Patrones de consumo de alcohol según Jellinek

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
28 marzo, 2019
Los patrones de consumo de alcohol de Jellinek nos ayudan a entender que no todas las personas que beben son alcohólicas ni que todas las que llamamos alcohólicas están enfermas.

Elvin Morton Jellinek fue un fisiólogo y experto en bioestadística estadounidense que es considerado como el padre de los estudios científicos sobre alcoholismo. De hecho, sus investigaciones han contribuido a una mejor comprensión de esta enfermedad.

Jellinek nació en Nueva York en el año 1890. Entre 1908 y 1910, estudió bioestadística y fisiología en la Universidad de Berlín y durante dos años estuvo estudiando filosofía, antropología, filología y teología en la Universidad Joseph Fourier en Grenoble. Además, también curso estudios de lingüística, historia cultural y varios idiomas. De hecho, Jellinek hablaba nueve idiomas.

En la década de los 30, el fisiólogo trabajó en un hospital de Massachusetts, donde el Consejo de investigación de problemas de alcohol le encargó un estudio sobre el alcoholismo. De esta investigación, salió su primer libro en 1942, La adicción al alcohol y el alcoholismo crónico. 

En 1941, pasó a trabajar en la universidad de Yale y fue jefe de redacción de la revista “Quarterly Journal of studies on alcohol”. Más tarde, fue contratado por la OMS como consultor de alcoholismo en 1952 en Ginebra. Durante esta época, realizó importantes contribuciones sobre el alcoholismo a los Comités de Expertos en Salud Mental.

A finales de 1950, se retiró de la OMS y volvió a EE.UU. Allí trabajó en las Universidades de Toronto, Alberta y Stanford. En 1952, Jellinek afirmó que el alcoholismo era una enfermedad que evolucionaba por fases de forma progresiva y que estas se podían identificar con cierta facilidad.

Hombre bebiendo

Su libro más famoso es La enfermedad alcohólica (1960). En él, describe varios tipos de alcohólicos según diferentes tipos de patrones de consumo de alcohol. Ahora bien, Jellinek no trataba de incluir dentro de la enfermedad alcohólica el mayor número de personas, sino todo lo contrario; ya que afirmaba que aquellos que pueden agruparse en su clasificación son alcohólicos, pero no todos enfermos alcohólicos.

Así, para considerar a un alcohólico como enfermo es necesario que este presente una incapacidad para abstenerse o una pérdida de control, y no en todos los tipos existen estas circunstancias.

Los patrones de consumo de alcohol de Jellinek

Jellinek afirmó que el alcoholismo se desarrolla en 4 fases distintas (pre-alcohólica, prodrómica sintomática, crucial o crítica y crónica), cada una de ellas con una serie de síntomas característicos. 

Alcoholismo alfa

Se trata de individuos que padecen una enfermedad física o psicológica; por lo tanto, su alcoholismo es una consecuencia de esta. Son bebedores sintomáticos que consumen para mitigar los efectos de una enfermedad mental o médica. Serían principalmente personas con epilepsia, esquizofrenia, paranoia o muy inseguros de sí mismos, entre otras.

De esta forma, este tipo de individuos presentan una dependencia psicológica continua para neutralizar el dolor corporal o emocional. Por otro lado, suelen ser indisciplinados en la ingesta de alcohol (no siguen reglas sociales respecto a tiempo, ocasión, local, cantidad y efecto de la bebida).

No presentan falta de control ni incapacidad de abstenerse, tampoco presentan signos de proceso progresivo ni disturbios por la supresión del alcohol. Eso sí, pueden evolucionar a gamma.

El alcoholismo alfa también se conoce como consumo de evasión o consumo problemático de alcohol.

Alcoholismo beta

Las personas con alcoholismo beta no presentan una verdadera dependencia física ni psicológica; por lo tanto, la suspensión del tóxico no origina un síndrome de abstinencia. Aunque bien es cierto que presentan repercusiones orgánicas del hábito (alcoholización) y complicaciones como polineuropatías, gastritis o cirrosis hepáticas.

Este tipo de alcoholismo puede derivar en gamma o delta y presenta un deterioro general de la salud y una reducción de la esperanza de vida. 

Alcoholismo épsilon

Es el alcoholismo periódico o dipsomanía. Se trata de personas que resisten largas temporadas en abstinencia hasta que, inesperadamente, se entregan de forma compulsiva e intensiva a la bebida (binge drinking).

El alcoholismo épsilon se asocia a estados crepusculares, con conductas semiautomáticas y amnesia posterior. También en distimia epiléptica o ciclotímica.

Alcoholismo gamma

Este patrón de consumo de alcohol presenta las siguientes características:

  • Tolerancia tisular progresiva.
  • Adaptación del metabolismo celular.
  • Dependencia física registrada en forma de signos de abstinencia o falta de control.

El dato definitorio es el impulso a la embriaguez. De hecho, existe un problema de control cuando se empieza a beber, ya que los episodios no suelen terminar hasta la aparición problemas de salud o financieros que impiden seguir bebiendo.

En el alcoholismo gamma existen períodos de embriaguez diaria durante meses o semanas entre los que hay abstinencia o consumo moderado. Es habitual en países en los que se bebe licor, como EEUU y Gran Bretaña; de ahí que se denomine también alcoholismo anglosajón.

Alcoholismo delta

En este tipo de alcoholismo existe tolerancia, dependencia física y síndrome de abstinencia. Se caracteriza por un elevado volumen de consumo de alcohol diario, pero sin intoxicación y sin compulsión de exceder la cantidad.

La capacidad de control sobre la cantidad de bebida que se ingiere no suele hallarse alterada. Tiene las características del gamma más la incapacidad de abstenerse.

Este alcoholismo se diferencia del gamma en que no puede estar un solo sin beber y sin manifestar síntoma de abstinencia.

Los patrones de consumo de alcohol gamma y delta son los únicos que se consideran enfermedades, que presentan dependencia fisiológica, tolerancia y abstinencia.

Hombre con problemas de alcoholismo

Patrones de consumo de alcohol de Alonso Fernández

Por otro lado, el profesor Alonso Fernández realizó una clasificación en la que encontramos correspondencia con los patrones de consumo de alcohol de Jellinek.

Primera etapa

  • Bebedor excesivo regular: ingiere muchas veces al día cantidades de alcohol que entrañan peligros para la salud, sin llegar nunca o casi nunca a la embriaguez. No existe ni impulso a la embriaguez ni falta de control frente al consumo. Es el tipo de bebedor que más a menudo desarrolla dependencia biológica. Corresponde con los tipos beta (aunque este no experimenta dependencia) y delta de la clasificación de Jellinek.
  • Bebedor enfermo psíquico: son personas con enfermedad mental que se entregan a la bebida, para modificar las vivencias y tensiones emocionales que les produce su enfermedad. Coincide con los tipos alfa y épsilon (de forma periódica) de Jellinek.
  • Bebedor alcoholómano: individuos con una inclinación irresistible hacia el alcohol. Presentan una entrega de intervalos irregulares de tiempo a la bebida y hasta alcanzar la completa embriaguez. Aparición temprana (adolescencia, incluso infancia) con cada vez intervalos más cortos. Coincide con alcoholismo gamma de la clasificación de Jellinek.

Segunda etapa

Se trata de un bebedor alcohólico crónico con consecuencias orgánicas fruto del consumo de la sustancia. En esta etapa pueden converger aquí cualquiera de los tres anteriores.

Se asemejaría al tipo beta de Jellinek por las complicaciones físicas.

Tratamiento del alcoholismo

Existen diferentes tipos de tratamientos para el alcoholismo, ya que implica intervenciones a varios niveles. Así, la intervención terapéutica se dirige tanto a la dependencia como a la abstinencia de alcohol, combinando la psicoterapia, tanto a nivel individual como grupal, con la intervención psicofarmacológica (disulfiram o naltrexona, entre otros).

Los programas de terapia se distinguen por ser multidisciplinarios y el tratamiento se realiza a largo plazo para lograr una abstinencia satisfactoria. En la medida de lo posible, no solo se enfocaran hacia la persona que tiene problemas con el alcohol sino también a sus familiares y pareja.

Desde el modelo cognitivo-conductual, se asume que el alcohol es un poderoso reforzador, que, a su vez, depende del contexto histórico y de la disponibilidad actual de la sustancia. No obstante, esta perspectiva no busca necesariamente la abstinencia completa para toda la vida, dependiendo de la situación.

El tratamiento psicológico se centra en cambiar las conductas que están en relación directa con el consumo de alcohol. De esta forma, se atribuye la responsabilidad al individuo de su problema. Además, se le instruye en habilidades sociales y afrontamiento y prevención de recaídas.

  • En una primera fase el objetivo es que la persona aprenda a manejarse en aquellas situaciones que puedan desencadenar su deseo por beber, a través del entrenamiento en habilidades sociales y la preparación para el cambio.
  • Más tarde se trabaja en la prevención de recaída. En esta fase, se diferencia entre el concepto de caída (beber en una ocasión) y recaída (reinstauración del hábito de beber). De este modo, se evita el efecto de violación de la abstinencia.

Como vemos, el tratamiento busca la disminución del interés de la persona por el alcohol, a la vez que incrementa su preferencia por otras actividades y el manejo en situaciones complicadas o con ciertas dificultades.

Este tipo de terapia concibe un continuo dimensional entre el uso y el abuso de la sustancia. Es por ello que, en algunos individuos, puede ser apto defender una estrategia de beber controlada en lugar de abstinencia completa.

Por otro lado, los tratamientos no se llevan a cabo en un régimen hospitalario sino en el medio de la persona. Ahora bien, cuando esta decide dejar de beber y ha estado consumiendo en grandes cantidades, sufrirá el síndrome de abstinencia. Por ello, puede ser necesario realizar en un principio una desintoxicación hospitalaria o ambulatoria, normalmente con tranquilizantes.

Un aspecto importante es el apoyo de la pareja o la familia en caso de una desintoxicación ambulatoria, tanto por los síntomas físicos como por el craving.

  • Alvira- Martin F. Pautas de consumo de bebidas alcohólicas entre los jóvenes Españoles. Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid; 1982. 220 p.
  • Londoño C. Construcción de un modelo cognitivosocial integrado para la prevención del abuso en el consumo de alcohol en universitarios bogotanos. Tesis [Grado]. Programa de Maestría en Psicología de la Universidad Nacional de Colombia; 2004. 254 p.
  • Reinaldo AMS, Pillon SC. Alcohol effects on family relations: a case study. Rev. Latino-Am. Enfermagem. 2008;16(esp):529-34.