Ornitofobia o fobia a los pájaros: ¿en qué consiste?

29 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz
Cuando un temor infundado pasa a limitarnos de manera seria puede derivar en una fobia. En este artículo, en concreto, hablaremos de la ornitofobia.

La fobia a los pájaros es un trastorno de ansiedad más frecuente de lo que imaginamos. El elevado malestar que experimentan quienes la padecen ante la presencia de aves puede condicionar de forma importante su vida diaria. Además, si no se recibe el tratamiento adecuado, es poco probable que la fobia desaparezca de manera espontánea.

La ornitofobia se encuadra dentro de la categoría de las fobias específicas, de manera concreta en la zoofobia. Una fobia específica se caracteriza por un miedo excesivo e irracional ante un objeto o situación que no supone una amenaza real para la persona. Quien lo padece sabe que su miedo no se sustenta de forma lógica; sin embargo, esto no hace que deje de experimentarlo.

En ocasiones, entrar en contacto con el estímulo fóbico -que no supone una amenaza real- provoca tal grado de ansiedad que la persona se decanta por evitar o escapar, aunque el coste objetivo de esta acción sea elevado.

Dicho temor es persistente en el tiempo y se ve retroalimentado por la propia evitación. Esta hace que cada vez sea menos probable que el ornitofóbico pueda superar su trastorno, complicando también una intervención posterior.

Palomas

La fobia a los pájaros

Por tanto, como hemos visto, la fobia específica involucra tres componentes: el cognitivo, el fisiológico y el conductual. En el caso de la ornitofobia:

  • El primer componente está constituido por los pensamientos irracionales y disfuncionales acerca de las aves.
  • El componente fisiológico se manifiesta en una serie de síntomas físicos que se ponen en marcha ante la presencia de pájaros. Estos pueden ir desde la sensación de ahogo a la sudoración, las náuseas o el incremento de la tensión muscular.
  • Finalmente, el factor conductual de la ornitofobia consiste precisamente en ese esfuerzo por evitar cualquier contacto con las aves. Esto puede suponer una interferencia en la vida diaria de la persona: tanto en medios urbanos como rurales, las aves son animales habituales.

¿Cuál es el origen de la ornitofobia?

En algunas de las fobias a animales existe cierta influencia de miedos ancestrales. El temor y evitación pudieron haber ayudado a nuestros antepasados a sobrevivir; sin embargo, en el contexto actual resultan totalmente inapropiadas.

Por otro lado, se han determinado tres vías principales por las que una persona puede desarrollar una fobia específica:

  • Por experimentación directa de un suceso traumático. Una vivencia negativa relacionado con pájaros ocurrido en la infancia podría estar en el origen de este trastorno.
  • Por aprendizaje vicario, tras observar a una tercera persona relacionarse de forma negativa con el estímulo. Ser testigo de la vivencia desagradable de alguien con un pájaro es suficiente. Así como también lo es observar a alguien con ornitofobia, especialmente si sucede cuando somos niños.
  • Recibir o escuchar información negativa acerca de las aves puede producir una fobia sin que sea necesario ningún tipo de experiencia personal con las mismas.

Hombre con ornitofobia

¿Cómo tratar la fobia a los pájaros?

Una vez que la fobia específica se ha instalado en la edad adulta, las probabilidades de remisión espontánea son escasas. El tratamiento de elección para la ornitofobia -en el marco de las terapias cognitivo-conductuales– es la exposición con prevención de respuesta.

El eje principal de esta intervención consiste en exponer a la persona al elemento temido. Esta exposición puede realizarse de forma intensiva o gradual. Se trata de que la persona soporte la estimulación temida hasta que la ansiedad empiece a remitir en ausencia de respuesta de evitación o huida.

Esto se hace porque, de otra forma, al no estar la persona nunca en contacto con el estímulo fóbico, la persona carece de la oportunidad de romper la asociación negativa que se ha establecido. Exponerse a las aves facilitará que las creencias disfuncionales acerca de ellas se vayan modificando. 

Para ayudar en esta exposición, se suele entrenar a la persona en alguna técnica de control de impulsos o de reducción de la ansiedad (relajación). Esto es necesario ya que, generalmente, el nivel de ansiedad experimentado ante el contacto con el estímulo fóbico es muy elevado.

Con estos instrumentos hacemos que el riesgo de abandono de la terapia por parte de la persona sea menor. Al utilizar una técnica de relajación es posible disminuir los niveles de ansiedad hasta un grado aceptable, no alcanzando la ansiedad picos tan altos y, por lo tanto, será más fácil tolerarla hasta que comience a remitir.

Bonet, J. I. C. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para las fobias específicas. Psicothema13(3), 447-452.