Personas cínicas: lo que se esconde detrás de este perfil

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
2 agosto, 2019
El comportamiento cínico no es un recurso propio de una persona inteligente. En realidad, tras este perfil se esconde la hostilidad, la desconfianza y esa actitud de quien no duda en herir a otros a través de la crítica y la comunicación agresiva.

Las personas cínicas se enorgullecen muy a menudo de su afilado escepticismo. Son expertos en el arte de la desconfianza, en dirigirse a los demás con esa sutil combinación entre la ironía y el desprecio, como si ello, fuera un rasgo de elevado ingenio. Ahora bien, no nos equivoquemos, el cinismo tiene poco de saludable y mucho de irrespetuoso.

De algún modo, podríamos equiparar al cínico con la persona sarcástica. Ambos rasgos definen ese comportamiento en el que queda impregnada la burla, el desagrado y esa crítica afilada que usa sofisticadas habilidades lingüísticas para invalidar al otro. Hay quien le ve incluso a este tipo de actitudes cierto encanto, porque por término medio suelen ser muy creativos a la hora de hacer uso de la ironía.

No obstante, es acertado saber que ambas conductas están aplicando la comunicación agresiva. De este modo, si hay algo que nos está demostrando la psicología de la personalidad en los últimos años es que detrás de ciertos tipos de dimensiones, como puede ser el sarcasmo o el cinismo crónico, se pueden esconder aspectos como la amargura, el negativismo desafiante, la baja motivación, la insatisfacción, el odio o incluso algún trastorno mental.

Conozcamos más datos a continuación.

«¿Qué es un cínico? Un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada».

-Oscar Wilde-

Diógenes

Lo que se esconde detrás de las personas cínicas

Los términos cínico cinismo derivan de la raíz griega kyon, que significa ‘perro’. Esta palabra tiene su origen en un grupo de filósofos del siglo IV a. C que se hacían llamar los cínicos y que tenían como líder al ateniense Antístenes (445-365 a. C.). Dicha escuela de pensamiento ensalzaba un estilo de vida humilde y vinculado a la naturaleza. Rechazaban convencionalismos como el dinero, la política, las normas sociales, etc.

Más tarde, este enfoque filosófico quedó encarnado en la persona de Diógenes, al que Platón denominaba el Sócrates enloquecido. Entre sus aspiraciones estaba llevar una vida como la de los perros: simple, humilde, fuera de toda costumbre, ligada solo a lo instintivo y a la propia naturaleza.

El cinismo, por llamativo que nos resulte, llegó a expandirse por todas las ciudades del imperio romano. En un momento dado, hasta rivalizó con el estoicismo, ese sistema filosófico que defendía el autocontrol, la fortaleza y la claridad de pensamiento.

Ahora bien, la visión más moderna de este término no llegó hasta el siglo XVIII, momento en que se definió como una actitud orientada no solo a  poner en duda toda norma y todo valor ético y social.

Además, de ello, se le añadía un componente más: el ofensivo. El cinismo define desde entonces a una persona que hace uso del desprecio para vulnerar, criticar o menospreciar el comportamiento o pretensiones de otras personas. Veamos a continuación que más aspectos se esconden tras esta personalidad.

Hombre sujetando una máscara para representar a las personas cínicas

Las personas cínicas son idealistas decepcionados

Podríamos decir sin equivocarnos que todos llevamos a un pequeño cínico en nuestro interior. El cinismo, en realidad, entra dentro de un espectro: hay quien evidencia ciertas pinceladas de esta actitud y otros, en cambio, presentan un cinismo crónico y altamente negativo.

Este rasgo es el que podemos aplicar a veces cuando nos sentimos decepcionados con algo o alguien y emitimos un comentario crítico sobre el tema. Lo hacemos, por ejemplo, al hablar de política o de los políticos en esos términos en los que queda en evidencia que cada vez desconfiamos más de este estamento social.

Asimismo, cabe destacar que el cinismo puede ser saludable y puede ser tóxico-despectivo. Este último puede verse en esas personas que siempre están a la defensiva, que hacen un uso y un abuso extremo de las críticas y que, además, se decepcionan con gran facilidad porque defienden un idealismo utópico.

El cínico y la desconfianza egocéntrica

La persona cínica es alguien que hace de la desconfianza su principal estandarte. Es alguien susceptible, incrédulo, quisquilloso y despreciativo. Ahora bien, todos estos comportamientos son también claros mecanismos de defensa, parapetos donde separar a los demás de sí mismo y de ese egocentrismo casi enfermizo que los suele definir.

Además, están tan centrados en sus propios mundos que les trae sin cuidado las críticas ajenas. Esto hace a menudo que el cinismo vaya de la mano de la conducta asocial.

No temen ofender con sus comentarios

Cuentan los historiadores griegos que cuando Alejandro Magno se encontró con Diógenes, le preguntó si podía hacer algo para ayudarlo. Al ver sus harapos y su pobreza, el rey de Macedonia se apiadó de él. Ante ese comentario, Diógenes le respondió, simplemente, que se apartara de delante porque le estaba robando la luz del sol.

Las personas cínicas no temen ofender con sus comentarios. Es más, a menudo son hábiles expertos a la hora de humillar y criticar a través del ingenio de la palabra.

Alejandro Magno y su experiencia con Diógenes y las personas cínicas

Cinismo crónico y demencia

Este dato es tan curioso como importante. En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Estocolmo por parte de la doctora Elisa Nuevoven se demostró que las personas con un comportamiento hostil y cínico presentan un envejecimiento más adverso. Tienen mayores problemas de salud y mayor riesgo de sufrir demencias.

A su vez, la doctora Hilary Tindle, profesora de Medicina en la Universidad de Pittsburgh en Estados Unidos, nos señala otro aspecto relevante. En su práctica clínica ha podido comprobar que la hostilidad y el cinismo se relacionan con mayores trastornos de salud. Es más, este tipo de perfiles eran los que presentaban peores estilos de vida y quienes, a su vez, eran más reacios a desafiar e  incumplir los consejos médicos.

Ahora bien, algo que explica también la doctora Tindle es que las personas cínicas siempre tienen la oportunidad de cambiar. Esa actitud defensiva, negativa y desconfiada puede tratarse.

No importa la edad del paciente, con ayuda adecuada, apoyo social y eficaces técnicas es posible favorecer un cambio. Y todo ello, revierte sin duda en la salud de la persona. La vida es demasiado corta para cargar con la desagradable máscara del cinismo. Tengámoslo en cuenta.

  • Neuvonen, E., Rusanen, M., Solomon, A., Ngandu, T., Laatikainen, T., Soininen, H., … Tolppanen, A. M. (2014). Late-life cynical distrust, risk of incident dementia, and mortality in a population-based cohort. Neurology82(24), 2205–2212. https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000000528