¿Por qué a nuestro cerebro le gustan tanto las canciones tristes?

José Maria Tabares · 23 noviembre, 2014

Seguro que a muchos de ustedes les ha pasado. Lo dejan con sus respectivas parejas y al poco tiempo ya no paran de escuchar esa canción que tanto les unió en el pasado. Me refiero a esa melodía que rememora esos buenos momentos vividos con esa persona a la que amaron y -seguramente- siguen amando. El primer beso, vuestra primera cena romántica, el primer viaje… En muchos de esos momentos la música estaba presente.

¿Pero por qué lo hacemos? ¿Acaso somos masocas y nos gusta retomar aquellos episodios de nuestra vida que solo nos aportan dolor? ¿O simplemente es una forma melancólica de recordar que cualquier tiempo pasado fue mejor?  Pues un poco de las dos cosas.

Como ya hemos explicado en multitud de artículos, la música tiene grandes beneficios tanto físicos como psicológicos para nuestra salud. Cada vez que escuchamos una de nuestras canciones favoritas, nuestro cerebro segrega dopamina, una glándula que también segregamos cuando tenemos relaciones sexuales o comemos.

Las canciones nos vuelven melancólicos

Esto además se acrecienta mucho más cuando son canciones que están relacionadas con amores pasados. Cuando rompemos con cualquier ser querido, nuestro corazón se queda completamente hecho trizas. Absolutamente todo lo que nos rodea nos recuerda a él/ella de manera irrevocable.

Y si ya reproducimos una canción, pues directamente nos sentiremos transportados a esos bellos momentos que pasamos juntos. Y lo peor de todo es que ya no volveremos a vivirlos. Además, parece que si dejamos de escuchar esa bella melodía nuestro ánimo decae. Esa canción se ha convertido en una especie de “droga sentimental” de la que no nos podemos desprender así como así.

La música es una especie de consuelo

¿Y entonces porque nos gusta escucharla?  Pues la Universidad de Berlín ha realizado una serie de pruebas a través de estudio online. En más del 76% de los datos cotejados, cada persona sentía una especie de consuelo  o nostalgia, una especie de sentimiento más positivo como puede ser la paz interior, disfrute, amor  o ternura.

En definitiva, parece que la música (sobre todo después de una ruptura o cualquier periodo emocional inestable) es un canalizador de tristeza completamente premeditado. Por ello, cuando nos sentimos mal, o melancólicos en este caso, podemos entender mucho mejor algunos aspectos emocionales de nuestra vida y básicamente es una forma de sentirnos “más vivos”. ¿Y para ustedes? ¿Cuál es vuestra canción melancólica favorita?