La fuerza de sus imágenes, el recurso del doppelgänger, el humor en los momentos críticos y el genial uso de la metáfora reposan sobre una crítica política de la que, en un primer momento, no somos conscientes. Si en su primer largometraje, Déjame salir, Jordan Peele abrazaba la crítica hacia el racismo en la sociedad estadounidense, en Nosotros, no deja títere con cabeza.

Una familia norteamericana, encabezada por una madre con un profundo trauma del pasado, se enfrentará a un extraño suceso. La acción transcurre en apenas una noche y algunas horas más. Los protagonistas descubrirán a una extraña familia a las puertas de su domicilio vacacional. Un reflejo de ellos mismos, unas personas que son como ellos, pero que no vienen, precisamente, en son de paz.

El propio título en la versión original, Us, supone un juego de palabras que remite a US (United States), algo que se materializa en uno de los momentos cruciales del filme a través de la declaración de la doble de la protagonista: «We are americans» (somos americanos). Y sí, son americanos, son iguales que la familia protagonista, iguales a nosotros, pero realmente son el precio a pagar por ‘el sueño americano’.

Nosotros: el tema del doble

El tema del doble, o doppelgänger, es uno de los recursos más explorados en el mundo artístico, especialmente, en la literatura. Una cuestión enormemente vinculada a la dualidad, a lo oscuro o maligno. Con el tiempo, esta idea del doble ha ido adquiriendo diferentes connotaciones; así, no se plantea lo mismo en El doble de Dostoievsky que en El Doctor Jekyll y Mr. Hyde de Stevenson.

El doble, además, puede manifestarse de diversas formas, más o menos explícitas. Puede darse a través de espejos, reflejos, sombras o por medio de algún gemelo maligno. Por ejemplo, si pensamos en el personaje mitológico de Narciso, veremos en él una de las primeras manifestaciones del tema y, en esta ocasión, aparece como un reflejo.

Jordan Peele se nutre de esta tradición, pero la reinventa y la traslada al presente. La primera pista que tenemos del doble de la protagonista se produce en una sala de espejos. Es decir, en un lugar engañoso que pretende distorsionar la realidad y, al mismo tiempo, supone el componente de verdad. Allí, en medio de los espejos, una niña se encuentra con su doble, pero no con el reflejo como tal, sino con una niña exactamente igual a ella.

¿Estamos ante un doble maligno? Eso es lo que nos planteará Peele a lo largo de su relato, las pistas están ante nuestros ojos, nos han dejado algunos indicios que nos hacen pensar que nada es lo que parece y que nada es casual en Nosotros. La dualidad estará presente en toda la película: un mundo ‘verdadero’ frente a una copia o parodia de esa verdad.

A partir de un genial uso de la tradición y la cuestión del doble, el filme utiliza otras metáforas de forma muy inteligente para, finalmente, conducirnos a una especie de William Wilson contemporáneo en el que terminamos apuñalándonos a nosotros mismos.

Madre agarrando a sus hijos con miedo

Un juego de metáforas

¿Qué significa ese cartel que se repite una y otra vez: «Jeremías 11:11»? Pues, como cabría esperar, alude directamente a una cita bíblica que dice: «He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré».

En el filme, no tenemos ningún dios que juzgue al hombre, pero tenemos humanos que han jugado a ser dioses, tenemos una verdad aterradora y una persecución que apenas deja lugar a la esperanza. La cita se inserta, así, como una especie de sinopsis de lo que vamos a ver, como esa verdad oculta que, finalmente, descubriremos.

Nosotros se configura por momentos como una versión aterradora de Alicia en el país de las maravillas, solo que en lugar de caer por una madriguera o atravesar un espejo (que también), aquí descubrimos una terrible verdad. La aparición de los conejos en el filme cobra un significado todavía mayor, es el camino hacia ese mundo subterráneo y fantástico al que accedía Alicia y que, en Nosotros, es una especie de parodia de nuestro mundo.

Por otro lado, encontramos una alusión al pasado reciente. En los años 80, trató de llevarse a cabo una campaña conocida como Hands Across America, cuya finalidad era la de formar una cadena humana y recaudar dinero para los más desfavorecidos. La campaña fracasó estrepitosamente y la sociedad prefirió seguir pegada al televisor. Este evento se materializa en Nosotros, pero en esta ocasión, no será un acto pacífico sin importancia, sino un auténtico baño de sangre.

Nosotros: entre la crítica sociopolítica, la sátira y el terror

Nosotros articula un filme perfectamente asentado en las bases del género de terror, recurre a un elemento de la tradición como es el doppelgänger para, finalmente, desembocar en una aguda crítica al capitalismo. El ritmo ágil y la habilidad de Peele para dirigir nuestra mirada hacen que Nosotros se aleje, por momentos, del género sobre el que reposa.

Peele se convierte en un director de orquesta capaz de hacer sonar el tambor en el momento más intenso y dramático, capaz de silenciar el momento más álgido y con mayor estruendo. En medio del horror, hay lugar para el humor. A golpe de broma, Nosotros nos despierta del horror, nos da un respiro y alivia nuestra angustia. De este modo, se convierte en un filme perfectamente adecuado tanto para los amantes del terror como para aquel público más asustadizo.

Niños con máscaras sentados enfrente uno del otro, escena de Nosotros

Pocos filmes suelen aterrarme y reconozco que Nosotros logró, en algunos momentos, estremecerme; pero justo cuando comenzaba a acercarme a la sensación de miedo, la risa irrumpía en forma de broma, pero siempre escondiendo una tremenda carga política. Y es que la crítica es, al final, la clave en Nosotros.

Peele vuelve a criticar al racismo, otorga los papeles protagonistas a actores negros en un acto que, lejos de ser casual, se convierte en una rebeldía.

Cuando el cine ha sido marcadamente un mundo de hombres blancos, Peele reivindica a aquellos que, durante años, fueron los olvidados; y los contrapone a una familia blanca acomodada para demostrarnos que, todavía hoy, existen las desigualdades. Hablamos de esa fascinación que a veces sentimos los blancos hacia todo aquel que no lo sea, de esa admiración inocente, pero que esconde un arraigado pasado histórico vinculado al racismo.

Pero Nosotros no se queda allí, eso sería volver a Déjame salir y Peele está decidido a contar algo más. Y es que, al final, al mundo capitalista poco le termina importando tu raza si tienes dinero en los bolsillos, si puedes comprar entretenimiento y puedes gastar dinero en bienes materiales. La crítica al materialismo, a nuestra era, y a lo absurdas que resultan muchas de nuestras acciones cotidianas se verbaliza, se respira y se materializa en Nosotros.

Nosotros ofrece una visión caricaturesca de la realidad, del capitalismo y de nuestra hipocresía hacia los problemas de la otredad conjugada en un filme capaz de atraer a la masa, de mantener el suspense y de hacernos reír hasta en el momento más terrible.

Sin duda, se trata de una de las grandes propuestas de este 2019. Toda una lección de comedia en un apocalipsis en el que podemos sentirnos, en cierto modo, reflejados.