Por qué fallar es bueno

10 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
Todos queremos evitar fallar cuando ponemos todo nuestro empeño en algo. Sin embargo, se nos olvida que fallar es muy enriquecedor. ¿Cómo si no podríamos ir mejorando lo que hacemos?

Fallar es un golpe duro, pero también es bueno. A nadie le gusta fallar. Parece que toda la vida nos preparamos para evitarlo. Aunque claramente no es algo deseable, fallar es una oportunidad para avanzar. Lo fundamental es redefinir la idea que tenemos del fracaso, para que un obstáculo de este tipo no nos lleve a un bucle del miedo mermando la confianza en nosotros mismos.

Podemos decir que nadie está exento de esta experiencia. La mayoría de nosotros hemos fallado más de una vez y, a pesar de que duele y quisiéramos que no se repitiera, es una experiencia es de gran importancia en nuestras vidas. De hecho, si sabemos aprender de esta experiencia, puede ser enriquecedora y muy importante en nuestras vidas.

Una idea esencial para redefinir el fracaso, es entender que fallar no es el resultado de algo, sino más bien es parte del proceso hasta conseguir algo. En el camino, es natural, y completamente necesario. Que se cometan errores ayuda a marcar y corregir las pautas de lo que estamos haciendo.

Así, fallar también puede tener una serie de beneficios. A destacar, el fortalecimiento, la enseñanza y la motivación.

Fortalecimiento

Fallar en algo puede hacerte sentir muy mal y bajarte el ánimo. Sin embargo, cuando atravesamos situaciones difíciles en las que sentimos que hemos fallado, lo más probable es que salgamos fortalecidos. Podría asimilarse al sistema inmune. Éste crea anticuerpos para que la próxima vez que se enfrente a una bacteria o virus, ésta lo tenga más difícil y no sea capaz de vencer.

De todas las experiencias, especialmente de las dolorosas, se aprende algo fundamental que permite que la próxima experiencia sea diferente. Saber que un fracaso no es el fin del mundo o que se puede fallar y rectificar, te ayudará en la próxima vez. No tendrás tanto miedo a equivocarte, así arriesgarás más y, probablemente, ganes más.

Enseñanza

Fallar definitivamente es una oportunidad de aprendizaje. Por ello, es importante tener capacidad de reflexión, observar cuáles han sido nuestros pasos y saber localizar aquellos asuntos que podrían haberse hecho de otra manera. Así como, se capaces de imaginar, y poner en marcha, esos cambios que podrían haber funcionado mejor.

En ocasiones, para saber qué va a funcionar, tienes que saber qué no funciona. Por eso es fundamental cometer errores. Cada vez que nos equivocamos y fallamos, estamos un paso más cerca del éxito. Cuando fallas también aprendes sobre ti mismo y tus reacciones. Además, ser capaz de superar los errores y aprender de ellos te dará una imagen propia de mayor valentía y fortaleza.

Motivación

Aunque no lo creas, fallar también es fuente de motivación. Al fortalecerte y aprender de tus errores, te motivarás a intentarlo una vez más con ganas y sin miedo. Te lleva a establecer retos personales y esto incrementa notablemente la posibilidad que tienes de tener éxito.

Hay muchas historias de éxito que vienen de terribles historias de fallo. Algunas de las empresas e ideas más exitosas son el resultado de una larga historia de fallos y nuevos intentos, una historia de aprendizaje, fortaleza y motivación.

Es importante reconocer nuestros errores y ser valientes.  Ser conscientes de que si has fallado es porque lo has intentado y eso por sí mismo tiene un gran valor. Quien no ha fallado es porque jamás se ha arriesgado. Definitivamente, el mundo es de los valientes y para tener éxito hay que fallar y aprender sin dejar nunca de intentar.

  • John Maxwell. 2011. El lado positivo del fracaso. Madrid: Nowtilus.