Reggaetón vs. música clásica: el estudio que prueba una mayor actividad cerebral con el estilo urbano

Un conjunto de neurocirujanos demostraron una activación cerebral intensa al escuchar reggaetón, que supera a la música clásica.
Reggaetón vs. música clásica: el estudio que prueba una mayor actividad cerebral con el estilo urbano

Escrito por Génesis Romero, 06 agosto, 2021

Última actualización: 28 agosto, 2021

Para sorpresa de muchas personas, escuchar reggaetón genera una mayor actividad cerebral a la que provoca la música clásica. A lo largo del tiempo se ha pensado que esta corriente musical es la principal fuente sonora de estimulación cerebral para el ser humano desde que nace, e incluso cuando un bebé aún se encuentra en la barriga de su madre.

Existen diversos argumentos que se disputan el terreno de los mejores compositores de música clásica en términos de ritmología, estilo y aporte cultural. Sin embargo, cuando nadie lo esperaba surgió un estudio que demuestra que la cadencia urbana es mucho más estimulante de lo que se creía, causando una actividad cerebral que superaría a otras melodías.

Aunque parezca descabellado, las creaciones de Mozart y Bach serían desplazadas con la llegada inminente del reggaetón. No solo se trataría de la imposición que tienen las nuevas generaciones. El terreno que ha ganado este género ahora tendría una inesperada explicación gracias a los resultados que arrojó la tesis de un grupo de científicos ubicados en las Islas Canarias.

Una mayor actividad cerebral

El neurocirujano Jesús Martín-Fernández elaboró un trabajo de investigación junto a sus compañeros y especialistas para “comprobar cómo respondía el cerebro a los distintos estilos musicales”. Así lo mencionó durante una entrevista transmitida por el programa radial Longitud de Onda de RTVE.

El folklore, la electrónica, la clásica y el reggaetón fueron los géneros claves que se eligieron para evaluar las reacciones cerebrales de un conjunto de 28 personas, con una edad promedio de 27 años y sin formación musical. Además, los neurólogos españoles seleccionaron las distintas composiciones sin contenido lingüístico, de manera que solo los sonidos de los instrumentos interfirieran en el proceso.

Tras ser sometidos a esta prueba, muchas áreas del cerebro se activaron, pero en este caso el enfoque estuvo puesto esencialmente sobre las reacciones relacionadas con el movimiento. Para Martín-Fernández esto explicaría el porqué del fenómeno de comercialización masiva que ha tenido el reggaetón en el siglo XXI.

“Produce una activación muy intensa en los ganglios de la base y la cápsula interna, que es por donde pasa la vía piramidal, que es la vía del movimiento consciente”.

-Jesús Martín-Fernández-

El desarrollo de la tesis doctoral que estaría haciendo el neurocirujano residente del Hospital Universitario “Nuestra Señora de la Candelaria” de Tenerife demostró que, pese a que cada persona estudiada permaneció quieta y poniendo atención a la música, al escuchar el reggaetón su cerebro se activó como si su cuerpo se estuviera moviendo.

Razones de una mayor actividad cerebral al escuchar reggaetón

Aunque el trabajo de investigación apenas se encuentra en sus primeras etapas y quedan muchos aspectos por evaluar, en el equipo de neurólogos se plantean diversas razones por las que esto sucede. No obstante, se debe tener en cuenta que este sería el primer estudio que demuestra cuál es la activación del cerebro con el reggaetón.

Estas son las hipótesis que le darían un por qué a las reacciones cerebrales al escuchar reggaetón:

  • “Al tener esa célula rítmica tan identificativa y tan persistente, el cerebro automáticamente se activa como si fueras a moverte. Parece una cosa bastante primitiva”.
  • “Ese estímulo constante desencadena la necesidad del flujo de oxígeno en esas áreas porque el cerebro se prepara como si se fuera a mover, o porque el cerebro intenta prever cuál es el siguiente golpe rítmico”.

Reggaetón: el mayor estimulante

Al parecer, la discusión entre distintas personas, generaciones y musicólogos apenas comienza, y es que con el surgimiento de este estudio lo único que queda claro hasta ahora es que el reggaetón nos pone en mayor actividad en comparación a otros ritmos.

Incluso la música electrónica es capaz de activar algunas regiones motoras conectadas a nuestro cerebro, pero nada superaría, al menos por el momento, a las respuestas que se obtienen frente a la característica mezcla de los sonidos caribeños y del reggae.

Es importante destacar que más allá de los efectos positivos que tendría escuchar este estilo musical, ponerse en movimiento y dejarse llevar por cualquier género también tiene sus beneficios para nuestro cuerpo, salud mental y emocional.

En conclusión, no resultaría una exageración decir que el reggaetón incita a bailar. El detonante y la razón principal por la que el ritmo invade todo el cuerpo y se mete en nuestra cabeza es por la repetición y el carácter predecible que tiene en su composición.

Así es como, en comparación con la música clásica, nuestros movimientos pueden surgir por sí solos sin necesidad de interpretar y prestar demasiada atención al antiguo estilo musical europeo.

Te podría interesar...
El efecto Mozart: ¿la música clásica influye en la inteligencia?
La Mente es MaravillosaLeerlo en La Mente es Maravillosa
El efecto Mozart: ¿la música clásica influye en la inteligencia?

El efecto Mozart se refiere al supuesto incremento de la inteligencia, derivado de escuchar la música de Wolfgang Amadeus Mozart.



  • Martín-Fernández, J. Entrevista en Longitud de Onda [Jesús Martín-Fernández 'El reggaetón nos mueve más que la clásica'] Recuperado en agosto, 2021, de https://www.rtve.es/play/audios/longitud-de-onda/entrevista-martinez-fernandez-onda/5781348/
  • Ordonez, E. Sánchez, J. Sánchez, M. Romero, C. & Bernal, J. (2011, Junio) Análisis del Efecto Mozart en el desarrollo intelectual de las personas adultas y niños. Ingenius, N°5, 45-54.
  • Dale, J., Hyatt, J., & Hollerman, J. (2007). The Neuroscience of Dance and the Dance of Neuroscience: Defining a Path of Inquiry. Journal of Aesthetic Education, 41(3), 89-110. Recuperado en agosto, 2021, de http://www.jstor.org/stable/25160240