¿Qué es la técnica del modo enfocado y difuso?

Raquel Lemos Rodríguez · 2 agosto, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 2 agosto, 2019
Cuando estudiamos para un examen, parece que no hay espacio para el descanso. Sin embargo, con esta técnica se pretende buscar un equilibrio que nos permita obtener un mejor rendimiento en la prueba que preparemos.

De todas las herramientas con las que contamos para mejorar el aprendizaje, existe una que se conoce como técnica del modo enfocado y difuso. Lo que se busca con este sistema es erradicar la creencia de que para estudiar o asimilar conceptos solo hay que llevar a cabo sesiones maratonianas de estudio. Pues, como veremos, este estado se beneficia, en términos de rendimiento, de uno complementario..

No es extraño encontrarnos con artículos como Neurobiología del sueño y su importancia: antología para el estudiante universitario que exponen cómo el descanso puede favorecer al aprendizaje. Esto tiene mucho que ver con la técnica del modo enfocado y difuso que expondremos, de una manera más detenida, a continuación.

Chico estudiando

Cómo funciona la técnica del modo enfocado y difuso

La técnica del modo enfocado y difuso funciona de una manera muy simple. De hecho, aunque no lo creamos, estamos bastante familiarizados con el modo enfocado. Esta es la parte del aprendizaje en el que nos concentramos de lleno en aquello que queremos asimilar o aprender. Para ello, solemos necesitar silencio, repasar los conceptos repetidamente e, incluso, hacer esto en voz alta para memorizarlos.

Pero, la parte de la técnica del modo enfocado y difuso que menos hemos trabajado es esta última. Se trata de despejar la mente, ya sea saliendo a pasear por la naturaleza, leyendo un libro, quedando con los amigos para tomar algo o durmiendo. En el modo difuso, la mente sigue trabajando. ¿Acaso nunca hemos oído que es bueno repasar antes de dormir?

La mejor decisión es combinarlas

Una vez sabemos cómo funciona la técnica del modo enfocado y difuso, es importante reconocer que para obtener buenos resultados es necesario combinarlas. Esto que puede parecer sencillo, no lo es tanto. ¿Cuántas veces hemos pasado noches sin dormir o hemos estado en modo enfocado hasta el momento previo a entrar en el examen?

Seguramente la respuesta a esta pregunta sea «demasiadas»; sin embargo, como bien expone el artículo Impacto que tiene la falta de sueño sobre las habilidades cognitivas de una población de estudiantes de medicina:

«[…] el hecho de sacrificar horas de sueño con el objetivo de estudiar más, en lugar de un beneficio implique una disminución en su empeño académico y en su capacidad de aprendizaje».

Por esta razón, vamos a ver de qué manera podemos combinar la técnica del modo enfocado y difuso independientemente de que estudiemos un día antes del examen o con un margen mayor (unos días o semanas).

Aplicación de la técnica del modo enfocado y difuso

La primera acción que debemos llevar a cabo es fácil, pues estamos familiarizados con ella. Se trata de entrar en el modo enfocado. Para ello, cogeremos todos los temas que nos entran para el examen que vamos a realizar y elegiremos la mejor estrategia para abordarlos. Algunas ideas pueden ser:

  • Hacer una primera lectura de uno de los temas.
  • Elaborar un resumen o esquema.
  • Leer en voz alta y repetir para memorizar los conceptos.
  • Crear un mapa conceptual con lo más importante.

Existen personas a las que les funcione mejor hacer solo esquemas, leer más de una vez el tema o que elaborar resúmenes. Esto es algo que debemos analizar nosotros para evitar perder el tiempo y llevar a cabo la técnica de estudio que, de verdad, nos sea útil.

Tras estar en el modo enfocado, es importante entrar en el modo difuso. Este cambio lo podemos gestionar de la manera que mejor nos convenga. Por ejemplo, si aguantamos 2 horas estudiando sin descanso, podemos reservar una media hora para entrar en el modo difuso antes de volver a lo mismo.

En el modo difuso no debemos malgastar el tiempo con el que contamos mirando el móvil y las redes sociales. Es importante que nos despejemos. Podemos dar un pequeño paseo, leer un libro, llamar a un amigo, sacar a pasear al perro, ¡lo que se nos ocurra! Lo conveniente es alejarnos por completo del modo enfocado.

Chica paseando al perro

Consejos para antes del examen

Como hemos podido ver, llevar a cabo la técnica del modo enfocado y difuso no es difícil. No obstante, sí debemos cerciorarnos de que en ambos modos seamos productivos. Si solo conseguimos estar en el modo enfocado una hora, pues nada. En estos casos podemos disfrutar de un modo difuso de 15 minutos, por ejemplo. Todo depende de nuestras necesidades y capacidades.

Antes del examen es muy importante entrar en el modo difuso. La razón está en que durante el examen es conveniente estar enfocados. Por eso, como bien hemos aprendido, necesitamos darle un descanso a nuestra mente.

Estar constantemente en el modo enfocado no es positivo. Nos generará mucha ansiedad y estrés que puede derivar en un resultado mediocre de la prueba. ¿Alguna vez has puesto en práctica la técnica del modo enfocado y difuso? ¿Cómo te ha funcionado?

  • Acevedo, Diofanor, Torres, José D, & Tirado, Diego F. (2015). Análisis de los Hábitos de Estudio y Motivación para el Aprendizaje a Distancia en Alumnos de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Cartagena (Colombia). Formación universitaria8(5), 59-66. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-50062015000500007
  • López Mejías, Modesta, Jústiz Guerra, María, & Cuenca Díaz, Maritza. (2013). Métodos, procedimientos y estrategias para memorizar: reflexiones necesarias para la actividad de estudio eficiente. Humanidades Médicas13(3), 805-824. Recuperado en 30 de julio de 2019, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-81202013000300014&lng=es&tlng=es.
  • Mejía, Ó. R., García, A., & García, G. A. (2013). Técnicas didácticas: método de caso clínico con la utilización de video como herramienta de apoyo en la enseñanza de la medicina. Revista de la Universidad Industrial de Santander. Salud45(2), 29-38.