¿Por qué es tan necesario el autocuidado en profesionales de la salud mental?

19 Enero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Leticia Aguilar Iborra
¿Es lícito que un profesional de la salud mental no esté siempre disponible? ¿Qué tiene que ver esta costumbre tan extendida con el autocuidado? Te lo contamos en este artículo.

Los profesionales de la salud mental lidian con un sinfín de tareas de responsabilidad. El cuidado de los pacientes y la formación continuada conllevan varias horas al día que restan para el autocuidado y más aún si cargan el tiempo de descanso con trabajo extra. Existe el riesgo de que estos profesionales olviden su propia salud mental; un descuido que puede tener consecuencias importantes, tanto para ellos mismos como para sus pacientes.

Cierto es que el profesional debe de tener en cuenta la flexibilización de su agenda en algunos momentos, por no mencionar la formación continua para una correcta atención. Sin embargo, el autocuidado en profesionales es otro elemento indispensable en la caja de herramientas del profesional.

¿Qué es el autocuidado en profesionales?

El autocuidado en este contexto tiene mucho que ver con la capacidad del profesional para crear un espacio que le permita atender a sus necesidades. Así, el autocuidado aborda las necesidad físicas, psicológicas y emocionales del terapeuta y repercute de manera directa en su forma de atender a los pacientes/clientes.

Por el contrario, carecer de tiempo para el autocuidado no solo va en detrimento de su rendimiento laboral, sino que también aumenta el desgaste diario. Esto se traduce en peores intervenciones terapéuticas y en la disminución de la calidad como profesional de la salud mental.

Psicólogo haciendo terapia a una chica joven

¿Cuáles son las principales características del autocuidado?

Aquí se mencionan algunas de las actividades que los profesionales pueden llevar a cabo:

Establecimiento de límites

Hay profesionales de la salud mental que dedican tiempo a sus pacientes los siete días de la semana. Por norma, estos cuentan con una gran vocación, por lo que suelen dedicar más tiempo e implicarse más allá de lo recomendable en las historias de sus pacientes/clientes. Por otro lado, en determinados momentos, el hecho de estar disponibles las 24 horas puede ayudar, pero también supone mantener un estado de alerta constante, con la erosión que produce.

Por tanto, una de las medidas fundamentales pasa por el establecimiento de límites en el contacto. Cuando esto no es posible, dependiendo de las circunstancias del paciente, lo ideal podría ser dejar ciertos días como solo de atención a urgencias u organizarnos con otro profesional para cubrir las posibles incidencias que se pudieran dar.

Formación y grupos de supervisión

La formación es esencial en todo profesional que se dedique al cuidado en salud mental de las personas. La formación continua en universidades o cursos cuyo contenido esté dentro de las evidencias empíricas disponibles ayudan al terapeuta a su labor como profesional.

La supervisión es otra de las herramientas, sobre todo en terapeutas noveles que necesiten del apoyo de compañeros más experimentados, debido al gran número de horas en consulta. La supervisión ayuda al autocuidado en profesionales, reforzando habilidades y confianza a la hora de prestar consulta.

Ajustes en la agenda del profesional

Mayor número de pacientes no quiere decir mayor experiencia, horas en consulta, profesionalidad, etc., el número de pacientes suele confundirse con el éxito del profesional de la salud mental, algo que si se reduce todo al mismo concepto suele ser más bien económico.

Una de las claves del autocuidado en profesionales es tener tiempo para dedicarse a sí mismo. Una agenda que no respete esto se traduce en:

  • Gran cantidad de pacientes atendidos en un solo día.
  • Horarios de comida descartados.
  • No respeta el equilibrio con otras actividades de la vida personal.
  • No respeta horarios de descanso.
  • Etc.

Al hacernos expertos, también reducimos nuestro campo de actuación

Hay ocasiones en que las que la necesidad por abordar cualquier tipo de problema psicológico constituye uno de los retos del profesional en salud mental. El reto puede constituirse en una fuente de desarrollo de ciertas estrategias y por tanto de mejora de habilidades siempre y cuando se cuente con supervisión de apoyo.

No obstante, hay ocasiones en las que determinados casos sobrepasan a las competencias tanto profesionales como personales, lo cual debe contemplarse la posibilidad de derivación a otros profesionales de la salud mental.

Mujer en terapia psicológica

Actividades ajenas al ejercicio profesional

Anteriormente se ha mencionado el uso de la agenda y la disposición de espacio para contemplar las habilidades de autocuidado en profesionales. A su vez, es necesario permitirnos momentos de desconexión, bien con actividades que desarrollen el lado creativo del profesional, como otras actividades lúdicas o deportivas.

Es importante cuidar la salud mental de los profesionales que se dedican al cuidado de la salud mental de otros. Esto repercute en la calidad de las intervenciones y en la efectividad de las terapias empíricamente validadas.

Aponte, H. y Winter, J. (2000). The person and practice of the therapist: Treatment and training, en M. Baldwin (comp.), The use of self in therapy (2ª ed.), Binghamton, NY, Haworth, pp 127-165. Consoli, A. y Machado, P. (2004). Los psicoterapeutas, ¿nacen o se hacen? Las habilidades naturales y adquiridas de los psicoterapeutas: implicaciones para la selección, capacitación y desarrollo profesional. En Héctor Fernández Álvarez y Roberto Opazo Castro (comps.) La Integración en Psicoterapia (pp. 385-451). Barcelona: Paidós.