Poesía y cerebro, ¿cómo se relacionan?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 20 febrero, 2019
Sonia Budner · 20 febrero, 2019
¿Cuál es el efecto que la poesía tiene sobre nuestro cerebro? La ciencia lleva un tiempo investigando sobre los correlatos neuronales y los circuitos cerebrales que pueden intervenir en la lectura de la poesía. Aunque la investigación no ha hecho más que comenzar, los resultados son ya fascinantes

La poesía es el registro más antiguo de la literatura. Si bien resulta imposible datar con exactitud su comienzo en la tradición oral, erraríamos poco al decir que ha acompañado a la humanidad desde siempre. Eso nos da una idea del impacto que puede tener el lenguaje poético sobre nuestro estado emocional y cognitivo. A su vez, este hilo plantea muchos interrogantes sobre la relación que existe entre poesía y cerebro.

Algunos estudios recientes realizados con imágenes cerebrales están empezando a darnos muchas pistas sobre los correlatos neurales y los mecanismos cerebrales involucrados en el acto de leer o escuchar poesía.

A diferencia de otro tipo de lecturas que están más asociadas con varias estructuras del lado izquierdo del cerebro, la poesía activa fuertemente áreas relacionadas con la introspección. La respuesta emocional a la literatura en general comparte zonas de activación con la música; sin embargo, son más las zonas del hemisferio derecho parecen estar relacionadas con la poesía.

Escalofríos producidos por la poesía

En los últimos años se han realizado varias investigaciones de laboratorio con la intención de desvelar cómo se relacionan poesía y cerebro. El equipo del Dr. Eugen Wassiliwizky recopiló datos de neuroimagen, respuestas psicofisiológicas y de comportamiento en personas leyendo o escuchando poesía.

Dentro de las respuestas psicofisiológicas se centraron en las reacciones electro dérmicas y cardiovasculares del sistema nervioso autónomo. Comprobaron que la poesía es capaz de desencadenar respuestas afectivas y experiencias emocionales muy intensas. Resulta un poderoso estímulo emocional capaz de activar áreas cerebrales de recompensa primaria. En concreto, midieron la piloerección, la piel de gallina resultado de escalofríos provocados por la poesía.

Aunque este tipo de sensaciones se ha comprobado también resultante de, por ejemplo, la música, los escalofríos producidos por la poesía activan zonas del cerebro diferentes a los que activan con la música. Además, se comprobó un efecto anticipatorio en el cerebro, aunque fueran poemas leídos o escuchados por primera vez, por el efecto cadencia y el reconocimiento por parte del cerebro del patrón métrico del poema.

Mujer leyendo libros de poesía

El cerebro está cableado para la poesía

La Universidad de Bangor en el Reino Unido lideró otro proyecto de investigación sobre el efecto de la poesía en el cerebro humano. Sus estudios reafirman la idea de que el cerebro tiene recursos anticipatorios de reconocimiento de rimas y ritmos propios de la poesía.

Parece que descubrieron que la cualidad musical de la poesía es captada por nuestro cerebro de manera totalmente inconsciente. Es decir, las propiedades armónicas de la poesía parecen estimular partes inconscientes de la mente, lo que sugiere, además, una estrecha relación con la intuición humana.

Hasta tal punto que los participantes reaccionaban más y mejor a las poesías elaboradas con determinados ritmos métricos. Incluso consiguieron la imagen de un estallido de actividad eléctrica en los cerebros de los individuos. Este estallido eléctrico se producía justo una fracción de segundo después de escuchar la última palabra de una de las líneas del poema.

La poesía desde la perspectiva psicológica

La poesía es un juego del lenguaje que consigue agrupar palabras de manera sorprendente, como un chef combina ingredientes que parecían imposibles de combinar y que dan resultados extraordinarios.

Hay un patrón en la poesía que parece restaurar nuestro deseo de orden. La poesía está basada en reglas de construcción. Se configura un ritmo que después se rompe para volver de nuevo a él. El juego de los significados de las palabras, que a veces guardan varios en una sola es algo extremadamente estimulante a nivel intelectual. Podemos leer un poema una y mil veces, encontrando nuevos rincones con significado.

«Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio».

-Federico García Lorca-

Libro abierto con flores

Poesía y cerebro, todo un mundo por desarrollar

Los estudios que se están llevando a cabo sobre este tema no solo arrojan interesantes resultados. Parece que resulta necesario empezar a promover la idea del potencial de la poesía como placer estético.

Generalmente nuestro paso por el maravilloso mundo de los poemas se ve reducido por una exposición bastante reducida durante la infancia y el enfoque demasiado analítico de este género literario; ese que se da en la mayoría de las escuelas.

Y es que, aunque la ciencia esté aplicando el método científico para intentar averiguar la relación entre poesía y cerebro, lo cierto es que la poesía es mucho más que lo que nos pueda decir un escaner. No solo produce la piel de gallina y los escalofríos observados por el equipo de Wassiliwizky. La poesía todavía guarda un misterio que la ciencia aún no ha conseguido escrutar: por qué una adecuada cadencia y ritmo pueden llegar a elevar el espíritu. Ese es el nuevo reto para la investigación.

“La poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano”.

-Carmen Conde-