Quédate de pie, con la cabeza alta y reclama tu poder

Quédate de pie, con la cabeza alta y reclama tu poder

Valeria Sabater 21 enero, 2018 en Desarrollo personal 2095 compartidos
chica con pelo oscuro que representa tu poder

Reclama tu poder, no bajes la cabeza, no cedas una vez más ante lo que no te gusta, no quieres o te indigna. Tienes voz para hablar, una mirada que se niega ya a ver la vida con miedo y una presencia que reclama ya más espacios. Así que hazlo, quédate de pie, porque la auténtica altura no se mide en centímetros, se percibe en el coraje, el respeto y la determinación personal.

Decía Montesquieu que para detener al que abusa de su poder es preciso que otro poder lo frene. De algún modo, es como si estuviéramos siempre sometidos a un juego de fuerzas donde controlarnos los unos a los otros, donde medirnos, donde someternos, retarnos y pararnos los pies en un momento dado. Lejos de vivir en armonía, somos esa sociedad que ha amado siempre las jerarquías y la consecuente discriminación que estas implican.

Tanto es así, que si analizamos por un momento la palabra “poder” desde un punto de vista psicológico, nos encontraremos con múltiples estudios donde siempre se desprenden los mismos términos: autoridad, alineación, coacción, miedo, interdependencia, etc., y ante todo sometimiento de “B” sobre “A”.

Ahora bien, hace muy poco que este concepto está experimentando cambios tan interesantes como inspiradores. En la actualidad, la psicología pone a nuestra disposición esa área llamada “poder personal”, donde lejos de existir juegos de fuerzas, diferencias o coacciones de un grupo sobre otro, nace algo distinto.

Hablamos de la oportunidad de aunar fortalezas internas, de “empoderarnos” a nosotros mismos para alcanzar nuestros objetivos y a su vez crear una sociedad más igualitaria. Para ello, debemos trabajar primero nuestro poder personal, nuestra auto-confianza, nuestro potencial y despertar a su vez ese amor propio que ya no ve fronteras en su horizonte y por fin deja a un lado el miedo para confiar en sus posibilidades.

chica con cinta en la frente que piensa en tu poder para cambiar

Reclama tu poder, aprende a decir “no”

Es momento de entender la palabra “poder” de otro modo. Seamos capaces de verlo como un despertar, como una toma de conciencia de lo que uno merece, de lo que uno puede hacer por sí mismo y no menos importante, por la propia sociedad. Existe, por ejemplo, un libro muy interesante sobre este mismo tema del antropólogo William Ury titulado “El poder positivo de un NO”, que nos invita a realizar una profunda reflexión.

En gran parte de los contextos donde existe una clara diferencia de poder, ahí donde unos ejercen su influencia y otros quedan supeditados por diferencias sociales, económicas o de género, hay un hecho que casi siempre se repite. Quien se halla en la cumbre de esa pirámide de influencia está habituado a obtener siempre aquello que desea. La vida, las personas que lo envuelven, por decirlo de algún modo, le han dicho siempre “sí” a cualquier proyecto, a cualquier capricho, elevado objetivo o infantil antojo.

Según nos explica el doctor William Ury, este tipo de personas ejercen su influencia a través del imperio del miedo. Así, si quieres reclamar tu poder, debes hacer algo tan simple como atreverte a decir “no” cuando así lo creas, lo necesites o lo consideres. Se trata de algo tan evidente como poner límites a quien se ha acostumbrado a ver su horizonte personal despejado de obstáculos ante cada uno de sus deseos.

chica que se tapa un ojo al pensar en tu poder

Ahora bien, debemos considerar otro aspecto. No basta con que uno solo se atreva por fin a decir “no”. Ningún cambio acontece con una voz solitaria y con un valiente que se atreve a dar el paso de forma aislada. Los grandes movimientos nacen con la unión de muchos “noes” alzándose en una misma voz.

Esto mismo es lo que estamos viendo ahora con el movimiento #metoo. Fueron muchas las mujeres las que se atrevieron a dar el paso en su día, pero nadie quiso escucharlas, ni aún menos creerlas. En estos momentos la sociedad ya es más receptiva, y ellas se han unido para dejar el miedo a un lado y visibilizar una realidad donde el abuso de poder llegó a unos límites inadmisibles.

Tu poder está dentro de ti, despiértalo

Seas hombre o mujer, tengas la edad que tengas y sea cual sea la situación en la que te encuentres ahora, recuerda: tienes un poder dentro de ti y harías bien en emplearlo. Ese impulso interno debe capacitarte para encontrar tu lugar en el mundo, el que tú quieres y no el que otros desean. Esa fuerza debe ser luminosa y creativa, debe ser una llama capaz de guiarte en momentos de oscuridad y a su vez lo bastante poderosa como para reconfortar y guiar a otros.

Para lograrlo, podemos trabajar los siguientes aspectos:

  • Explora tu identidad, define tus valores, toma conciencia de lo que te define y lo que asumes como inadmisible.
  • Explora tus habilidades y tus potenciales. Descubre también cuáles son tus limitaciones.
  • Reflexiona sobre tu posición en la sociedad, sobre lo que te envuelve en estos momentos y el papel que tienes en tus contextos cotidianos. ¿Te sientes identificado con lo que se espera de ti y con lo que tú deseas?
  • Reformula esos aspectos de tu realidad social y personal que no te agradan. Sé capaz de hacer de ti mismo la persona que de verdad quieres, sin miedo, dejando a un lado los prejuicios y las voces críticas.

chica con pájaro en el hombro que representa tu poder para mejorar

Por último, es vital que en tu día a día inviertas tiempos y esfuerzo en trabajar tu crecimiento personal, en habilitar tu autoestima, tu asertividad, la confianza en ti mismo… Tu poder se alimenta de tus seguridades internas y de la conciencia de que mereces algo mejor. Solo entonces te negarás a bajar la cabeza nunca más, solo entonces formarás parte de ese movimiento basado en el respeto, en la igualdad y en el ideal de conseguir una sociedad más digna para todos.

Imágenes cortesía de Hülya Özdemir

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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