Remisión en la depresión, ¿cómo saber que estoy mejorando?

24 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Recuperarse de una depresión no significa volver a un estado previo. Significa, por encima de todo, recuperar las ganas de vivir, la motivación por realizar actividades y situar en el horizonte nuevas metas y esperanzas.

La remisión en la depresión hace referencia a esa fase en la que los síntomas depresivos están desapareciendo. Es importante saber que el abordaje psicológico en esta etapa es crucial. Favorecer la completa recuperación del paciente sin que queden signos residuales es algo decisivo, de ahí la relevancia de que la persona siga implicándose en esta parte del camino terapéutico.

Señalamos esto por algo destacable: en muchos casos, hay quien percibiéndose mucho mejor opta por abandonar la terapia y volver a su día a día. Hacerlo de este modo puede ser un grave error porque, por término medio, suele quedar el relieve de una sintomatología oculta, de pensamientos negativos que se resisten a marcharse, de emociones que siguen incrustadas hasta el punto de opacar muchos de los avances logrados.

Dejar sin abordar los síntomas residuales en la depresión que remite puede ser grave. Así, en un estudio realizado en la Universidad de Oviedo, tomando como base una encuesta que se realizó a 1332 psiquiatras españoles, se evidenció que entre el 20 y el 40 % de los pacientes abandonan de manera prematura los tratamientos/intervenciones.

Lo hacen en cuanto perciben cierta remisión en la depresión. Ahora bien ¿en qué se traduce esto? Lo que sucede es que se eleva el riesgo de que la recaída aparezca meses después, surgiendo en el horizonte la amenaza de la cronificación. Profundicemos un poco más en este tema y en esos signos que demuestran el buen avance en el proceso de terapia.

Chica en el campo preguntándose cuáles son los síntomas de la remisión en la depresión

Remisión en la depresión: estos son los síntomas

La remisión en la depresión y la posterior recuperación total es posible. Más allá del tipo de depresión, de la persona y los desencadenantes a día de hoy disponemos de múltiples herramientas para su abordaje. Por un lado, disponemos del enfoque farmacológico y, por encima de todo, de la terapia psicológica. Esta última, es la estrategia más valiosa y efectiva.

Asimismo, estamos ante una condición de etiología multifactorial y cuadro clínico heterogéneo. Se necesita el firme compromiso del paciente en el proceso terapéutico y, a su vez, de un profesional especializado. El objetivo final de esta alianza del uno con el otro no es ni mucho menos lograr que la persona recupere la felicidad. Es algo más profundo, útil y significativo.

Se busca que el paciente recupere la funcionalidad, las ganas de vivir. Se espera que pueda desempeñar las tareas de su día a día como lo hacía antes de la aparición de la depresión. Asimismo, queremos que la persona sea capaz de aplicar habilidades propias para afrontar las dificultades, para gestionar sus emociones, tener el control de sus pensamientos. Esa es la auténtica meta. Veamos, no obstante, cuáles son los síntomas de la remisión en la depresión.

Síntomas cognitivos

Los síntomas cognitivos hacen referencia a los procesos mentales: capacidad para resolver problemas, reflexionar, mantener la atención, recordar datos, etc. Para identificar y calibrar los avances en el tratamiento de la depresión partiremos siempre del diagnóstico del paciente. Es decir, no es lo mismo alguien con una depresión mayor que quien evidencia algunos síntomas de un cuadro de distimia.

No obstante, estas son por término medio algunas pistas en la remisión:

  • Empieza a evidenciar interés en las tareas que antes realizaba, como por ejemplo el trabajo.
  • Es capaz de involucrarse en tareas simples y terminarlas. Dejan de procrastinar.
  • La capacidad de reflexión mejora, ya son capaces de identificar patrones de pensamiento negativos.

Síntomas emocionales

El estado de ánimo e incluso la percepción que tenemos de nosotros mismos se ve muy dañada cuando caemos en el abismo de un proceso depresivo. Algunos de los avances significativos suelen ser los siguientes:

  • El paciente se siente menos irritable.
  • La sensación de abatimiento y de negatividad constante se va escampando. Empiezan a poder disfrutar de aquello que antes les gustaba.
  • La desesperanza se reduce. Son capaces de poner la mirada en un futuro inmediato y hacer planes.
  • Ya no se focalizan de manera tan intensa en los aspectos negativos de su vida.
  • Sigue habiendo momentos de tristeza, pero son menos frecuentes, pueden dejar de focalizarse solo en su interior para atender lo que les rodea, hablar con familiares, pasar instantes agradables con amigos.
  • Ya no se sienten tan inútiles, esa visión negativa que tenían de sí mismos se está reduciendo poco a poco.
Hombre triste mirando por la ventana

Remisión en la depresión: síntomas orgánicos y conductuales

Para evaluar el progreso en terapia, también es importante poner la mirada no solo en la conducta del paciente, además, es imprescindible atender factores físicos y orgánicos.

¿A qué nos referimos con esto último? Hacemos referencia a su salud y a esos cambios que generalmente aparecen cuando una persona sufre un trastorno del estado de ánimo. Analicemos esos avances que deberían estar presentes:

Síntomas orgánicos

  • Mejora del descanso nocturno (se reduce el insomnio o el sueño excesivo).
  • Mejora en la alimentación (se recupera el apetito o se recuperan hábitos correctos de alimentación).
  • El paciente deja de sentirse tan agotado.
  • Deja también de evidenciar tanta lentitud en sus movimientos.

Síntomas conductuales

  • Vuelven a recuperar actividades que antes les hacía sentirse bien, como por ejemplo, hacer deporte.
  • Se sienten con ánimo para salir a pasear o comprar.
  • En algunos casos, pueden volver a disfrutar incluso de la actividad sexual.
  • Se sienten con ánimo para volver al trabajo.

Para concluir, solo cabe destacar un aspecto. La remisión en la depresión es una fase decisiva en la que paciente y psicólogo deben seguir trabajando para lograr la remisión total. Esta acontecerá cuando la persona no evidencie ningún tipo de síntoma depresivo, lo que se traducirá en una recuperación completa de su actividad habitual en los diferentes entornos: personal, familiar, social o laboral.

También es importante que se focalice de nuevo en sus proyectos vitales y anhelos. Por último, y no menos trascendente, es que la remisión se mantenga en el tiempo, en ausencia de recaídas.

  • García, MB, Laraña, MC y Prieto, JFP (2007). Síntomas residuales y remisión en la depresión: una encuesta de opinión entre psiquiatras españoles. Psiquiatría Biológica , 14 (3), 85–91. https://doi.org/10.1016/s1134-5934(07)73266-9