Psicopatología y privación temprana: ¿existe alguna relación?

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Loreto Martín Moya
· 23 mayo, 2019
La relación entre la privación en estadios iniciales del desarrollo y el surgimiento de síntomas psicopatológicos fue el objeto de estudio de una investigación longitudinal llevada a cabo por profesionales de la Universidad de Southampton. En este artículo exponemos y reflexionamos sobre sus interesantes resultados.

Uno de los grandes propósitos de la psicología en el campo experimental es descubrir el origen de la psicopatología, esto es, de los trastornos psicológicos. Parece un objetivo inabarcable, pues no solo los genes determinan la aparición de un trastorno. El entorno también tiene un papel esencial en el desarrollo del individuo, y es su combinación, es decir, el fenotipo, el que explica la aparición de un trastorno psicopatológico o su no expresión. Algunos aspectos relevantes del entorno que pueden influir en el fenotipo es la educación, los hábitos familiares o, como se presenta en este artículo, la privación temprana.

Una de las claves que se ha investigado en relación con la aparición de psicopatología es la privación temprana. La privación se refiere a la precariedad, la falta de cuidados, de estimulación o el hambre en edades tempranas del desarrollo.

Numerosos artículos han puesto en relieve la relación existente entre estos dos constructos, a través de estudios longitudinales e investigando conceptos como la resiliencia. En una de esas investigaciones, presentada por Sonuga y cols. en 2017, se investigó el fenómeno de la adopción masiva de niños rumanos por parte de familias británicas durante la caída del dictador Nicolae Ceausescu.

En este estudio longitudinal —evaluó a los niños desde que fueron adoptados hasta haberse convertido en jóvenes adultos— se definió la privación temprana que sufrieron los niños rumanos en los saturados orfanatos como: falta de estimulación cognitiva y social, hambre, falta de cuidados personalizados e individuales y muy poca higiene.

El contexto de Rumanía era desolador. El dictador había tratado de pagar la deuda que acumulaba el país por su rápida industrialización exportando toda la producción agrícola, dando lugar a una nación que, tras una guerra civil, moría de hambre. Por ello, la privación que se sufrió en los orfanatos durante la caída del dictador fue grande.

Niño triste y solo mirando por la ventana

Grupos de la investigación

La investigación estaba compuesta por tres grupos de niños: dos grupos constituidos por niños rumanos que habían sufrido privación en los orfanatos y que habían sido adoptados por familias británicas en diferentes momentos.

Los niños del primer grupo habían sufrido privación menos de seis meses, los niños del segundo grupo habían sufrido esa privación durante más de seis meses antes de ser adoptados. Hubo un tercer grupo control compuesto por niños adoptados que no habían sufrido privación; en este caso eran huérfanos británicos adoptados por familias también inglesas.

El estudio consistía en evaluar a los niños de los tres grupos a la edad de seis, once y quince años. Se incluyó después también una evaluación cuando los adolescentes se convirtieron en jóvenes adultos para medir la gestión emocional de un cambio de edad tan peliagudo.

Síntomas psicopatológicos medidos

Los rasgos psicopatológicos o trastornos que se medían en el estudio fueron:

Resultados, ¿es la privación temprana relevante?

Después de que esos niños rumanos adoptados crecieran y fueran evaluados en las distintas edades o fases del estudio, se observó como las tres hipótesis iniciales encontraron apoyo empírico:

  • El grupo control y el grupo de menor privación presentaron niveles parecidos de síntomas psicopatológicos en todas las edades.
  • El grupo con mayor privación presenta síntomas psicopatológicos a pesar de haber tenido los cuidados necesarios después de ser adoptados.
  • Los problemas emocionales medidos en la adolescencia y joven adultez se incrementan más en el grupo con mayor privación.

Se observó, además, un mayor número de niños con varios síntomas psicopatológicos diferentes en el grupo de mayor privación. Un 34% de los niños en dicho grupo presentó al menos algún síntoma en todas las edades, porcentaje que bajó cuando llegaron a ser jóvenes adultos.

En ese período, tan solo el 25% de los jóvenes del grupo con más privación presentó un rasgo psicopatológico. Las psicopatologías que más afectaron al grupo de mayor privación, comparado con los otros dos grupos, fueron los síntomas relacionados con el trastorno del espectro autista, el trastorno de la relación social desinhibida y la falta de atención e hiperactividad.

Otros datos interesantes versan sobre los estilos de vida de los jóvenes adultos de los tres grupos. Se vio cómo los jóvenes que habían sufrido mayor privación en la infancia llegaban menos lejos en su educación y tenían un mayor índice de desempleo. Además, los jóvenes de ese mismo grupo hicieron un mayor uso de los servicios de salud mental —psicólogos y psiquiatras— durante todas las edades medidas. Por último, también en el grupo de mayor privación, se encontraron tres individuos con trastorno límite de la personalidad, dos con trastorno bipolar y otros dos con psicosis.

Chica adolescente deprimida

Aproximaciones futuras derivadas de esta investigación

Los resultados de este estudio evidenciaron la existencia de una relación entre la privación temprana en estadios iniciales del desarrollo y los síntomas psicopatológicos, al menos los aquí evaluados. Lo interesante, sin embargo, no se limita al hecho de haber encontrado esta relación, sino que tiene que además tiene que ver con lo que se puede hacer en forma de intervención.

Hubo un porcentaje pequeño de niños del grupo con más privación —en concreto 15 individuos— que no presentó ningún trastorno en ninguna de las edades evaluadas. Esto pone el punto de mira en los estudios genéticos, epigenéticos y de resiliencia que puedan explicar por qué, aunque sufrieron privación no desarrollaron trastornos como los demás. Conocer esto puede dilucidar qué estrategias poner en marcha para que, a pesar de un pasado protagonizado por la carestía, un niño pueda desarrollarse de forma adecuada.

Respecto al deterioro cognitivo evaluado, se observó como este parecía equilibrarse con la edad en los tres grupos, lo que precipita un interés hacia los estudios acerca de la neuroplasticidad de los niños y como el cerebro va compensando las suplencias de sus dueños.

Los resultados de los problemas emocionales, que se volvían muy notables en la adolescencia, también podrían estar relacionados con una vulnerabilidad latente relacionada con el estrés sufrido de pequeños.

Los campos de estudio que se derivan de esta investigación parecen prometedores. Sin embargo, una medida que ya puede implementarse a partir de los resultados anteriormente expuestos es la de proveer a los niños con privación temprana de un servicio psicológico continuo y de calidad una vez han sido adoptados, poniendo especial atención en los trastornos que más fueron diagnosticados en el grupo de mayor privación, focalizando la terapia en las dificultades que puedan estar relacionadas con estos.

  • Sonuga, E., Kennedy, M., Kumsta R., Knights, N., Golm, D., Rutter, M., Maughan, B., Schlotz, W. y Kreppner, J. (2017). Child-to-adult neurodevelopmental and mental health trajectories after early life deprivation: the young adult follow-up of the longitudinal English and Romanian Adoptees study.