A pesar de todo, vale la pena mantener la ilusión y la inocencia

29 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Cada vez que salgas de casa que no falte en el bolsillo de tu corazón buenas dosis de ilusión y confianza. Recuerda, vayas donde vayas, sigue mirando al mundo con inocencia porque a pesar de todo lo vivido, vale la pena seguir manteniendo la esperanza.

A pesar de las malas experiencias y los momentos difíciles vale la pena mantener la ilusión y la inocencia. Porque esas dimensiones son el motor del corazón, el aliento que nutre de esperanzas nuestro cerebro para que siga colocando metas en el horizonte. Ser capaces de conservar esa mirada de niño que observa el mundo con curiosidad intentando buscar la magia de las pequeñas cosas, revierte de manera directa en el bienestar.

Decía Ernesto Sábato en uno de sus libros que la ciencia tiene sus verdades, al igual que las matemáticas y la filosofía. Sin embargo, lo que dota a la vida de autenticidad y sentido no es otra cosa que la ilusión. Quizá por ello, cuando esta dimensión falla y está ausente, todo se viene abajo. Sin ella, la motivación se desvanece, sin ilusiones el día no tiene color y revestimos de desánimos nuestras pensamientos.

Por llamativo que nos parezca, este hecho se da con excesiva frecuencia. De algún modo, gran parte de nosotros nos pasamos el tiempo intentando resolver problemas, cumpliendo con nuestros trabajos, centrándonos más en los desafíos que tenemos por delante que en los aspectos más simples, elementales y positivos que nos rodean. Ya no dejamos espacio a las ilusiones porque hemos quedados atrapados en unas vidas excesivamente complejas.

Hay que empezar a soltar pesos y reformular enfoques mentales y emocionales. Nada es tan importante para nuestra salud como volver a cultivar las ilusiones, igual que cuando éramos niños…

Cerebro en la mano representando la importancia de Mantener la ilusión y la inocencia

Mantener la ilusión y la inocencia, un regalo para nuestro cerebro

Buena parte de las terapias psicológicas actuales no buscan solo “sanar” a las personas. Es decir, cuando alguien solicita ayuda para tratar su depresión, reducir sus fobias o dar solución a ese trastorno de la conducta alimentaria, no queremos solo que el paciente adquiera habilidades para superar su problema. Otro de los objetivos es que logre crecer como ser humano, que recupere la ilusión y la vida, por su futuro, por su propia persona.

Esto es lo que buscan, por ejemplo, las terapias de aceptación y compromiso, un encuadre desde el cual evitar patologizar el sufrimiento y conseguir que cada uno redescubra sus valores, acepte sus realidades y sea capaz de construir una vida más feliz recuperando la motivación y la esperanza.

Mantener la ilusión y la inocencia es algo más que un deseo bienintencionado o una frase hecha. Es un ejercicio de salud psicológica que tiene incluso un impacto a nivel cerebral. Veamos por qué.

Metas, ilusiones y esperanzas: nutrientes para un cerebro más activo

En el 2003, se llevó a cabo una investigación con pacientes que sufrían esclerosis múltiple en la Universidad de Texas. Recibieron terapia psicológica para mejorar su estado de ánimo. La idea era lograr que recuperaran la ilusión y que establecieran metas a corto y largo plazo.

Después de unos meses de tratamiento, se les hizo una resonancia magnética para ver si se había producido algún cambio a nivel cerebral. Lo que pudo apreciarse fue lo siguiente:

  • El establecimiento de objetivos y el aumento de la ilusión potenciaron la actividad cerebral. Las áreas emocionales del cerebro (sistema límbico) estaban más activas y generaban nuevas conexiones hacia la corteza frontal, esa área relacionada con la planificación, la resolución de problemas, etc.
  • Además, hubo una reducción del estrés significativa, así  como una menor activación en las áreas relacionadas con el dolor. Es más, buena parte de estos pacientes con esclerosis múltiple ya no sentían una sintomatología tan intensa. El entumecimiento, por ejemplo, era menor.

Por tanto, aquellos personas que cultivaban un enfoque personal más optimista, ilusionado y, además, establecían metas a corto y largo plazo, evidenciaban una mejoría en su salud.

Mujer pensando en la fórmula de la felicidad

A pesar de las decepciones o los momentos complicados, hay que mantener la ilusión y la inocencia

A pesar de los fracasos o decepciones del ayer, vale la pena mantener la ilusión y la inocencia en nuestro presente. Es permitirnos caminar un poco más libres de los pesos del pasado, esos que nos llenan los bolsillos del corazón de desconfianza. Esos que nos obligan a avanzar más lento porque nos susurran a cada instante «no lo intentes o volverás a fracasar», «déjalo ir porque esas cosas ya no son para ti».

La mirada que conserva la inocencia sigue percibiendo la magia del día a día. Quien se empeña en seguir cultivando la misma ilusión que tenía en su infancia, continúa viendo oportunidades que otros no ven. Porque para este tipo de personas, cada momento supone una oportunidad para ser feliz y lo importante es saber verlo y aprovecharlo.

Esto no quita que uno sea consciente de que la vida, a menudo, es difícil y el destino traicionero. Pero aún así no hay que rendirse ni claudicar en ese empeño por intentar ver siempre el lado amable de las cosas; esos rincones en los que crecen nuevas posibilidades que uno puede hacer suyas para dar forma a un futuro más feliz.

Vale la pena intentarlo, mantener la ilusión y la inocencia lejos de hacer daño pueden cambiar nuestro rumbo.

  • Stuifbergen, Alexa K; Becker, Heather; Timmerman, Gayle M; Kullberg, Vicki. The use of individualized goal setting to facilitate behavior change in women with multiple sclerosis Journal of Neuroscience Nursing; Park Ridge 35, N.º 2,  (Apr 2003): 94-9, 106.