¿Por qué a veces hablamos solos?

20 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
A veces, hablamos con nosotros solos para mantener la cordura. Lejos de ser un rasgo de locura estamos ante una estrategia beneficiosa, esa en la cual, el habla autodirigida nos permite ahondar en las propias necesidades y resolverlas.
 

¿Por qué a veces hablamos solos? ¿Es, quizá, una característica de que «se nos está yendo la cabeza» ? Como bien sabemos, el hecho de divagar y razonar en voz alta sin tener a ningún otro interlocutor delante suele estar mal visto. Sin embargo, es una práctica saludable que merece la pena practicarla de vez en cuando.

Dicen que los grandes sabios como Einstein o Newton solían tener profundas y complejísimas conversaciones con ellos mismos. Cuando Conan Doyle creó a su famoso personaje, Sherlock Holmes, no dudó en dotarlo también de esta práctica para demostrar que las mentes más avezadas, no solo eran algo peculiares en sus hábitos, sino que disponían también de sus propias prácticas para razonar.

Así, y aunque la mayoría vivamos en unos mundos excesivamente ruidosos y a menudo optemos por el silencio como mecanismo de descanso, no está nada mal activar de vez en cuando una buena conversación con el propio yo.

No solo le haremos compañía, sino que también lograremos poner en orden muchas cosas que reclaman nuestra atención. Además, la salud emocional lo agradecerá.

Chico expresando letras y preguntándose ¿oor qué a veces hablamos solos?

¿Por qué a veces hablamos solos? Beneficios y curiosidades

 

A menudo, suele decirse que hablar solo es cosa de personas mayores. Más aún, de esas almas solitarias que carentes de compañía buscan su consuelo a la desesperada. No es cierto. Es momento de dejar a un lado estas falsas ideas algo cosificadoras con ciertos colectivos. Si nos preguntamos por qué a veces hablamos solos la respuesta es sencilla: porque es algo normal en el ser humano.

Muchos nos hemos sorprendido a nosotros mismos alguna vez lanzándonos algún comentario de ánimo o de pequeño reproche del estilo: “¿pero cómo puedes ser tan despistado? ya has perdido las llaves otra vez, está claro que hoy no es tú día, ya veremos cómo lo terminas”.

Estas súbitas verbalizaciones son muy comunes. No obstante, también lo es el habla autodirigida, es decir iniciar un diálogo en el que profundizar en aspectos importantes. Lo analizamos.

Ya lo hacías de pequeño: el discurso egocéntrico

Hay muchas cosas que debemos aprender de los niños. Además de esa mirada siempre curiosa y dispuesta a experimentar, a descubrir y disfrutar del momento presente, también deberíamos fijarnos en sus discursos egocéntricos. Así llamó Lev Vygotski a esa fase infantil en la que los pequeños aún no han internalizado el habla.

Es común verlos sumidos en sus mundos, dialogando. Y no solo lo hacen con sus juguetes. Es común que durante unos años practiquen esa habla autodirigida que más tarde acabará silenciándose.

Hablar contigo optimiza el cerebro

A todos nos ha ocurrido alguna vez. En ocasiones, nos encontramos en medio de una encrucijada. Tenemos un problema al que no le hallamos solución, el diálogo interno no ayuda y entonces lo hacemos, hablamos en voz alta con nosotros mismos.

 
  • Este comportamiento no solo es rasgo de cordura, también de inteligencia. Así nos lo explica un estudio llevado a cabo en la  la Universidad de Wisconsin-Madison. Cuando pasamos del discurso interno al externo y nos hablamos de tú a tú, la mecánica del cerebro cambia.
  • Lo que nos dicen los autores de este trabajo es que al hacer uso del lenguaje y la comunicación con nosotros mismos, mejoramos la percepción, la memoria y la capacidad de resolver problemas.
  • Al fin y al cabo, las personas disponemos de esa competencia comunicativa que siempre nos ha dado una notable ventaja frente al resto de seres de nuestro planeta. Hacer uso de ella, aunque sea con uno mismo, nos beneficia.
  • Como señaló el neurólogo Alexander Luria (1980) el lenguaje cumple algo más que una función social. Según él, también nos ayuda a dirigir el procesamiento cognitivo.

Tú puedes ser tu mejor coach y agente motivador

¿Por qué esperar refuerzos externos? ¿De verdad es necesario que otros nos animen a realizar determinadas cosas? Nos tenemos a nosotros mismos. Tú puedes ser tu mejor agente dinamizador si así te lo propones. Así, en caso de que te preguntes por qué a veces hablamos solos, la respuesta puede ser también la siguiente: el cerebro quiere que encuentres el ánimo en ti mismo.

“Estoy orgulloso de ti. ¿Te das cuenta de los avances que estás haciendo?”. “No te preocupes por ese error cometido. Ahora ya sabes qué es mejor evitar. Vamos a partir de una nueva línea de salida tras haber obtenido valiosos aprendizajes. Es momento de avanzar y lo vas a hacer bien”.

 

Este tipo habla autodirigida resulta muy beneficiosa. Permitir activar ese altavoz externo, de vez en cuando, revertirá de manera excelente en nuestro crecimiento personal.

Además, tampoco podemos olvidar otra notable ventaja: nos permite focalizar. El habla autodirigida permite centrar la atención en los objetivos, en aquello que es importante.

Chica pelirroja con gafas pensando en ¿por qué a veces hablamos solos?

¿Por qué a veces hablamos solos? Para conectar con las emociones

El diálogo externo tiene una gran capacidad de autorregulación. No solo nos ayuda a potenciar los procesos cognitivos para solucionar problemas. Nos permite también tomar mayor conciencia de las cosas y conectar mejor con las emociones al detectar, clarificar y gestionar.

Preguntarnos qué sentimos, por qué y qué podemos hacer ante esa emoción, puede ser algo realmente catártico.

Para concluir, asumir durante un instante esa distancia psicológica con la que dialogar con el propio yo siempre será saludable. Estamos, por tanto, ante un recurso más al que acudir, una técnica que usar cuando así lo necesitamos para dotar a la vida de mayor armonía, equilibrio y bienestar.

 
  • Dolcos & Albarracín (2014) The inner speech of behavioral regulation: Intentions and task performance strengthen when you talk to yourself as a You. European Journal of Social Psychology; 44(6): 636-642.
  • Lupyan, G. & Swingley, D. (2011) Self-directed speech affects visual search performance. The Quarterly Journal of Experimental Psychology; 65(6): 1068-1085.