¿Por qué a algunas personas meditar les genera ansiedad?

La meditación suele utilizarse para reducir la ansiedad, pero en ocasiones puede producir un paradójico incremento de la misma. Descubre los factores que hacen que meditar produzca malestar.
¿Por qué a algunas personas meditar les genera ansiedad?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 09 febrero, 2022

No paramos de oír hablar de prácticas como la meditación o el mindfulness y de los numerosos beneficios que reportan. Por esto, cada vez más personas se animan a intentarlo, buscando un estado de calma y bienestar que les cuesta encontrar en el día a día. Paradójicamente, algunas de ellas descubren que los efectos no son tan placenteros como esperaban. Si este es tu caso, queremos contarte por qué en ocasiones meditar genera ansiedad.

Esto no es algo que le suceda a todo el mundo. De hecho, para la mayoría de las personas meditar es agradable y positivo. Varios estudios avalan los efectos benéficos de la meditación en la salud física, el bienestar psicológico y la felicidad. Entonces, ¿qué les ocurre a quienes experimentan esta práctica como desagradable o ansiógena?, ¿hay algo mal en ellos? A continuación abordamos los motivos por los que esto suele suceder.

Causas de la ansiedad al meditar

Al practicar meditación, pueden darse diversas situaciones desagradables. Algunas personas, por más que lo intentan, tienen dificultades para meditar, pues comienzan a sentir que su ansiedad se dispara durante la práctica. Otras, tras varias sesiones satisfactorias, pueden llegar a experimentar un ataque de pánico. Y otras, por su lado, viven desagradables sensaciones de despersonalización en las que se sienten desconectadas de su cuerpo y sus emociones.

Si te has visto alguna vez en esta tesitura, no estás solo. De hecho, en un estudio de la Universidad de Valencia se encontró que más del 25 % de las personas que meditan han vivido algún efecto negativo relacionado con la misma. Pero, ¿por qué sucede? Te lo contamos.

Mujer con dolor en el pecho por ansiedad

1. Falta de información

Con el auge de la meditación, muchas personas se lanzan a experimentarla, sin saber muy bien cómo funciona, qué se van a encontrar o cómo pueden reaccionar. Generalmente, esperamos que se trate de una técnica milagro, que nos permita eliminar el malestar en pocos minutos y desde la primera vez. Por ello, nos frustramos cuando los pensamientos no cesan y la ansiedad no disminuye desde el primer intento. En realidad, lo único que sucede es que se requiere práctica.

Por otro lado, experimentar sensaciones de despersonalización o desrealización durante la meditación es bastante común y no constituye ningún problema. Sin embargo, si no estás preparado para ello, sentirte separado de tu cuerpo o de tu entorno puede asustarte enormemente.

Por esto, es necesario informarse y asesorarse con profesionales antes de comenzar. Has de saber qué sensaciones pueden aparecer para no alarmarte, has de tener presente que los pensamientos seguirán viniendo y esto no implica que estés haciendo algo mal. Estar preparado te ayudará a que tu ansiedad no se incremente ante eventos inofensivos.

2. Personalidad ansiosa

Paradójicamente, aunque las personas ansiosas son las que más pueden necesitar la meditación, también son las que comúnmente experimentan incrementos en su malestar al intentarlo. Esto tiene una explicación lógica y sencilla: la ansiedad está relacionada con la necesidad de control y la meditación te invita a soltar y dejarte llevar; una propuesta que para una persona ansiosa resulta aterradora.

Durante la práctica de la meditación, quien sufre ansiedad está extremadamente pendiente del proceso, de dirigirlo, de si lo estará haciendo bien, de si sus pensamientos y sensaciones son adecuados… Esta excesiva focalización hace que los síntomas de ansiedad se magnifiquen, pues no se está logrando el objetivo principal: observar sin juzgar ni controlar.

Esto no debe ser un motivo para desanimarse y asumir que la meditación no es para uno. Por el contrario, es al perseverar y al practicar cuando cada vez serás más capaz de abandonarte al proceso y comenzarás a notar cambios en tus niveles generales de ansiedad.

3. Meditar es mirar hacia adentro, y no siempre estamos preparados

Esta es una de las principales causas por las que a muchas personas meditar les genera ansiedad, y es que por primera vez miran hacia adentro tras años ignorando su mundo interno. Esto, sin duda, puede asustar, pues nos coloca cara a cara con nuestra sombra, nuestros temores, culpas, errores y voces internas. Nos conecta con todas aquellas partes de nuestra psique que luchamos cada día por hacer a un lado; y esto, por supuesto, no es agradable al inicio.

Nadie espera encontrar tanta oscuridad en su interior y verlo de frente puede aumentar la ansiedad. No obstante, es el camino a la liberación. Es el primer paso para dejar de huir de ti.

4. Demasiada intensidad

Por último, es muy importante considerar la moderación como un factor fundamental para que la meditación resulte grata y beneficiosa. Si estás iniciando, ve paso a paso, con sesiones de corta duración que te permitan ir acostumbrándote a las sensaciones; y, si es posible, hazlo acompañado. No comiences con un retiro de varios días o con prácticas de una hora, pues puedes abrumarte.

Por otro lado, incluso si ya llevas meses y años de práctica, cuida de no sobrepasar el límite óptimo. Muchos meditadores habituales comienzan a experimentar los efectos adversos tras varios años, pues una excesiva percepción, atención o desapego pueden resultar contraproducentes e insostenibles.

Mujer con ansiedad

Cuando meditar genera ansiedad, pueden buscarse alternativas

A pesar de todo lo anterior, de comenzar con calma y con guía y de comprender a qué se deben las sensaciones, algunas personas no logran disfrutar la meditación ni obtener sus beneficios. En estos casos, es posible probar con diferentes modalidades hasta encontrar la que mejor va con cada uno: hay quienes por ejemplo se sentirán más conectados con técnicas de enfoque de la atención en objetos externos y otros con el escaneo corporal.

Si ninguna de estas opciones nos sirve, podemos obtener efectos similares con el ejercicio físico, las tareas artísticas y creativas o el contacto con la naturaleza. Finalmente, se trata de buscar lo que mejor le funciona a cada persona.

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