Personas que creen merecer un trato especial: ¿a qué se debe?

¿Has conocido a una de esas personas que transitan por el mundo considerando que merecen un trato especial? Es un rasgo que se manifiesta con frecuencia. Te explicamos a qué se debe.
Personas que creen merecer un trato especial: ¿a qué se debe?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 22 marzo, 2022

Hay personas que creen merecer un trato especial. Nadie les ha otorgado ningún derecho, no son diferentes al resto ni están hechas de un material más aventajado que las sitúe, por naturaleza, por encima de los demás. Sin embargo, ahí están. Comportándose de manera prepotente, demandando atención, favores y preferencias.

En psicología se define esta actitud como “sentido del derecho” y es un comportamiento irracional. No obstante, es interesante saber que dicha conducta es muy común en la infancia. Buena parte de los niños asumen que merecen un trato preferencial por su situación de vulnerabilidad. Son conscientes de que la mayoría de relaciones que mantienen con los adultos son asimétricas, siendo sobre todo receptores.

Ahora bien, a medida que crecen y desarrollan la autosuficiencia, esta asimetría se va perdiendo. Al fin y al cabo, quien es autónomo y ha desarrollado una identidad fuerte, tiende a evolucionar también la manera en la que establece relaciones con los demás. El problema está en quien considera -como el niño de 3 años- que tiene más derechos que cualquier otro.

¿A qué se debe? Lo analizamos.

Hermanos discutiendo representando a las personas que creen merecer un trato especial
Asumir que tenemos derecho a algo es una expectativa saludable (y hasta necesaria) en algunos casos. Sin embargo, pensar que uno merece un trato especial en todo momento es una conducta amenazante y problemática.

¿Por qué hay personas que creen merecer un trato especial?

Las personas que creen merecer un trato especial asumen que tienen más derechos que los demás. Bien es cierto que todos tenemos derechos. Por ejemplo, a ser respetados, a tener un trabajo, alimentos, un hogar, relaciones felices, etc. Sin embargo, hay quien se percibe a sí mismo como ese planeta inmenso en medio de una galaxia solitaria en la cual, todos debemos girar a modo de satélites.

Estas figuras que integran en lo más profundo de su ser una forma de favoritismo perpetua revelan unas características psicológicas muy particulares. El doctor John Gedo, psicoanalista y autor de libros como La teoría de la mente (1976), destaca algo ilustrativo. Todos estamos programados para asumir que tenemos más derechos que el resto cuando somos muy pequeños.

Sin embargo, a medida que crecemos, tomamos conciencia de que los demás también tienen necesidades. Nuestros padres también tienen la importante labor de limar ese egoísmo infantil casi innato, para favorecer nuestra empatía y apertura a los demás. Sin embargo, hay quien no desarrolla esta capacidad; la de asumir que todos por igual merecemos el mismo trato.

Quien se siente especial no sigue ninguna instrucción ni recomendación

Los investigadores Emily Zitek (Universidad de Cornell) y Alexander Jordan (Facultad de Medicina de Harvard) realizaron un interesante trabajo en el 2017. Descubrieron que esas personas que creen merecer un trato especial son las que más desafían las normas. No aceptan instrucciones ni se integran en muchos contextos sociales. ¿La razón?

Quien se cree con más derecho que los demás todo lo ve injusto. Les cuesta asumir recomendaciones o normas porque ellos se perciben más autorizados que el resto. Se trata de un patrón de personalidad altamente problemático a todos los niveles. La convivencia con ellos deriva en un vaivén de conflictos, desavenencias y tiranteces.

Personas que creen merecer un trato especial, un rasgo a menudo patológico

El hecho de que este tipo de personas tengan problemas para asumir normas ya nos revela algo. Podemos estar ante alguien con un posible trastorno de la personalidad. Por término medio, quien se percibe con más derechos que el resto y, además, tiene problemas para acatar normas evidencia un trastorno antisocial.

Asimismo, esos hombres y mujeres -ensimismados en sí mismos y que exigen un trato preferencial- están dentro del espectro del trastorno narcisista. Esa falta de empatía y priorizar las propias necesidades sobre las ajenas, ya nos da una pista de ello.

Por otro lado, este tipo de perfil se acompaña por otras características que nos pueden ser conocidas:

  • El mundo siempre les debe algo, según ellos. Es como si hubieran hecho infinitas cosas por toda la humanidad y el propio mundo está en deuda con su persona.
  • Independientemente de lo que tengan o hayan logrado, siempre esperan recibir más.
  • Dan por sentado que quienes les rodean están obligados a hacer cosas por ellos. Para lograrlo, no dudan en manipular y hacer uso del victimismo.
  • Cuando los demás no ceden a sus demandas, pueden reaccionar de manera teatral, infantil, tiránica y hasta violenta.
  • No agradecen nada de lo que logran ni valoran a nadie de quienes les rodean.

Asimismo, es interesante considerar un detalle. Hay investigaciones que destacan que quienes viven con esa idea de que merecen un trato preferencial, en realidad, son personas infelices y frustradas. Pero esa insatisfacción vital deriva muchas veces en hostilidad.

Madre e hija simbolizando a las personas que creen merecer un trato especial
Para convivir con quien se siente con más derechos con los demás hay que aprender a situar límites.

¿Cómo manejar a quienes esperan por nuestra parte un trato especial?

Muchos nos hemos visto en dinámicas de este tipo. Esas en las que tener que compartir tiempo y espacio en personas que creen merecer un trato especial. Entornos de trabajo, familias y hasta amigos o parejas. Son figuras ante las que, en caso de no situar límites, acaban por usarnos como súbditos y marionetas para satisfacer sus egoísmos.

¿Qué podemos hacer? Estas serían algunas claves:

  • Cuando nos hagan una solicitud irracional, hay que rechazarla de manera firme, explicándole la razón siendo asertivos. Dejaremos claro que ese tipo de demandas no deben volver a plantearlas.
  • Debemos asumir que este tipo de perfiles no van a cambiar por mucho que se lo pidamos. Por ello, es importante que entiendan las consecuencias de sus demandas: obtendrán distancia y desconfianza. Y esto les generará infelicidad y frustración.
  • No caigamos en sus artes manipulativas cuando recurran al victimismo. 
  • Procuremos razonar con ellos recordándoles la necesidad de tener en cuenta que todos tenemos derechos y necesidades. Siempre será mejor predicar con el ejemplo.

Para concluir, en nuestro día a día siempre nos encontraremos personas con este perfil. De las que tratan mal, hablan con la voz de la prepotencia y caminan con la actitud de quien se siente con más derechos que nadie. Protejámonos y aprendamos a situar adecuados límites, solo así salvaguardaremos nuestra salud mental.

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  • Emily M. Zitek, Alexander H. Jordan. Psychological Entitlement Predicts Failure to Follow Instructions. Social Psychological and Personality Science, 2017; 194855061772988 DOI: 10.1177/1948550617729885
  • Moeller, S. J., Crocker, J., & Bushman, B. J. (2009). Creating Hostility and Conflict: Effects of Entitlement and Self-Image Goals. Journal of experimental social psychology45(2), 448. https://doi.org/10.1016/j.jesp.2008.11.005