Orfidal: qué es y cuáles son sus efectos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 24 agosto, 2018
Valeria Sabater · 21 noviembre, 2017

El orfidal es uno de los fármacos más vendidos en la actualidad, casi tanto como la aspirina. El hecho de que se haya convertido en uno de los fármacos más prescritos para tratar la ansiedad y el insomnio se debe a una razón: logra relajarnos sin interferir en nuestras actividades cotidianas. No obstante, cuidado, estamos ante un tipo de benzodiacepina y por tanto puede generar dependencia.

La mayoría de nosotros conocemos a alguien que incluye en su vida diaria ese pequeño ritual: la toma de una pequeña y casi insignificante pastilla, el orfidal. Puede incluso que nosotros mismos lo tengamos incluido en nuestras prescripciones médicas o aún más, entre esos fármacos que llevamos ya consumiendo mucho tiempo. Sin embargo… ¿somos conscientes de que la administración de este fármaco no debe superar las 12 semanas?

 El orfidal es uno de los psicofármacos más recetados cuyo principio activo es el Lorazcepam. El resto son componentes como la lactosa, la celulosa, la amberlita y el estearato de magnesio.

Puede que lo sepamos, que lo hayamos leído o nos lo hayan dicho. Sin embargo, las cosas son como son, la vida es muy demandante, los problemas caóticos y las noches muy largas. De ahí, que sea común que los médicos de atención primaria estén ya más que habituados a recetar el orfidal mes tras mes, hasta el punto de que tenemos una buena parte de la población (en especial la de mayor edad) incapaz ya de encender su día a día sin esa pequeña pastilla.

Es eficaz, no hay duda, cumple sus propósitos: tratar la ansiedad y el insomnio. Así nos lo dicen estudios como el publicado por la Universidad de Nottingham en la revista Pharmacology. Sin embargo, algo que no podemos olvidar es que el orfidal es un psicofármaco que tiene efectos secundarios y genera dependencia.

hombre que toma orfidal

Orfidal, qué es y para qué sirve

El orfidal contiene un principio activo que debe sonarnos, el Lorazepam. Estamos por tanto ante un tipo de fármaco de la familia de las benzodiazepinas y que funciona actuando sobre los receptores GABA de nuestro cerebro. ¿Qué significa esto? Básicamente que su mecanismo de acción potencia cinco estados muy concretos: reduce la ansiedad, es amnésico, es sedante e hipnótico, anticonvulsivo y relajante muscular.

Por lo tanto, es común que los especialistas y médicos de atención primaria lo prescriban para los siguientes fines:

  • Tratamiento a corto plazo de estados de ansiedad y tensión.
  • Para tratar trastornos del sueño.
  • El orfidal suele recetarse junto a otros psicofármacos para el tratamiento de la depresión.
  • También es eficaz para personas con epilepsia.
  • Suele administrarse como tratamiento para el síndrome de abstinencia.

¿Qué debemos saber antes de tomar orfidal?

Hay personas que acuden a sus centros de atención primaria teniendo muy claro lo que quieren: la receta del orfidal para poder dormir mejor, quieren el mismo tratamiento que sigue su compañero de trabajo, su hermana o su profesor de yoga. Debemos tener mucho cuidado con estos temas, con el mundo de la psicofarmacología y en especial con nuestra salud.

No olvidemos que cada persona es diferente, que cada cuerpo responde de un modo y que cada organismo se adaptará mejor a unas estrategias y no otras. El orfidal es efectivo, es útil y nos servirá de ayuda, eso no podemos negarlo. Sin embargo, siempre podemos empezar con otro tipo de estrategias para gestionar la ansiedad o tratar el insomnio antes que recurrir a la farmacia.

Por tanto, nunca está de más tener en cuenta una serie de consideraciones previas:

  • El orfidal contiene 1 mg de Lorazepam, un tipo de benzodiazepina, y por tanto, genera dependencia al cabo de varias semanas. 
  • La duración del tratamiento debe ser por tanto lo más corta posible.
  • El tratamiento debe de estar pausado por un profesional de la salud.
  • Debe tomarse siempre antes de acostarnos. No debemos consumirlo si tenemos que llevar a cabo cualquier actividad que requiera nuestra atención, como puede ser conducir.
  • Nunca nos excederemos de las dosis recomendadas.
  • Se recomienda no tomar orfidal si tenemos problemas respiratorios, apnea del sueño así como dolencias hepáticas o renales.
  • Está contraindicado durante el embarazo y la lactancia.
orfidal

Efectos asociados al Orfidal

Lo hemos señalado en repetidas ocasiones, todo tratamiento con benzodiacepinas mantenido durante más allá de las 12 semanas, genera dependencia física y psíquica. Por ello, durante ese tiempo de tratamiento debemos programar también la retirada del mismo, para que la supresión definitiva de ese fármaco no sea traumática para nuestro organismo.

Hacerlo de forma brusca, es decir, dejar el orfidal de hoy para mañana hará que experimentemos un amplio abanico de síntomas tan molestos como debilitantes, tales como cefaleas, incremento de la ansiedad, confusión, dolores musculares… Hay que hacerlo bien y hay que llevarlo a cabo siguiendo las pautas de nuestros médicos.

Por otro lado, tampoco podemos pasar por alto los efectos secundarios asociados al consumo mantenido de este tipo de psicofármaco. Si bien es cierto que estamos ante un medicamento relativamente “suave” y que no altera en exceso nuestra vida cotidiana, el problema llega cuando nuestro organismo desarrolla tolerancia por un lado y dependencia por otro a sus principios activos.

De hecho, estudios como el llevado a cabo por la Université Pierre et Marie Currie y publicado en la revista Human Pharmacology nos recuerdan que el efecto secundario más común en caso de que su uso sea crónico, es el impacto sobre nuestras funciones cognitivas (memoria, atención, resolución de problemas…)

Veamos sus efectos.

Sintomatología más común del orfidal

  • Fatiga.
  • Boca seca.
  • Debilidad muscular.
  • Visión borrosa.
  • Boca seca.
  • Problemas de concentración.

Posibles efectos secundarios menos frecuentes

  • Bajadas de tensión.
  • Hipersensibilidad de la piel.
  • Astenia (apatía, mal humor, falta de motivación)
  • Problemas para concentrarnos, fallos de memoria.
  • Impotencia sexual o falta de deseo.
  • Trastornos del sistema nervioso:  mareos, temblores,  dolor de cabeza y vértigos.
  • Trastornos gastrointestinales como náuseas o estreñimiento.

Síntomas de sobredosis del orfidal

  • Cambios en los ritmos del habla: fallos en la fluencia, expresión y comprensión.
  • Sudoración excesiva.
  • Falta completa de la fuerza y la energía.
  • Temblores al caminar.
  • Problemas de coordinación.
  • Somnolencia inusual.
  • Excitación continua, nerviosismo, irritabilidad, sensación de alarma o pánico.
  • Palidez.

Para concluir, a pesar de que el orfidal esté tan normalizado y lo veamos en los bolsos, botiquines y mesitas de noche de muchos de nuestros amigos y familiares, recordemos que su uso debe ser limitado en el tiempo y controlado por un facultativo. Los problemas de la vida pueden resolverse de muchos modos y aunque los fármacos son de gran ayuda, no son la única ni la mejor estrategia a largo plazo.

Referencias Bibliográficas

Mencías Rodriguez, E. Mayero Franco, L. M. (2000). Manual de Toxicología Básica. Ediciones Díaz de Santos, S. A. (99-109).

Flórez, J., Armijo. J.A., Mediavilla, A (2008). Farmacología humana.  Masson S.A. 5ª Edición. (543-566)