¿Qué es el efecto Horn?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 3 julio, 2018
David Sánchez · 3 julio, 2018

El efecto Horn es aquel que nos hace prejuzgar a una persona atribuyéndole cualidades negativas de una manera general a partir de otra cualidad conocida (Ej: tendemos a pensar que las personas guapas también son amables y generosas). Este efecto sería una de las vertientes del efecto halo, que representaría esa tendencia o inclinación a atribuir características a una persona a partir de otra que ya conocemos.

Este efecto juega un importante papel, por ejemplo, en el proceso de selección para un puesto de trabajo. En este sentido, el efecto Horn puede hacer que el reclutador haga inferencias que no se corresponden con la realidad y a partir de ellas decida. Además, esta visión distorsionada aumentará el riesgo de elegir candidatos no adecuados y de descartar a quien sea óptimo.

Los inicios del efecto Horn

El psicólogo Edward L. Thorndike fue quien descubrió este curioso efecto, en torno al año 1920. Este psicólogo investigaba al ejército y se dio cuenta de que, en cuanto los soldados descubrían algo bueno en sus superiores, automáticamente empezaban a atribuirles otros rasgos positivos. Del mismo modo, si lo primero que observaban era algo malo, el superior en cuestión sería prejuzgado de manera negativa por sus subordinados. Así surgió el efecto Horn.

Chinchetas blancas con una roja para representar el efecto horn

Años después, los investigadores Nisbett y Wilson, de la Universidad de Míchigan, dividieron a 118 alumnos en dos grupos. A ambos grupos se les hizo ver un vídeo en el que aparecía el mismo profesor. En una de las cintas, el docente se mostraba amable, mientras que en la otra se mostraba antipático y con un carácter autoritario.

Tras el visionado, los alumnos describieron el aspecto del docente y, curiosamente, quienes vieron el vídeo con el profesor con carácter amable le describieron como un hombre atractivo. Por otro lado, el otro grupo describió al profesor como alguien con aspecto poco agraciado.

Este interesante experimento pudo demostrar cómo la percepción de la otra persona afecta a nuestro juicio hasta límites insospechados. Además, otro dato interesante sobre el efecto Horn es que, una vez que atribuimos un rasgo, es muy difícil revertir el proceso. Si los primeros rasgos que apreciamos en una persona son positivos, es más fácil que ignoremos los negativos; lo mismo ocurre al revés.

El efecto Horn en un proceso de selección laboral

Como hemos comentado, el efecto Horn puede hacer que otorguemos múltiples cualidades negativas a una persona a partir de un solo prejuicio inicial. Esto puede ser peligroso en un proceso de selección, ya que haría que el entrevistador descartase a candidatos adecuados en favor en otros menos preparados, pero que le han causado una mejor impresión inicial.

Cómo evitar el efecto Horn en la selección de personal

Para poder ser conscientes del riesgo del efecto Horn y evitarlo a la hora de llevar a cabo un proceso de selección, podemos seguir las siguientes pautas:

  • Mantente alerta: el primer paso ya lo hemos dado. Sabemos que el efecto existe y puede influir en nuestro juicio de manera importante. En este sentido, asumamos que todos tenemos prejuicios (los generamos y los adoptamos), pero lo importante es saber identificarlos y no dejar que distorsionen nuestra realidad. En definitiva, tenemos que estar alerta ante las reacciones emocionales que podamos tener durante un proceso de selección y dejarlas a un lado en favor de un comportamiento más profesional.
  • Estructura las entrevistas: una entrevista de trabajo es un momento de gran importante para evitar dejarnos llevar por falsas impresiones. Especialmente en los primeros minutos, debemos estar muy atentos a cualquier reacción negativa que pueda provocar en nosotros alguna características del candidato y debemos analizar a cada persona de una manera objetiva.

Muñecos de madera

Por otro lado, estructurar las entrevistas puede ayudarnos a ser más objetivos. En este sentido, podemos comenzar por dejar muy claras las competencias requeridas para un puesto de trabajo. El objetivo será diseñar una entrevista que analice la capacidad de los candidatos para superar los posibles retos y clasificar las competencias de cada uno según su importancia para el puesto.

Con estas ideas, podremos ser más conscientes de los riesgos del efecto Horn en nuestro día a día y especialmente durante un proceso de selección. Así, seremos más objetivos en el reclutamiento de personal, lo que repercutirá en un beneficio mayor para nuestra empresa a largo plazo.

Por otro lado, si somos candidatos a un puesto, también podremos utilizarlo a nuestro favor, empezando por orientar nuestras respuestas o nuestra presentación hacia los logros que pongan de relieve nuestras mejores cualidades. Por otro lado, conociendo la influencia de este efecto, también podremos controlarlo en nuestro día a día cuando nos presentan a una persona, intentando que los prejuicios no nos priven de relaciones que pueden ser muy positivas.

Nota de edición: en la literatura podemos encontrar definido al efecto halo como una atribución tanto en positivo como en negativo y también como lo contrario al efecto Horn, es decir, como las atribuciones que se realizan solo en positivo.