Formas en que los padres afectan a nuestra salud mental

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 15 septiembre, 2018
Valeria Sabater · 15 septiembre, 2018

El entorno familiar es en ocasiones ese sustrato envenenado capaz de generar algo más que sufrimiento. A menudo, los padres afectan a nuestra salud mental: hay dinámicas en las que nuestros progenitores nos sumen desde edades muy tempranas en situaciones de estrés, de angustia, de humillación o indefensión. Son realidades muy duras que nos acompañan en edades adultas.

Decía Oscar Wilde en una de sus obras que casi nadie es consciente de lo que ocurre en el interior de un hogar. A menudo, una casa con sus ventanales y sus puertas cerradas es el escenario idóneo para que acontezca la historia más aterradora. Esa donde las madres, los padres o cualquier otro familiar da forma a un drama invisible, ese que a menudo pasa inadvertido para el resto de la sociedad.

Asimismo, hay un dato que no debe pasarnos inadvertido. El impacto de una crianza deficiente y el consecuente daño psicológico puede transmitirse de una generación a otra, tal y como definió en un estudio la doctora Anne-Marie Conn, del Centro Médico de la Universidad de Rochester.

Es decir, esos traumas generados por la falta de apego, el abuso, la violencia física o psicológica o cualquier otro condicionante que afecte al óptimo desarrollo psicoemocional del niño, no se queda ahí. Trasciende, impacta en la salud mental,  altera incluso nuestro desarrollo cerebral y puede derivar incluso en trastornos psicológicos, esos que pueden afectar a su vez a la crianza de los propios hijos.

“La salud mental necesita una gran cantidad de atención. Es un gran tabú y tiene que ser encarado y resuelto”.

-Adam Ant-

niña abrazada a oso simbolizando cómo los padres afectan a nuestra salud mental

Cuando los padres afectan a nuestra salud mental

Los padres afectan a nuestra salud mental. Así, un entorno familiar seguro, rico en nutrientes emocionales y favorecedor de identidades y autoestimas conformará en nosotros la oportunidad de llegar a la edad adulta con excepcionales habilidades psicológicas. Por el contrario, los estilos de crianza deficitarios aumentan la probabilidad de que nuestro tejido psicológico se vea seriamente afectado.

Es más, sabemos que en la actualidad la principal causa de los problemas emocionales y conductuales de los más pequeños sigue siendo el entorno familiar y las dinámicas que allí se inscriban. De hecho, hace muy poco se publicó un estudio en el Journal of Family Psychology y llevado a cabo por la Universidad de Texas donde se hablaba de que un simple azote en el trasero puede tener consecuencias muy negativas.

Cualquier gesto, palabra y conducta donde la agresividad esté implícita o explícita deja huella, altera el comportamiento del niño y lo peor de todo: esa acción queda impresa en el cerebro del niño. Así, cuando los pequeños crecen en estos entornos o bajo la sombra de ciertas estrategias educativas que los progenitores asumen como adecuadas, pero que no lo son (azotes, estilos de comunicación agresivos, educación autoritaria…), suelen presentar ciertas características:

  • Baja autoestima.
  • Asumir que las propias necesidades no son importantes.
  • Entender que expresar las emociones es algo negativo y poco correcto.
  • Aceptar que esas dinámicas (agresividad, maltrato, falta de respeto…) es algo común y hasta permisible.
Niña triste con los ojos cerrados simbolizando cómo los padres afectan a nuestra salud mental

Por otro lado, el hecho de crecer en estos contextos hace que cada vivencia se cristalice en uno mismo de un modo determinado. Habrá sin duda quien logre superar el peso de esa sombra oscura de su vida. Sin embargo, una buena parte de las personas son más vulnerables y verán su salud mental seriamente afectada. Veamos de qué manera.

Formas en que los padres afectan a nuestra salud mental

Una de las formas más comunes en la que las personas terminan manifestando el impacto de una infancia traumática, así como de una familia disfuncional, es a través el estrés crónico.

Estados de estrés permanente

Cuando un niño vive en un entorno inestable, donde no siente el apego de una figura de referencia, donde se percibe inseguro y no amado, experimenta estrés. Ese tipo de estrés es agudo al principio, pero a medida que se alarga en el tiempo adquiere un estado más incisivo, latente y permanente.

Así, el estrés crónico termina incluso por alterar la funcionalidad cerebral, afecta a la atención, a la memoria, se traduce a menudo en hiperactividad, en mala gestión emocional…

Relaciones codependientes

Experimentar esa falta de afecto temprana hace que muchas de estas personas ansíen relaciones afectivas fuertes, esas donde sentirse validados y seguros. Sin embargo, el temor constante a perder ese lazo los sume en estados obsesivos, en ese miedo que les aboca a caer en vínculos codependientes.

Los padres afectan a nuestra salud mental de muy diversas maneras, entender que el estilo de crianza y la educación tiene un serio impacto en la vida del niño (y del adulto del mañana) es algo que todos deberíamos atender a diario, a través de conductas, del lenguaje y del ejemplo dado.

Angustia permanente e indefensión

Crecer sin la seguridad de una familia afectuosa, de un entorno enriquecedor donde desarrollar una identidad fuerte, promueve que crezcamos con serias carencias psicológicas. Falla la autoestima y falla sobre todo la esperanza. Así, es más que común experimentar un pesimismo crónico, y esa angustia que señala una ausencia.

Asimismo, la indefensión aprendida es una realidad psicológica bastante común. Esa donde la persona asume que haga lo que haga no cambiará nada. Él o ella asume que carece de control sobre la propia vida.

Mecanismos psicológicos para “esconder” un pasado traumático

La mente es hábil. El cerebro a menudo no puede con el peso del trauma y hace uso de determinados mecanismos psicológicos con los cuales, poder lidiar en el día a día sin que esa sombra enturbie en exceso la realidad. Sin embargo, lo que hace  es abocarnos hacia esos cuadros patológicos que definen los trastornos psicológicos.

Los más comunes son los trastornos disociativos: se trata de un tipo de una alteración donde se ve afectada la identidad, la memoria y la percepción del entorno. Es un efecto del estrés postraumático bastante común y que tiene como origen lo ya señalado, el peso de un trauma.

Hombre con pájaros en la mente simbolizando cómo los padres afectan a nuestra salud mental

Para concluir, tal y como vemos los padres afectan a nuestra salud mental de muy diversos modos. Salir de estos agujeros negros requiere algo más que tiempo. Implica valentía, implica sacar fuerzas y permitirnos esa ayuda profesional y especializada que nos apoye a la hora de retomar el control y crear una realidad más saludable, digna y satisfactoria.