Qué crea nuestro cerebro cuando leemos

Arantxa Alvaro Fariñas · 29 febrero, 2016

Cuando leemos nos imaginamos muchas cosas que no se nos dicen, que las crea nuestra fantasía. Por ejemplo, ¿qué ves cuando lees esto?: “Plantado en medio del río, tus pies y tus piernas aullarían de dolor, la sangre te subiría tan rápido como pudiera subir la sangre, poniendo tanta distancia entre ella y el río como la sangre pudiera poner” (Tom Spanbauer – El hombre que se enamoró de la luna).

Para saber qué se representa en nuestra mente al leer, hay un libro maravilloso que queremos que conozcáis: “Qué vemos cuándo leemos” de Peter Mendelsund (Ed. Seix Barral 2015). Se trata de un libro ilustrado en el que nos sumergiremos en el proceso de lectura para averiguar los secretos de los lienzos que dibujan en nuestra mente cuando leemos. Cómo imaginamos a los personajes, a los lugares, porque, en realidad, vemos con la mente no con los ojos.

Mendelsund es un filósofo y pianista clásico que además es director de arte de una importante editorial y ha diseñado algunas de las portadas de libros más llamativas de los últimos años. Su libro “Qué vemos cuando leemos” es un ensayo ilustrado que analiza lo que sucede cuando leemos. Laurence Sterne en “La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy”, define de una forma muy interesante la colaboración entre el escritor y el lector en el proceso de imaginar lo que leemos:

“La escritura […] no es más que un nombre diferente que se le da a la conversación. Y al igual que nadie que se sabe en buena compañía se atrevería a hablar sin parar y a decirlo todo él, así ningún autor que comprenda bien cuáles son los límites del decoro y de la buena educación presumiría de pensarlo todo él. La mayor y más sincera muestra de respeto que se le pueda dar al entendimiento del lector consiste en compartir amigablemente con él esta tarea y en dejarle imaginar algo a su vez, casi, como el propio autor.”

-Laurence Sterne-

Mendelsund parte de la idea de que a veces pensamos que el proceso de lectura es como ver una película, pero no vemos a los personajes o a los lugares con tanta definición, porque, de hecho, cuando un libro se lleva al cine nos suele decepcionar puesto que se le da a los personajes una apariencia concreta que no tenían en nuestra mente.

Imaginar personajes

Muchos escritores describen algunos aspectos de los personajes, pero dejan a cada lector imaginarse el resto. De esta forma se pone en marcha una colaboración entre el lector y el escritor, para crear personas, entornos y situaciones a partir de las palabras.

Mujer sentada leyendo un libro e imaginando

Todos conocemos el inicio de Moby Dick, con ese enigmático “Llamadme Ismael”. Se trata de un narrador que resulta dudoso porque parece que no conoce su nombre o no quiere dárnoslo y nos sugiere otro nombre. Pero lo que plantea Mendelsund es ¿cómo nos imaginamos al personaje de Ismael?

Puede que nos imaginemos una cara, un cuerpo, una mirada para ese personaje con esa frase inicial, pero tendremos que revisarla a lo largo del texto para adaptarla a cada detalle que nos dé el autor.

Por otro lado, a pesar de que tengamos una imagen del personaje al inicio de un libro, esa imagen cambia no solo a medida que el autor nos da más detalles físicos o psicológicos, sino también a medida que se produce una evolución interior de ese personaje a lo largo de la historia que se cuenta y que puede hacer que nos resulte simpático o antipático.

Leemos hacia dentro o hacia afuera

Mendelsund sostiene que cuando leemos nos volcamos hacia dentro. Sin embargo, paradójicamente nos volvemos hacia fuera, hacia el libro que estamos leyendo. En el acto de la lectura, el mundo que tengo delante y el mundo que me sugiere el libro se superponen.

Libro abierto con una luz en el medio

Así, cuando abrimos la primera página de un libro estamos en un umbral, como en el caso del inicio de Moby Dick con “Llamadme Ismael”, que nos desconcierta porque hay tantas incertidumbres que parece que estamos en muchos lugares a la vez.

“La novela comienza en una estación de ferrocarril, resopla una locomotora, un vaivén de pistones cubre la apertura del capítulo, una nube de humo esconde parte del primer párrafo.”

-Italo Calvino-

Como dice Meldensund los buenos libros nos incitan a imaginar, de forma que el acto de leer sea un acto de co-creación entre el autor y el lector. Se cuenta en el libro “Qué vemos cuando leemos” que Kafka no quería que en la portada del libro ni en ninguna parte del mismo apareciera una imagen o dibujo de “su bicho”, porque quizá lo que interesaba era dejar en manos del lector la tarea de trazar poco a poco un boceto de su perfil, desde el punto de vista del propio insecto.

Por lo tanto, la lectura es un acto de imaginación, de creación entre el lector y el escritor, que nos permite dar vida a personajes y a historias para sumergirnos de lleno en el mundo que nos sugieren las palabras. Creamos imágenes en nuestra mente que es la que ve, mientras nuestros ojos simplemente leen.