Nuestros sanitarios necesitan atención psicológica

29 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Nuestros sanitarios pasan muy a menudo por experiencias traumáticas en su trabajo diario que a veces, nunca llegan a manejar o afrontar con efectividad. Es prioritario que reciban ayuda psicológica en su día a día para reducir la carga de estrés y el impacto emocional.
 

Nuestros sanitarios necesitan atención psicológica. En su día a día, pasan a veces por auténticas «guerras» y situaciones de gran impacto emocional que no siempre llegan a manejar de manera adecuada. En ellos se esconde a menudo más de un trauma y una elevada acumulación de estrés que puede dejarles secuelas a corto y a largo plazo.

Esta situación es una constante en varios países del mundo. Los médicos, enfermeras, auxiliares y otros profesionales del sector sanitario han sido preparados para un sinfín de situaciones, también para las emergencias. Saben cómo actuar ante un accidente, ante un incendio, ante dramas como los causados por el terrorismo o crisis naturales como huracanes, inundaciones, etc.

Pero en ocasiones, viven situaciones para las cuales, no han sido preparados. No obstante, lejos de rendirse, siempre acaban dando lo mejor de ellos mismos cada día, cada segundo…

Desde los ministerios de sanidad y los sindicatos de médicos y enfermeras lo advierten: muchos de nuestros profesionales padecen una gran sobrecarga emocional. Todo ello, se puede traducir el día de mañana en un trastorno de estrés-postraumático.

En la actualidad y en este mismo momento, los vemos cumplir su labor con su innegable profesionalidad, pero es común también que se derrumben de vez en cuando bajo el refugio de las lágrimas…

Chica con mascarilla representando que sanitarios necesitan atención psicológica
 

Nuestros sanitarios necesitan atención psicológica

Nuestros sanitarios necesitan atención psicológica urgente en estos mismos momentos por dos razones. La primera, para poder manejar un poco mejor su día a día. La segunda, para reducir las secuelas que quedarán en el futuro tras muchas de las experiencias vividas a raíz de la crisis acaecida.

No podemos pasar por alto una evidencia, y es que tanto médicos, como enfermeras o auxialiares tienen una notable formación en su especialidad. Son nuestro orgullo y la avanzadilla de cualquier país civilizado. Sin embargo, no todos tienen estrategias para lidiar con la ansiedad, el estrés y ese lado más duro que es enfrentarse a la pérdida, a la muerte y el sufrimiento.

Nuestros profesionales necesitan de esos espacios de intimidad donde lidiar con el dolor del día a día, recibir apoyo especializado y formar además, grupos entre los cuales puedan compartirse vivencias y sentimientos.

Enfermera estresada

El síndrome de fatiga por compasión

Uno de los efectos psicológicos que más suelen padecer nuestros profesionales de la salud, es el síndrome de la fatiga por compasión. Esta condición consiste una acumulación constante de ese sufrimiento que les llega por parte de los pacientes y las familias. La empatía de los sanitarios hacia quienes atienden, cuidan e intentan salvar, suele pasarles factura. Es algo inevitable, algo que puede ir erigiendo la forma de un trauma.

 

Es más, en situaciones de gran emergencia, cuando un país hace frente a situaciones sanitarias de gran intensidad y gravedad, los profesionales sufren aún más este efecto. Las pérdidas, el sufrimiento, las escenas vividas que se adhieren a la mente… Todo ello configura sin duda una realidad invisible que arrastran muchos médicos, enfermeras, auxiliares, etc.

Nuestros sanitarios necesitan atención psicológica: ¿qué tipo de estrategias pueden servirles de ayuda?

Nuestros sanitarios necesitan atención psicológica y la necesitan ahora mismo. Las intervenciones, habilidades y estrategias que deberíamos atender son las siguientes:

  • El primer paso es garantizar la seguridad del sanitario. No disponer de medios adecuados genera angustia.
  • Hay que desarrollar adecuadas estrategias organizacionales. La idea es evitar turnos excesivamente largos, darles espacio y acceso a pequeños descansos a lo largo de la jornada, además de una correcta alimentación.
  • Cada sanitario debe conocer sus límites. No todos son iguales ni resisten ciertas situaciones del mismo modo. El hecho de ir su turno desbordado mental y emocionalmente, puede suponer cometer errores; algo que no pueden permitirse. Por ello, si el profesional se siente superado, debe sentirse libre para solicitar ayuda.
  • Cuando el sanitario salga del centro y acuda a casa debe generar un reinicio mental. Es decir, en la medida de lo posible, conviene dejar atrás lo vivido en el hospital y centrarse en tareas de ocio y descanso en casa.
 
  • Hay que crear espacios de desahogo emocional y de reunión entre los profesionales. Se trata de crear un entorno terapéutico donde poder contar experiencias, liberar angustias, compartir lágrimas, conferirse apoyo.
  • Es necesario crear un protocolo. Nuestros sanitarios necesitan atención psicológica para manejar semanalmente todo lo vivido. Esta estrategia es esencial para evitar que cuando esto acabe, desarrollen un trastorno de estrés postraumático. El índice de depresiones asociado a esta crisis será muy elevado el día de mañana si no ponemos medidas de atención ahora mismo.
Médico preocupado por coronavirus

Para concluir, nuestros médicos, enfermeras, auxiliares y limpiadores en centros sanitarios, son nuestros soldados cotidianos en cualquier situación. No solo salvan vidas, también garantizan esa piedra angular en toda sociedad avanzada: la calidad de vida de una población. Debemos dotarlos de adecuadas herramientas. Unas materiales y otras psicológicas. Ahora mismo muchas de estas grandes personas siguen arrastrando un cúmulo de estrés y experiencias que necesitan procesar.

Deben hacerlo de manera adecuada o las secuelas pueden ser graves. Cuidemos de quienes nos salvan. Dotemos de apoyo a nuestros verdaderos héroes.