Qué hacer cuando me siento muy nervioso

Cuando nos sentimos muy nerviosos de nada sirve pintar mandalas o respirar hondo. Parchear la angustia puede servirnos un rato, pero tarde o temprano vuelve la tensión que duele en el cuerpo, los pensamientos que no paran... ¿qué podemos hacer?
Qué hacer cuando me siento muy nervioso
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 19 junio, 2021.

Última actualización: 19 junio, 2021

Nerviosismo, inquietud, preocupación, angustia, sensación de no ser productivo, de no tener control sobre nada… Quién más y quien menos se ha visto en algún momento en esta situación tan compleja, extraña y poliédrica. Sin embargo, ¿qué hacer cuando me siento muy nervioso? ¿Existe quizá alguna estrategia efectiva para que vuelva la armonía y la calma a mi mente?

Algo que debemos tener en cuenta en primer lugar es que los nervios no dejan de ser los nudos de la ansiedad. Bien sea un estado temporal debido a un desencadenante concreto o una situación ya más continuada cuyo origen desconocemos, son situaciones de elevado desgaste, tanto físico como mental.

Saber gestionar las emociones y la fábrica de la mente produciendo una preocupación tras otra no es algo sencillo. Nadie nos ha enseñado cómo funciona el cerebro, el sistema nervioso simpático o cómo el laberinto de la incertidumbre, del estrés y esa tensión que nubla nuestras competencias.

“Estoy lleno de temores y hago todo lo posible para evitar dificultades y cualquier tipo de complicaciones. Me gusta que todo lo que me rodea sea claro como el cristal y esté completamente en calma”.

-Alfred Hitchcock-

hombre apoyado en ventana preguntándose qué hacer cuando me siento muy nervioso

¿Es solo nerviosismo o es un trastorno de ansiedad?

¿Lo que siento es simple nerviosismo o tengo quizá un trastorno de ansiedad? Esta es quizá la primera pregunta que deberíamos tener presente antes de saber qué hacer cuando me siento muy nervioso. Porque si bien es cierto que esa sensación de activación, inquietud y preocupación es síntoma de los procesos ansiosos, una cosa no siempre es la misma que la otra. Concretemos.

En primer lugar, el nerviosismo no es más que una respuesta natural a un evento o situación que interpretamos como estresante. Ejemplo de ello es un examen, una cita médica, una entrevista de trabajo y hasta tener una primera cita con alguien que nos atrae. Son, en esencia, situaciones puntuales y limitadas en el tiempo.

Ahora bien, los trastornos de ansiedad son condiciones clínicas que se desarrollan a partir de factores muy complejos. Estos pueden ir desde la genética, experiencias tempranas, hechos traumáticos, estilos de comportamiento y de reacción ante los acontecimientos vitales…

Estas situaciones, en caso de no tratarse, son muy duraderas en el tiempo y, como nos señalan en un estudio de la Universidad de California, cursan a menudo con trastornos del pánico, conductas obsesivas, etc. Por tanto, es importante saber diferenciar una realidad de la otra y saber en qué situación estamos.

Claves sobre qué hacer cuando me siento muy nervioso

Las técnicas para atajar y controlar el nerviosismo puntual no son las mismas que se aplicarán en los trastornos de ansiedad como puede ser, la ansiedad generalizada (TGA).

Por ello, es importante clarificar que las estrategias que vamos a concretar se relacionan con situaciones como la ansiedad previa al desempeño o el estrés puntual asociado a un desencadenante temporal en el tiempo.

Clarifica y delimita

Muchas veces, el nerviosismo lo que hace es incrementar la intensidad emocional y con ella los pensamientos se nublan y las preocupaciones se acumulan. De pronto, a aquello que nos inquieta se le añaden mil cosas más y lo que al principio era solo una simple piedra en el camino, se convierte en una avalancha. Al final, quedamos bloqueados.

Por tanto, cuando me pregunte qué hacer cuando me siento muy nervioso, lo primero será identificar mis estresores. Clarificarlos me ayuda a delimitarlos para que no se hagan más grandes de lo que son.

Entiende: lo que experimento es una situación normal

Es importante entender que el nerviosismo es una respuesta perfectamente natural a una nueva experiencia o situación que creemos no poder controlar o bien que está fuera de nuestra zona de confort. Es una sensación incómoda, es cierto, pero debemos procesarla como lo que es: algo temporal que terminará. Además, lo más probable es que cuando finalice, nos sintamos mejor con nosotros porque la hemos superado.

Contrato emocional: acepto lo que me inquieta, pero no me dejo controlar por ello

El segundo paso es realizar un sencillo contrato con nosotros mismos. Queda prohibido dejarme llevar por el miedo, la angustia, la inquietud, la negatividad. Para ello, doy presencia a cada emoción sentida e intento entenderla, racionalizarla y sustituirla por otras a través de la racionalización. Este sería un ejemplo:

“Entiendo que estés nervioso por la exposición de tu tesis, sentir dudas y miedo es normal. Pero piensa que si te dejas dominar por ello no demostrarás tus competencias. Es mejor que transformes esa inquietud en determinación para lograr lo que quieres”.

Mentalidad de oportunidad, la reevaluación ansiosa

En el 2020 se realizó un estudio muy interesante en la Universidad de Rochester en Nueva York. En él se demostró que entrenar a los alumnos en la reformulación de la ansiedad como algo positivo mejoró los resultados académicos. Ahora bien, ¿en qué consiste esto?

Implica decirle a nuestro cerebro que al final puede salir algo bueno de esa situación. Los nervios no dejan de tener un fin: prepararnos para reaccionar. Por tanto, es adecuado activar la mentalidad de crecimiento para reorientar el miedo y la negatividad hacia la oportunidad. ¿Y si al final sale algo bueno de todo esto?

Mujer pensando con pájaros en la mente preguntándose qué hacer cuando me siento muy nervioso

Qué hacer cuando me siento muy nervioso: busca tus recursos catárticos

Cuando sintamos en exceso la activación del nerviosismo, cuando duele el estómago, hay temblores y la mente no deja de fabricar futuribles, cada cual debe buscar adecuados recursos catárticos. Son estrategias sencillas para aliviar la tensión física y emocional.

En este caso, actividades como salir a correr, hablar con alguien, dar un paseo, escuchar música, etc., pueden servirnos. Sin embargo, insistimos, por sí solos no dan resultado. Es importante combinar también las estrategias antes indicadas. El nerviosismo es como un ovillo que atenaza mente, cuerpo y emociones.

Desenredarlo requiere trabajar el enfoque y nuestra determinación: no es más que un evento temporal que puede terminar bien si me oriento en ello.

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