Perfil psicológico del troll en las redes sociales

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 27 septiembre, 2018
Sonia Budner · 24 noviembre, 2018

¿Qué es lo que lleva a una persona a atacar a los demás en las redes sociales? ¿Por qué hay personas con esa disposición negativa e hiriente que han encontrado su lugar ideal en la red? Hay personas que saben que sus comentarios son agresiones directas, pero que aún así los escriben porque les resulta divertido. Un equipo de investigación de la Facultad de Ciencias de la Salud y Psicología de la universidad australiana de Mount Helen realizó un estudio que puso sobre la mesa los rasgos de personalidad de este tipo de usuario: el troll en las redes sociales.

Buscaron rasgos y habilidades sociales particulares en hombres y mujeres con este comportamiento y descubrieron que los trolls del estudio obtuvieron puntuaciones mucho más altas que el resto en dos rasgos importantes: psicopatía y empatía cognitiva. Vamos a ver a continuación que nos dicen estos dos rasgos sobre los trolls.

¿Qué nos dice el rasgo de psicopatía acerca del troll en las redes sociales?

La psicopatía es un trastorno antisocial de la personalidad. El término está en desuso en el ambiente clínico y se empieza a sustituir por el de sociópata.

No está claro aún cual es el origen de este trastorno de la personalidad. Parece tener un componente genético que podría expresarse en función de un ambiente falto de cariño en la infancia. También se barajan hipótesis sobre determinadas alteraciones cerebrales en el lóbulo frontal, originada por malformación, enfermedad o lesión cerebral.

Hombre con una capucha frente a un ordenador

El doctor en psicología Robert Hare ha conducido investigaciones en el estudio de la psicopatía durante más de tres décadas. Sus investigaciones han arrojado una serie de características comunes que definen a las personas con este trastorno. Son personas con tendencia al aburrimiento, necesitan de estimulación constante y no tienen capacidad para generar metas a largo plazo. Son manipuladores y desean sentirse con poder y control sobre los demás. Presentan muchos rasgos narcisistas.

Tienen un grave déficit en el control de impulsos y reaccionan de forma colérica. Presentan problemas para encajar las normas sociales y morales, aunque en muchos casos muestran una falsa adaptación social con un encanto personal muy superficial.

Consideran que poseen una gran valía. Les produce placer el hecho de infligir dolor a otros. Es un trastorno que aparece tanto en hombres como en mujeres, aunque estadísticamente es más propio de hombres. También parecen carecer por completo de empatía, aunque esto no es exactamente así. Ahora veremos por qué.

El lado oscuro de la empatía

Empatía afectiva y empatía cognitiva son procesos cognitivos relacionados, pero distintos. Implican la activación de distintas áreas cerebrales. Hay pruebas psicométricas que miden cada tipo específico de empatía, como el BES (Basic Empathy Scale) y que resultan muy eficaces para evaluar el tipo y los niveles de empatía en los sujetos.

La empatía afectiva se divide a su vez en:

  • Paralela: capacidad de saber cómo se siente otra persona y también experimentar las mismas emociones.
  • Reactiva: además de las capacidades anteriores, quienes la poseen también tienen la capacidad de reaccionar a su resultado, como si les afectasen directamente.

Ambas afectan a la amígdala, el centro emocional del cerebro. Hablamos de una empatía “caliente”. El troll en las redes sociales carece por completo de este tipo de empatía.

Pero existe también una empatía “fría”, conocida como empatía cognitiva, que no es tan popular. Es el tipo de empatía que posee en altos niveles el troll en las redes sociales. La empatía cognitiva (a veces llamada toma de perspectiva) es la capacidad que tiene, quien la posee, de saber lo que otro está sintiendo, pero sin el componente afectivo.

Es decir, no se siente el sufrimiento ajeno, al contrario, es gracias a este tipo de empatía que el troll en las redes sociales es capaz de predecir y reconocer el sufrimiento emocional de sus víctimas y la utiliza para hacer el mayor daño posible. Afecta a dos regiones del cerebro, el córtex prefrontal y el córtex parietal posterior, ambas implicadas en el razonamiento y en la toma de decisiones.

Hombre con cara de troll tras ordenador

Una bomba de mano

Estos dos rasgos unidos en una misma persona configuran un potencial explosivo. Lo cierto es que el troll en las redes sociales es una persona llena de veneno. Veneno que necesita inocular en otros, amparándose en el anonimato, para no ahogarse en él. Y en muchas ocasiones lo consigue.

Otros estudios similares hallaron que algunos temas atraen especialmente al troll en las redes sociales. En muchos casos ni siquiera leen las publicaciones o lo hacen re-interpretando su contenido en el sentido que les interesa. No hay estudios aun que nos digan cómo parar este fenómeno, aunque no responder a sus ataques parece ser la mejor forma de obstaculizar que su indeseable comportamiento obtenga refuerzo.