Reirse de uno mismo es la mejor terapia para afrontar los problemas

Este artículo fue redactado y avalado por José Maria Tabares
20 septiembre, 2013

En muchas ocasiones, cuando nos ocurre algo negativo que no tiene ningún tipo de solución, lo que hacemos es enfadarnos con el mundo entero pagándolo con cualquier persona de nuestro entorno ¿Creéis que esto os solucionará algo? Es normal que cuando ocurra algún imprevisto nos enfademos un poco ya que estaba fuera de nuestros planes. Sin embargo, a la larga, no quedará más remedio que aceptar esa nueva situación o problema con cierto optimismo. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que reírse de uno mismo?

De esta forma superaremos mejor todo tipo de adversidades que se nos presenten consiguiendo así sentirnos mejor con nosotros. ¿Quieres saber cómo conseguir esto? Pues una forma de hacerlo a través de tomarse con humor la adversidad, o como se ha dicho antes, reírse de uno mismo. A través de la queja constante no vamos a solucionar nada, así pues, qué mejor que un poco de humor. Aquí os dejamos todos sus beneficios.

Reírse de uno mismo: tus problemas se harán más pequeños

Si tu problema al menos por ahora no tiene solución. ¿Para qué gastar energías enfadándote, tomándola con los demás y poniendo el grito en el cielo? Esto es un despilfarro de saliva y fuerzas innecesario. Así que cuando te ocurra algo que no sea de tu agrado, primero sosiégate, analiza el problema, busca soluciones si las tiene, y si no… ¡Intenta sacarle un punto cómico al asunto! Seguro que después lo recuerdas como una mera anécdota con la que te reirás mucho y también te darás cuenta de que el problema no fue para tanto.

Cuando nos reímos ante la adversidad tomamos distancia de ella. Sin embargo, nos han enseñado a enfurecernos cuando algo no va bien. Es por ello, que ahora nos parece tan extraño tomarnos según qué situaciones con humor. Como afirman Jáuregui y Fernández (2004) en su artículo «Los beneficios del humor. Razones para tomarse tomarse la diversión muy en serio», se ha comprobado que «el disfrute del humor estimula el sistema de recompensas límbico dompaminérgico y están asociados a la dopamina, una ‘droga’ natural que nos obsequia con placer al tener un bien preciado o deseado».

Te sentirás mejor contigo mismo

Aquí se ha hablado mucho de la risoterapia y sus grandes beneficios. Y es que aparte de ver todo con un halo de positivismo, reírte hará que también liberes endorfinas, una de las glándulas de la felicidad más eficientes que existen para sentirte bien con uno mismo. Por ello, cuando surja un problema y sepamos darle su parte positiva, seguro que después lo ves todo de distinta forma y tu problema pasará a mejor vida antes de lo que te imaginas.

Ganarás en autoestima

Si solo sabemos enfadarnos o entristecernos ante las adversidades, será imposible que les busquemos una solución a las mismas. Tomarla con el mundo no te va a resolver nada. Por esta razón, si te ríes de tus problemas, significará, en parte, que no te afectan o que simplemente puedes afrentarlos con una sonrisa en la boca. Esta es una forma de ponerse un muro ante los contratiempos que demostrará que los problemas insignificantes no te afectan. Y más si te los tomas con un poco de humor.

«Si tiene remedio, ¿qué razón hay para estar abatido? Y si no lo tiene, ¿en qué te beneficia?».

-Shantideva-

Como afirmaba el sabio indio Shantideva, tanto si un problema tiene solución, como si no la tiene, no existe motivo para el drama. Por lo que tomarnos la vida con humor y reírse de uno mismo en determinadas situaciones, será beneficioso para subirnos la autoestima por la sencilla razón de que estaremos «por encima» de la adversidad. Seremos conscientes de que no nos habrán ganado las emociones aflictivas y veremos que somos capaces de controlar nuestras emociones.

Tus amigos te lo agradecerán

La gente es más o menos “egoísta” por naturaleza, y por ello no le gusta estar siempre escuchando los problemas de la gente. Obviamente si son tus amigos, estos siempre estarán ahí para ayudarte y aconsejarte, pero si abusas de ser una persona pesimista y que solo se dedica a contar sus penas a los demás, seguro que a la larga la gente se «cansará» de ti. Por esta razón, cada vez que te ocurra algo negativo, cuéntalo de una forma cómica.

No es lo mismo decir: “¿Sabes qué? El otro día me resbalé en un charco y me puse perdido de barro mientras todo el mundo se reía de mí. Pobrecito de mí” que decirlo de la siguiente manera: “El otro día me caí en un charco lleno de barro. Me puse perdido, pero me dio igual porque dicen que es bueno para el cutis, jejejeje” Así seguro que consigues sacar unas risas a tu círculo cercano de amigos.

Imagen por cortesía de cris plaza