¿Por qué no es recomendable controlar totalmente las emociones?

3 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Ana Couñago Sobral
Intentar controlar totalmente las emociones puede tener consecuencias muy negativas para la salud mental.

A veces, se entiende mal el concepto de desarrollo y superación personal, llegando a creer que lo ideal es estar siempre felices y sentirse bien en todo momento. Este es un pensamiento completamente erróneo. Pues, intentar controlar totalmente las emociones, reprimiendo los estados de ánimo negativos, puede ser muy perjudicial para el bienestar individual. 

Las emociones funcionan durante ciertos periodos de tiempo. Estar siempre feliz es tan poco natural como estar durmiendo todo el día o estornudar indefinidamente. Hay personas que deciden reducir o hacer frente a los sentimientos desagradables, a través de la comida, las drogas, la televisión, etc. Sin embargo, este es un remedio temporal, ya que las emociones negativas continúan ahí, aunque ocultas.

Los seres invisibles no pueden dañarnos físicamente

Al igual que no puedes mover un objeto con la mente, simplemente por el hecho de querer hacerlo, tampoco puedes cambiar o dominar tus sentimiento en un instante, por mucho que lo desees.

“No siempre puedes controlar el viento, pero puedes controlar tus velas.”

-Dr. Bob Chop-

Mujer pensativa reprimiendo sus emociones

Para entender cómo actúan las emociones en nuestro cuerpo, podemos imaginar que estas son seres imaginarios que nos rondan constantemente en la vida, pero que, sin embargo, no pueden dañarnos.

Hay que comprender y estar convencido de que, aunque experimentemos ciertos sentimientos, en realidad no pueden destruirnos.

Así, reprimir las emociones negativas o no querer aceptarlas, es negar una parte de lo que somos. De modo que, es más saludable aprender a convivir con ellas, sintiéndolas, identificándolas, observándolas y analizándolas, tratando de que no lleguen a perjudicarnos físicamente.

Una vez se entiende esto, se puede conseguir que cualquier emoción fluya a favor de uno mismo, y no en contra. Veamos algunos ejemplos:

  • La tristeza o la ira pueden ayudar a aumentar la creatividad o a mejorar el rendimiento deportivo.
  • El miedo puede servir para predecir los eventos futuros y así tomar mayores precauciones en una actividad que se considera peligrosa. 
  • Los artistas (escultores, pintores, músicos, escritores, etc.) utilizan y canalizan sus sentimientos para realizar grandes obras y creaciones, llegando, incluso, a la catarsis emocional.

En definitiva, hay que hacer que esos «seres invisibles», llamados emociones, sean del tipo que sean, nos conduzcan a la mejora personal. 

¿Por qué no es recomendable controlar totalmente las emociones?

Mujer con nube en manos representando control de emociones

Controlar en exceso las emociones o reprimirlas representa un gran error en el camino del desarrollo personal. Debemos intentar no evitarlas y entender que estas son normales y pasajeras. 

Experimentar a lo largo de la vida todo tipo de sentimientos, tanto negativos como positivos, forma parte de la condición humana. Siempre ha sido así, y siempre lo será.

Por tanto, hay que aceptar los estados emocionales, y dejarlos fluir de una forma positiva. Pero, para conseguirlo, es necesario conocerse muy bien y tener una gran inteligencia intrapersonal. Es decir, hay que desarrollar la capacidad para entenderse a uno mismo, para asumir las propias fortalezas y las debilidades. De forma que uno aprenda a utilizar esta información para la regulación de la propia vida.

Así, si sabemos cómo reaccionamos ante ciertas situaciones, podemos anticipar el sentimiento y convivir con él mientras dure. Algunas emociones como la felicidad, la alegría y el entusiasmo las permitimos, porque nos dejan una sensación agradable, pero aquellas no tan placenteras también son parte de la vida y no es saludable taparlas, ni rechazarlas.

La satisfacción, por ejemplo, no puede lograrse tan fácilmente, pues requiere de un esfuerzo constante en el que seguramente pasaremos antes por la frustración, el enfado o la tristeza. Pero cuando alcanzas esa meta, la satisfacción es a largo plazo y agradeces haber experimentado otras emociones negativas hasta llegar a la cima.