Relaciones liana, ¿en qué consisten?

Encadenar una relación tras otra para olvidar rápido la herida que otros nos dejaron no lleva a ningún lado. Un clavo nunca sacará otro clavo, en realidad, lo dejará más adentro. Toda ruptura requiere de un duelo y tiempo de reparación personal.
Relaciones liana, ¿en qué consisten?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 19 Enero, 2021.

Última actualización: 19 Enero, 2021

Llamamos relaciones liana a las parejas que vamos encadenando sin dejar espacio para el duelo tras las rupturas. Saltamos de una persona a otra casi a la desesperada, haciendo del amor un circuito de reciclaje, dando forma a relaciones de usar y tirar que, lo queramos o no, van dejando muesca en nuestro interior. Impedirnos procesar cada vivencia supone ir enquistando fracasos continuados.

Este comportamiento es algo que se aprecia con frecuencia. Vincularse de manera rápida con nuevas parejas afectivas es una costumbre propia de personas que tarde o temprano son conscientes de la trampa emocional que ellas mismas se han creado. Sensación de pérdida, vacío y el convencimiento de que no sirven para el amor son ideas que, en determinados casos, pueden terminar erigiendo el sustrato de una depresión.

Si bien es cierto que no existe un tiempo estipulado que uno deba dejar pasar para iniciar una nueva relación afectiva, hay un hecho que debemos considerar. Un clavo nunca sacará otro clavo. Nadie merece tampoco ser ese “bálsamo cura penas” o ese salvavidas que debe auxiliarnos de los océanos de decepciones en los que nos ahogamos a raíz de relaciones pasadas.

pareja besándose representando las relaciones liana

¿Qué son las relaciones liana y por qué caemos en ellas?

A menudo, las relaciones liana se constituyen con la idea de borrar el recuerdo de una sola persona. Encadenamos un vínculo tras otro por la necesidad de disolver el dolor que alguien nos dejó en el pasado y que, evidentemente, aún no hemos superado. Este tipo de “fauna” en el escenario de las relaciones afectivas es, como ya hemos señalado, algo habitual y unas figuras que se ven con frecuencia en terapia psicológica.

Son personas que buscan ayuda por un hecho muy concreto: la infelicidad y la insatisfacción. Porque más allá de lo que podamos creer, encadenar múltiples relaciones no siempre es satisfactorio. En muchos casos, se aprecia una conducta similar al de un adicto. Son hombres y mujeres que solo buscan el subidón de las endorfinas y la dopamina inicial que ofrece la atracción y el enamoramiento.

No obstante, cuando toda esa espuma de neuroquímicos baja, emerge de nuevo el vacío la sensación de soledad y la necesidad desesperada de busca algo nuevo que les confiera un nuevo “chute” de festividad, emoción y pasión. Así, y como bien podemos imaginar, las relaciones liana rara vez dan forma a una vida feliz.

Causas que motivan encadenar una relación tras otra

A ninguno de nosotros nos han educado u orientado en el complejo arte del amor y las relaciones afectivas. De hecho, ya en la adolescencia se aprecia cómo ante el fracaso de las primeras relaciones de pareja, el joven pone la mirada en nuevas personas bien para olvidar o bien, para generar celos a quien les dejó.

Conozcamos ahora qué más motiva o explica este comportamiento.

  • El apego ansioso. Estudios, como los realizados en la Universidad de Toronto en Canadá, nos señalan algo interesante. Hay personas definidas por un apego ansioso que necesitan a la desesperada tener a alguien a su lado, pero al mismo tiempo experimentan miedo a ser abandonadas. Ese temor y esa angustia persistente es la que origina las rupturas. Tras las mismas, buscan casi a la desesperada una nueva relación con la que aliviar ese vacío.
  • El miedo a la soledad. Efectivamente, hay personas incapaces de verse solas. Trabajos como los publicados en el The Journal of Personality an Social Psychology, por ejemplo, nos indican que el miedo a quedarse solo empuja a muchas personas a conformarse con la primera persona que les llegue, aunque no les aporte nada, aunque signifiquen poco.
  • El amor romántico. Gran parte de las relaciones liana se asientan en el clásico idealismo del amor romántico. Según este modelo, nada es tan catártico como tener otra pareja para olvidar a la anterior. Porque la pasión todo lo hace olvidar, porque los amores nuevos son como bálsamos para las penas del ayer. Ahora bien, tengámoslo claro, estas ideas son solo “romántico-mitos” sin sentido y ni trascendencia que nos abocan a un sufrimiento enquistado.
pareja en la cama representando las relaciones liana

Saltarnos el duelo en una ruptura afectiva tiene un coste

Cuando hablamos de las relaciones liana solemos visualizar solo a una persona saltando de un vínculo afectivo a otro. Sin embargo, se nos escapa una figura. Debemos tener presente también a ese hombre o una mujer que inicia una relación sin saber que el otro solo busca un modo de paliar el dolor por una ruptura anterior.

Ser el parche o la tirita de alguien no es justo ni permisible, como tampoco lo es, querer situar a la nueva pareja en el espacio emocional de la que ya no está. Los costes de las relaciones liana son elevados, tanto para quien lo practica como para quien tiene la mala suerte de tropezarse con quien busca el amor como parche para el sufrimiento.

¿Qué debería hacerse en estas circunstancias? Lo analizamos.

El fin de una relación requiere realizar un cierre saludable

Muchos de los que inician las relaciones liana lo hacen arrastrando consigo emociones como la ira o el resentimiento por lo vivido con su anterior pareja. Todo ello encapsula y enquista realidades emocionales muy complejas. No es bueno abrir el horizonte a otros vínculos cuando esas presencias laten y crecen en nuestro interior.

  • Cuando finalicemos una relación, démonos tiempo para trabajar esas realidades psicológicas que nos duelen y atosigan. Desahoguemos esos sentimientos, hablemos con nuestros amigos o familiares nuestros pensamientos y sensaciones.
  • No sigas a tus exparejas en redes sociales. Corta el contacto con ellas y desvincúlalas en todas las cuentas (Instagram, Facebook, WhatsApp).
  • Inicia actividades nuevas, pon en tu horizonte nuevos propósitos que mantengan la mente ocupada.
  • Después de una ruptura es normal tener pensamientos catastrofistas (este sufrimiento no terminará nunca, no puedo estar solo, esta pena me va a matar, etc.). Sin embargo, tener estas ideas no significa que sean ciertas. Puedes lidiar con ese dolor y semana a semana podrás tomar el control nuevamente de tu vida.

Por último, y no menos importante. Cuando sintamos la necesidad de iniciar una nueva relación, pensemos en qué nos impulsa. ¿Es el miedo al vacío, a la soledad, lo hacemos para olvidar a alguien? Seamos conscientes, cautos y maduros. Un clavo nunca sacará otro clavo, hará el dolor más profundo. Tengámoslo presente.

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