Orgasmo femenino: mitos y verdades

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 7 octubre, 2018
Sara Clemente · 27 diciembre, 2017

Hablar de sexo sigue siendo un tema tabú. Es mucho lo que se sugiere y poco lo que se dice fuera de los entornos más científicos. Por eso, suelen surgir muchas dudas sobre lo que significa mantener una relación placentera y satisfactoria. Estas preguntas afectan a muchos aspectos de la sexualidad y hoy vamos a centrarnos en uno en concreto: el orgasmo femenino.

Hablamos de una sensación placentera para la mujer sobre la que circulan numerosas creencias e ideas preconcebidas. ¿Cuáles son verdad y cuáles simples mitos? Vamos a intentar quedarnos con la realidad y apartar aquello que, simplemente, no es cierto.

No existe un único tipo de orgasmo femenino

Beyer y Komisaruk (2009) califican al orgasmo como “uno de los procesos biológicos más complicados que conocemos”. En primer lugar, muchos autores distinguen entre dos tipos de orgasmo femenino: vaginal y clitoriano. El primero es algo más frecuente y rápido y se consigue mediante la estimulación de la vagina durante el coito, sin estimulación directa sobre el clítoris.

Por su parte, el clitoriano potencialmente puede ser más intenso debido a la gran cantidad de terminaciones nerviosas que se encuentran a su alrededor. Además, las mujeres lo viven de manera distinta: como una onda de calor que se expande a todo el cuerpo y que genera espasmos musculares. A continuación, nos referiremos al orgasmo en general, sin distinción entre ambos tipos.

 

Mujer tumbada en la cama

Mitos del orgasmo femenino

Actualmente, siguen existiendo múltiples afirmaciones que aluden a esta sensación de éxtasis femenino que se dan por ciertas. Son consideraciones erróneas que, además de confundirnos, pueden impedir que disfrutemos al máximo de nuestras relaciones sexuales.

Si una mujer no llega a alcanzar el orgasmo, es porque no disfruta

Aunque puede ser así, no tiene por qué ser esa la razón. Es posible que la experiencia haya sido poco placentera para la mujer y que, por tanto, no haya logrado a su culminación. Pero también puede que la relación sexual haya sido realmente buena y que tampoco alcance ese clímax. Reducir el acto sexual a “orgasmo sí” u “orgasmo no” es algo realmente banal.

Esta afirmación es equívoca y fruto de una confusión terminológica. Actualmente impera en nuestra sociedad la creencia errónea de que orgasmo y satisfacción sexual son lo mismo o van emparejados. Pero no es así. Son independientes, de forma que uno puede ocurrir sin el otro.

La masturbación disminuye el número de orgasmos

Es justo lo contrario. La autoexploración es una manera de adquirir experiencia y de conocerse mejor a uno mismo. Las mujeres que se masturban saben qué es lo que les gusta más y lo que les ayuda a experimentar placer. De esta manera, son más capaces de guiar a su pareja y conseguir que la relación sea satisfactoria.

De hecho, se suelen emplear los ejercicios de Kegel para mejorar la estimulación sexual. Aunque son más conocidos porque sirven de preparación al parto para las embarazadas o para tratar la incontinencia urinaria, son muy útiles para el bienestar sexual. Son una serie de ejercicios de contracción de los músculos del suelo pélvico de la vagina que tienen la finalidad de tonificarlos.

Si la mujer no tiene orgasmos es que es sexualmente incapaz, inhábil o inactiva

Además de misógina, es una afirmación completamente desacertada. Ya hemos visto que satisfacción sexual no va de la mano con alcanzar este clímax. De hecho, ninguno de los miembros de la pareja tiene por qué llegar a alcanzarlo. Generar la obligación de tenerlo es poco conveniente y hasta perjudicial, pues puede provocar incluso el efecto contrario: bloquear el placer.

No obstante, si las relaciones sexuales resultan dolorosas o no es capaz de llegar al orgasmo, la mujer (y el hombre) debería acudir a un especialista para comprobar que no tiene ningún problema sexual, como, por ejemplo, anorgasmia. Pensemos que una relación sexual es mucho más que llegar a ese instante de “máximo placer”. Entran en juego factores psicológicos, fisiológicos, motivacionales, culturales… Por tanto, para que una mujer se sienta realizada no tiene por qué sentir ese orgasmo. Esto dependerá de cada caso particular.

Mano de una mujer cogiendo la sábana

Verdades del orgasmo femenino

Después de exponer algunas de las falsas creencias que circulan en torno a él, vemos cuáles son las verdades de esta sensación de éxtasis femenina.

Las mujeres pueden tenerlos de manera múltiple

Frente a los hombres que necesitan un tiempo de recuperación tras el orgasmo (período refractario), las mujeres no necesitan descansar entre uno y otro orgasmo. Tanto el vaginal como el clitoriano se pueden experimentar de manera múltiple, ininterrumpida e incluso simultánea.

La pequeña muerte: pérdida de conciencia

El orgasmo es uno de los instantes de mayor éxtasis para la mujer. De hecho, es tan fuerte que hasta puede hacer que se quede inconsciente. Es el fenómeno denominado pequeña muerte, conocido también como muerte dulce o petite mort. Se refiere al periodo refractario que experimentan las mujeres tras el orgasmo en forma de desvanecimiento o pérdida de conciencia.

Los especialistas mantienen que se debe a cambios respiratorios especialmente fuertes que contraen la aorta. Esta presión sobre la arteria principal del cuerpo causa hiperventilación, un exceso de oxígeno en sangre. A su vez, se produce una leve isquemia, una pequeña – muy pequeña – falta de riego sanguíneo en el cerebro que causa la pérdida de conciencia.

Por otro lado, nuevas investigaciones sobre este fenómeno han llevado a escanear el cerebro de mujeres mientras sentían un orgasmo usando la técnica de tomografía por emisión de positrones. Los resultados muestran que durante la estimulación del clítoris se produce un aumento significativo de la activación en las zonas de la corteza primaria somatosensorial dorsal de ambos hemisferios.

El orgasmo, al parecer, desencadena una disminución en la actividad de estas regiones, especialmente en el lóbulo temporal relacionado con el equilibrio, por lo que se podría explicar así las pérdidas de equilibro que padecen algunas mujeres después de un orgasmo.

Existen los orgasmos sincronizados

Aunque es poco probable que pase, puede ocurrir que los dos miembros de la pareja tengan un orgasmo a la vez. Es una de las fantasías que más se reflejan en las películas, casi un ideal clásico. Pero no hay que obsesionarse, ya que no por alcanzarlos simultáneamente se disfrutan más.

Además, se puede aprender a sincronizarlos mediante distintas técnicas. Por ejemplo, el hombre puede estimular el clítoris durante la relación sexual. Eso sí, el conocimiento mutuo es esencial.

Pareja besándose

Se puede tener un orgasmo sin penetración

El clítoris puede estimularse de muy diversas formas (dedos, boca…), por lo que el orgasmo femenino puede darse sin necesidad de que haya penetración. Una relación sexual es mucho más: es disfrutar de cada instante, roce y caricia. Por lo que ese clímax puede alcanzarse de múltiples maneras. Por eso, se puede convertir en un momento mágico y ambos se queden satisfechos sin necesidad de que se produzca ese culmen femenino.

Como hemos visto, son muchas las ideas preconcebidas y falsas acerca del orgasmo femenino. Pero también existen muchas verdades que deben ser transmitidas desde la adolescencia. La labor de la educación sexual es, por tanto, fundamental.