Que se pare la mitad del mundo y se escuchen sus historias

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 8 marzo, 2018
Lorena Vara González · 8 marzo, 2018

Que se pare la mitad del mundo y se escuchen por primera vez sus historias. Que las mujeres se abran paso sin pedir permiso y se vea que sin ellas la sociedad no tiene sentido. Que las mujeres tengan su espacio, su voz en todos los sentidos y que se pare la mitad del mundo para que gracias al feminismo lleguemos a ser iguales a la otra mitad.

¿Sigues pensando que ya vivimos en un mundo igualitario y que el feminismo es un movimiento exagerado? Te invito a que reflexiones: ¿Cuántas mujeres venían en tu libro de historia? ¿Y en el de química o matemáticas? ¿Cuántas mujeres dirigen departamentos o empresas? ¿Cuántas mujeres son juzgadas día a día por ser solteras o por su cuerpo? Sigue leyendo y te sorprenderás de lo que la mitad del mundo femenino ha hecho en la historia, pero ha sido silenciado por pertenecer “al género equivocado”.

“Solo después de que las mujeres empiezan a sentirse en esta tierra como en su casa, se ve aparecer una Rosa Luxemburgo, una Madame Curie. Ellas demuestran deslumbrantemente que no es la inferioridad de las mujeres lo que ha determinado su insignificancia”.

-Simone de Beauvoir-

La mitad del mundo y la historia o la ciencia

A pesar de que el acceso de la mujer a la educación en los países occidentales no se produjo hasta mediados del siglo XX y que en otros países aún no es una realidad, las mujeres hemos hecho importantes descubrimientos científicos que han cambiado el mundo. Una de las más conocidas ha sido Marie Curie, ganadora de dos premios Nobel, uno, el más conocido, de física, que comparte con su marido Piere Currie y el señor Henri Becquerel. Pero el más desconocido, el de química, lo ganó por sí misma en 1911 por el descubrimiento del Radio y el Polonio.

Aunque ella no es la única mujer de su familia que obtuvo un Nobel, ¿lo sabías? Es muy posible que no. Su hija, Irène Joliot-Curie lo ganó junto con su marido en 1935 por los descubrimientos que realizaron sobre la radiactividad al continuar los estudios que había realizado su madre.

Y no son las únicas, Gerty Theresa Cori, Maria Goeppert-Mayer, Dorothy Crowfoot Hodgkin o Rosalyn Sussman Yalow, entre muchas otras, también han ganado este prestigioso premio en física o medicina, aunque nunca las hayas encontrado en tus libros de ciencia o historia. Las mujeres somos sistemáticamente silenciadas por nuestros logros si pertenecen a campos en los que los hombres suelen ser mayoría, e incluso, en los que no lo son.

Las mujeres tenemos que hacer el doble para que se nos cuente la mitad y eso el feminismo lo va a cambiar, porque el feminismo es un principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.

¿Y qué ocurre con los acontecimientos históricos? Todos conocemos a Cleopatra, aunque más que por sus técnicas de batalla o de gestión del imperio, lo hagamos por sus ligues y sus trucos de belleza. Esto a los hombres nunca les pasa. Difícil de imaginar que se juzgue a un hombre en la historia por estos motivos, no son de la otra mitad del mundo.

Aun así, hay mujeres que fueron muy importantes en la historia y que no suelen aparecer en los libros. Ada Lovelace que sentó las bases del computacionismo moderno, Ellen Swallow Richards madre de la ingeniería ambiental, Sarah Mather, inventora del periscopio, Emily Warren Roebling arquitecta que lideró la construcción del famoso puente de Brooklyn, Beulah Louise Henry una de las inventoras más prolíficas de la ciencia que nada tiene que envidiar a Leonardo Da Vinci, o muchas otras mujeres valientes e inteligentes de las que no hemos oído hablar.

Mujeres luchadoras

La mitad del mundo que nos rodea

Pero, ¿eso ya no ocurre verdad? En la actualidad mucha gente se sigue haciendo esta pregunta. Siento que la respuesta sea que aún tenemos que hacer mucho por la igualdadPregunta a tu alrededor y escucha a las mujeres que conoces y sabrás la respuesta.

Quiero que se levante la mitad del mundo, esa que puede ser tu propia abuela, y te cuente por qué no pudo estudiar. Una explicación frecuente: su madre iba al campo a trabajar, y ella, al ser la mayor de sus hermanas, tuvo que cuidar del resto, aunque tuviera un hermano mayor, porque ellos eran los que iban a mantener a la futura familia y ella sería una mantenida más.

Quiero que se levante la mitad del mundo, personas como puede ser tu madre, y que te cuenten por qué durante el franquismo se segregaban las clases por sexos y ellas aprendían a coser mientras ellos aprendían de ciencia. Lo que hace que actualmente ellos tengan trabajos con mejor salario que ellas.

Y, por último, quiero que se levante la mitad joven del mundo, esa que no logra ascender y progresar en su trabajo porque decide ser madre. Porque no puede hacer horas extras y se ausenta más en el trabajo por su cuidado, ya que es cosa suya. Los hombres aún ayudan en la paternidad, no la ejercen en el entorno laboral. Raramente van a las reuniones en el colegio porque es cosa de ellas. De las que trabajan el doble, en casa y fuera, pero sufren la brecha salarial.

Quiero que se levante la mitad del mundo buscando la igualdad. Que se nos oiga porque tenemos que encontrar nuestro espacio. Porque si en los libros tenemos un capítulo será más fácil que las niñas del futuro tengan un referente en la ciencia, en la historia y en la vida. Hoy no se felicita a las mujeres, se las escucha, porque, aunque no lo sepas, rara vez las hemos escuchado de verdad.