Vale la pena que te roben una lágrima si el ladrón es un libro

Raquel Aldana · 2 enero, 2016

Vale la pena que te roben una lágrima, un suspiro, la risa o el aliento si el ladrón es un libro que entre sus hojas encuadernadas contempla mil historias de amor, de aventura, de suspense, de sentimientos enfundados en poemas que amanecen con emociones.

Un libro nos construye, nos acerca cientos de realidades que no podríamos ni imaginar. Porque leer es algo más que un placer que nos ayuda a abrazar con fuerza nuestra imaginación y a comprender la realidad.

Leer un libro nos calza los zapatos de la libertad, nos ayuda a manejar nuestras preocupaciones y nos sumerge en el mar como si fuésemos peces y conociésemos cada recóndito lugar de la inmensidad.

Vale la pena llorar, reír y soñar cuando es responsable es un libro. Porque gracias a ellos entendemos la belleza de las tardes de lluvia tumbados en el sofá viviendo con misterio la aventura de una vida que no es la nuestra.

De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación.

Jorge Luis Borges

Corazón formado con las hojas de un libro

Los placeres del amor por la lectura son infinitos

Hay sentimientos que se alivian leyendo una buena historia en un gran libro. La tristeza, la ira, la inquietud, la angustia, etc. A cada uno de nuestros sentimientos y emociones consigue apaciguar la lectura, pues nos acerca al autoconocimiento.

¿Acaso leyendo no nos sentimos una y otra vez identificados con las palabras o con los personajes de una novela? ¿Acaso alguna vez no hemos dicho algo así como: qué bien está descrito aquí cómo me siento o todo aquello que pienso?

La lectura es una gran fuente de inspiración y reflexión. Ella alimenta con una capacidad asombrosa nuevos horizontes repletos de inquietudes y respuestas que ni siquiera contemplábamos planteárnoslas.

Leer te permite ser lo que quieras: un rey, una gaviota, un payaso, un vagabundo… Lo que sea. Porque a través de las palabras de un libro convertimos en sentimientos miles de realidades.

libro

Con la lectura de buenos libros ponemos en orden nuestros pensamientos, creencias y sentimientos. Poco a poco vamos desenmarañando una tela de araña que nos parecía anudada pero que encierra en sí misma una gran simetría.

Leer nos facilita sonreír, ir más allá en nuestras inquietudes, ambiciones, razonamientos y emociones, conocer nuestra intimidad y superar aquellas barreras que nos autoimponemos.

Los libros esculpen nuestra mente de maravillosos referentes que le ofrecen sentido a nuestra vida, que conforman nuestras aficiones y que envenenan nuestras horas de placer, de evasión de los pequeños dramas del día a día.

Olvidas tus problemas, te liberas del estrés y de las preocupaciones, tomas distancia, aprendes, modelas tus pensamientos más creativos y te fortaleces emocionalmente. Incluso puedes llegar a obtener la respuesta a tus problemas o a ayudarte a afrontarlos mejor.

El valor de un libro en nuestras vidas

Leyendo siempre ganamos salud física y emocional. Porque leer nos ayuda a prevenir el desarrollo de demencias como el Alzheimer y el Parkinson; también nos ayuda a ponernos en el lugar de otros y comprenderlos, o sea, a trabajar nuestra empatía y nuestra inteligencia emocional.

Además de todos estos beneficios en nuestra salud, leer un buen libro es una experiencia única, un tratamiento espectacular que no tiene efectos secundarios. Porque un libro tiene la capacidad de ponerle voz a nuestras emociones, de procurarnos saber qué es estar enamorado, enriquecer nuestros sueños y salvar nuestras vidas.

Vale la pena sentir dolor si quien nos hace sentir un libro, porque a través de él reinaremos nuestro reino sin ostentaciones. Porque a través la lectura siempre podremos aprender sin límites, refugiarnos y tomar conciencia de nuestra sed de conocimientos e inquietudes. Y así, sin darnos cuenta, con cada página vamos alcanzando la mejor versión de nosotros mismos.