¿Por qué no deberían ver los niños El juego del calamar?

Los niños de infantil y primaria están imitando escenas que aparecen en "El juego del calamar". A pesar de que los contenidos violentos son muchos, los padres no ponen filtros ante lo que ven sus hijos más pequeños.
¿Por qué no deberían ver los niños El juego del calamar?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 19 octubre, 2021.

Última actualización: 19 octubre, 2021

¿Por qué no deberían ver los niños El juego del calamar? La respuesta no puede ser más sencilla: por su contenido altamente violento. Sin embargo, no basta con quedarnos con la evidente conjetura. Es necesario argumentar por qué los menores no deben ser expuestos a este tipo de producciones que aún no son capaces de procesar.

El fenómeno social de esta serie de Netflix es bien conocido por todos. La serie cuenta con millones de visualizaciones y no hay día en que no se hable de ella. Ahora bien, no podemos dejar de lado el impacto que está teniendo en los más pequeños. En el último mes, maestros de infantil y primaria observan con estupor cómo sus alumnos recrean los juegos en los patios de los colegios.

Es un hecho generalizado. Está sucediendo en Estados Unidos, Europa, Asia, etc. Los educadores han lanzado la voz de alarma ante un hecho innegable: la permisividad de unos padres que no controlan ni ponen filtros a aquello que ven sus hijos. El juego del calamar es una producción no recomendable para menores de 16 años, pero a pesar de ello la han visto ya hasta niños de 3.

La serie El juego del calamar solo puede verse y entenderse desde los ojos de un adulto. Solo así se comprende la presión social de Corea del Sur, la lucha de clases, la competitividad, la frustración de quien no tiene nada y ansía el premio del juego, etc.

Niña con una tablet representando por qué no deberían ver los niños “El juego del calamar”?

Razones de por qué no deberían ver los niños El juego del calamar

Desde que la televisión hizo acto de presencia en el hogar de las familias, la psicología se ha sentido interesada en comprender el impacto de determinados contenidos en la mente infantil. Esa preocupación se acrecentó desde que el psicólogo Albert Bandura nos demostró en 1970 cómo el aprendizaje social y la imitación son clave para que los niños desarrollen o no conductas agresivas.

Aquello que ven, sobre todo si les resulta atractivo en algún matiz, acabarán llevándolo a la práctica. Lo imitarán. Por otro lado, también son destacables los trabajos de investigación que los psicólogos L. Rowell Huesmann y Leonard Eron realizaron en la década de 1980.

Descubrieron que a mayor exposición de contenidos violentos en primaria, hay mayor probabilidad de que se desarrollen comportamientos agresivos en secundaria. Podríamos decir por tanto que ningún contenido audiovisual orquestado por la violencia es del todo inocuo en la mente infantil.

Esto nos invita a realizar una adecuada reflexión al respecto de por qué no deberían ver los niños El Juego del Calamar. Lo analizamos.

Estética infantilizada donde se normaliza la violencia

La serie presenta una estética e iconografía llamativa a los ojos de un niño. Es muy fácil para ellos sumergirse en ese universo de juegos, en un escenario donde los personajes visten colores llamativos, llevan máscaras de figuras geométricas, etc. No les cuesta demasiado quedar atrapados por lo visual a pesar de que las imágenes estén acompañas de actos violentos.

Lo familiar (los juegos) se combina con lo diferente (la violencia) logrando que ambas se diluyan y se conviertan en una misma cosa. Esto ha hecho que los educadores estén siendo testigos de escenas preocupantes. En Bélgica, por ejemplo, han visto cómo los niños que jugaban en el patio al escondite inglés terminaban golpeando en grupo a los perdedores.

En Reino Unido, en el colegio de primaria Sir Francis Hill de Lincoln, niños de 6 años recreaban algunas escenas y discutían sobre ellos. Asimismo, preadolescentes de 9, 10 y 11 años se han familiarizado con la serie a través de Tik Tok donde es tendencia, así como en Youtube.

La mente infantil no entiende el trasfondo social de la serie

Si nos preguntamos por qué no deberían ver los niños El juego del calamar la clave está básicamente en el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Ni siquiera los preadolescentes están preparados para esta producción, puesto que aún no disponen de un adecuado sentido crítico.

Sus mentes solo aprecian la violencia, pero no el drama personal de los personajes, sus relaciones o los hilos que se mueven detrás de esos juegos sanguinarios. Estamos ante una producción que no es cómoda para todo el mundo; de hecho muchos adultos se sienten incapaces de verla dada su crudeza.

¿Por qué no deberían ver los niños “El juego del calamar”? Imitación del comportamiento

Los niños imitan en sus juegos aquello que ven. De pronto, disponen de un contenido que les es familiar y que pueden representar en los patios de sus colegios. Es más, la estética es tan elemental como efectista y esto ha hecho que muchos pequeños pidan a sus padres ir disfrazados en Halloween con atuendos de El juego del calamar.

Por si no fuera poco, se le añade otro elemento: el de los retos en Tik Tok. Niños de primaria y preadolescentes se retan los unos a los otros a imitar determinadas escenas de la serie, como es el caso del juego del panal de azúcar. El problema es que ellos mismos deben elaborar esas galletas con azúcar caramelizado y ya se ha producido más de algún accidente.

Las escuelas han mandado notificaciones a los padres para que no dejen a sus hijos ver El juego del calamar. Pero lo cierto es que va a ser inevitable que se vean expuestos a estos contenidos.

escena para simbolizar por qué no deberían ver los niños “El juego del calamar”?

La necesidad de generar un diálogo con los niños que han visto la serie

Hay padres que aún preguntan por qué no deberían ver los niños El juego del calamar. Para muchos es un contenido más del catálogo de Netflix. Al fin y al cabo, si sus hijos de 7 o 11 años se pasan horas con el Fortnite o con videojuegos violentos, ¿qué preocupación hay en que vean esta serie?

Quizá el problema esté ahí, en la falta de filtros y en la incapacidad para comprender que todo aquello a lo que se ve expuesto un niño tiene un impacto psicológico. El juego del calamar no es un programa apto ni recomendable para niños menores de 16 años. No obstante, el problema ya está en las aulas y en los patios: son muchos quienes ya han visto la serie.

Esto obliga a que los educadores hagan con ellos una lectura más profunda sobre esta producción. Hay que hablar con ellos, reformular determinados aspectos, dar un contexto y unas lecciones. La violencia nunca debe ser un instrumento para un fin. La violencia no es permisible ni es aún menos, parte de un juego.

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