¿Por qué no nos permitimos descansar?

08 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez
El descanso es el punto de partida, el lugar donde nacen los grandes logros y una de las condiciones necesarias para que podamos hablar de bienestar. Entonces, ¿por qué a veces no nos lo permitimos?

Día a día nos perdemos en un mundo de rutinas desgastantes, horas de trabajo y esfuerzo interminables que poco a poco nos agotan psicológica, social y físicamente. ¿Cómo lidiar con ello?, ¿cómo no derrumbarnos sin llegar al límite de no hacer nada? Permitirnos descansar es una de las claves, te lo explicamos en este artículo.

A veces, intentando despedirnos de esos días agotadores y eternos, decidimos dejarlo todo atrás, pero con ello vienen consecuencias que disparan nuestra ansiedad. Entonces, ¿cómo hacer para que nuestra vida no se convierta en trabajar, estudiar o dedicarnos a los demás por completo? ¿Cómo convertir nuestras rutinas tóxicas en saludables?

Mujer cansada

Establecer prioridades para permitirnos descansar

En ocasiones lo que sucede es que no encontramos el espacio oportuno para el descanso. Incluso, podemos llegar a pensar que no existe. Pero, ¿nos hemos planteado esta cuestión con detalle? Es necesario establecer prioridades para encontrar ese descanso tan anhelado en nuestro tiempo. Identifiquemos algunos caminos para lograrlo:

  • Establezcamos metas. Así será más fácil reconocer o establecer un destino real. Al hacerlo comenzarás a darte cuenta de qué es lo que realmente quieres hacer.
  • Un paso a la vez. Dedicarnos a infinidad de cosas a la vez puede ocasionar que ninguna de ellas salga bien. Mejor vamos poco a poco construyendo el camino para llegar a nuestras metas.
  • ¿Qué es indispensable en “el aquí y ahora”? Pensemos en el presente, esto nos ayuda a darnos cuenta de cuáles asuntos son a los que tenemos que darle prevalencia, pues hay momentos que no debemos dejar pasar y que es necesaria nuestra intervención inmediata.
  • Sepamos soltar. Querer abarcar todo el espacio de desafíos que identificamos puede convertirse en una verdadera ilusión… cuando la realidad es que los recursos con los que contamos son limitados.

Todos estas estrategias nos ayudan a estar más cerca del descanso. Recordemos que descansar no solo es una cuestión física, también es mental y social. Si establecemos prioridades, será más fácil encontrar esos espacios de descanso; lo mejor de todo es que: ¡está en nuestras manos!

Ir en sintonía con nosotros

Todos trabajamos con una definición de lo que pensamos que somos en la actualidad y con una definición a la que nos gustaría llegar a ajustarnos. Una diferencia significativa entre las dos puede llegar a generarnos una grana ansiedad.

Aumentar la coherencia, en base al autoconocimiento, hace que podamos aprovechar mejor la inercia cuando las circunstancias nos favorecen. También, que contemos con más fuerzas y recursos cuando estas no lo hacen. Así, esta sintonía nos hace más poderosos.

La autorregulación es clave para nuestro desarrollo como seres humanos. Nos lleva a establecer una lista de prioridades coherente y a deshacernos de aquello que solo representa una carga. María Del Carmen González y Javier Touron, en su libro Autoconcepto y rendimiento escolar, nos hablan de la relación entre este el autoconocimiento y la motivación.

Hombre con barba mirando hacia abajo

Permitirnos descansar aporta a nuestro bienestar

Permitirnos descansar es además de ir en sintonía con nosotros y establecer prioridades, darnos un espacio para mejorar nuestra salud. Abraham Maslow, psicólogo estadounidense, ideó una pirámide de necesidades, en la base se encuentran las básicas, descansar es una de ellas. Esto si lo vemos como un asunto biológico, pues al no hacerlo estamos esforzando de más nuestro cuerpo.

Pero descansar va más allá del sueño. También significa darle un espacio a nuestra mente para que desconecte de la rutina, darnos un espacio para nosotros y no estar todo el tiempo ocupados de lo social. Es decir, permitirnos descansar es dejar que fluya una armonía entre nuestro cuerpo, nuestra mente, y nuestras emociones.

Una apuesta por ir construyendo paso a paso lo que queremos lograr, dejar a un lado lo que nos causa daño y a quienes nos resultan tóxicos. Haciendo a la autorregulación nuestra mejor aliada, abriendo nuestra consciencia hacia la realidad que sí habitamos frente a un mundo de posibilidades, abierto, que siempre existirá.

González- Torres, M.C & Tourón, J. (1992). Autoconcepto y rendimiento escolar: sus implicaciones en la motivación y en la autorregulación del aprendizaje. Pamplona: Eunsa. Csikszentmihalyi, M. (2010). Fluir (flow): una psicología de la felicidad. Barcelona: Kairós.