Sanación emocional: ¿qué es y cómo funciona?

En caso de no sanar tus emociones dolorosas, estas pueden convertirse en heridas abiertas capaces de afectar por completo a la calidad de vida. ¿Qué hacer en estos casos?
Sanación emocional: ¿qué es y cómo funciona?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 02 mayo, 2022

La sanación emocional es un proceso psicológico en el que reconocer, aceptar e integrar una serie de vivencias dolorosas o traumáticas.

Ira, tristeza, angustia, miedo, desesperación, culpabilidad… Las experiencias adversas son una sutil y complejísima combinación de emociones de valencia negativa; esas que cuesta comprender, y sobre todo manejar.

Lo cierto es que no estamos obligados a saber qué hacer en este tipo de situaciones. Sentirnos perdidos es del todo comprensible y respetable; nadie nos puede juzgar por ello. Cada cual tiene sus habilidades más o menos efectivas, pero lo más decisivo es pedir ayuda, buscar el apoyo de alguien cercano o de una figura especializada.

En el viaje de la vida nos encontraremos más de una vez en este tipo de encerronas del destino. Esas en las que apenas se encuentran las palabras para expresarnos, sintiéndonos casi como astronautas a la deriva en una vastedad negra. Sin embargo, todos podemos desarrollar adecuados recursos para pilotar mucho mejor esos momentos de sufrimiento y vulnerabilidad.

“Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción causa dolor”.

-Frederick Dodson-

Rostro de una mujer triste en pleno proceso de sanación emocional
Hay muchas experiencias estresantes que pueden crear en ti profundas heridas emocionales, esas que nadie ve.

Sanación emocional: ¿qué es?

El sufrimiento y la angustia emocional son un eterno leitmotiv en nuestras existencias. Pérdidas, rupturas, decepciones… Nadie es inmune a esos giros del destino ni a esas muescas que deja la vida y nuestras relaciones con los demás. Asimismo, se da otro hecho, cada persona lidia de un modo particular ante la adversidad. Hay quien es más resiliente y están los que son más vulnerables.

Es muy común arrastrar desde la infancia hechos traumáticos que nunca llegan a superarse. Uno puede llegar a la edad adulta con el peso de la tristeza, la herida del desconsuelo y la cicatriz de la rabia. Toda emoción se entremezcla y origina un tipo de revestimiento que imanta a la soledad y a más de un trastorno psicológico, como la depresión.

La sanación emocional es el proceso terapéutico que nos permite aceptar, comprender y autorregular esos estados psicoemocionales que limitan el bienestar y condicionan por completo nuestra vida.

Lo opuesto a esta dimensión es la represión emocional. Se trata de un estado en que la persona reprime las emociones para intentar minimizar el dolor. Sin embargo, con esta estrategia lo que se logra es perpetuar el propio sufrimiento.

Una tendencia muy frecuente en el ser humano es la negación y el desplazamiento de las emociones de valencia negativa. Hacer como si no estuvieran, focalizarnos en otras ocupaciones y esperar que el tiempo apacigüe el dolor son (malas) estrategias a la que se recurre con frecuencia.

El complejo proceso hacia la curación emocional: fases y características

La sanación emocional es un viaje terapéutico lleno de retos y dificultades. No es un proceso rápido. Por lo general, los pensamientos negativos y distorsionados dificultan ese proceso de reconstrucción en el que poder crear un enfoque mental más saludable. Además, están esas barricadas y mecanismos de defensa que uno construye para protegerse a largo plazo, y que se instalan en la mente durante años.

Digamos que el proceso de curación emocional requiere tanto de un ejercicio de autoconciencia como de transformación. En esa travesía hay que tener en cuenta que no volveremos a ser la persona de antes. El crecimiento postraumático no nos devuelve a esa antigua versión de nosotros mismos que nunca conoció el dolor. Daremos paso a un yo más hábil a la hora de afrontar la vida.

Estas son las etapas que, por término medio, iremos surcando en ese ejercicio de trasformación.

Hombre triste en la ventana pensando en su sanación emocional
La sanación emocional requiere dejar de juzgarnos por cada emoción sentida.

La curación psicológica requiere apoyo, saber que no estás solo

La Universidad George Washington y la Universidad de Yale realizaron un estudio sobre la curación psicológica. Un aspecto indispensable para afrontar el sufrimiento es el apoyo social. Sentirnos comprendidos, contar con figuras que nos acompañan, que saben ser aliados y con quienes podemos hablar y desahogarnos es el mejor punto de partida.

Acepta todas tus emociones con autocompasión

El problema de muchas personas es que son capaces de ponerse en el lugar de los demás, de entender el papel que han jugado las circunstancias para que reaccionaran de una u otra forma en un determinado momento, pero no son capaces de hacer lo mismo con ellas mismas.

Con frecuencia, quien ha sido herido o ha perdido a alguien lleva consigo el peso de la negación, de la ira y el eterno “por qué a mí”. Es necesario dejar de juzgarnos, de culpabilizarnos o estar enfadados con todos y todo.

La sanación emocional necesita dejar espacio a toda sensación, sentimiento y pensamiento experimentado. Hay que dejar fuera lo que hay dentro y entonces, observarlo sin miedo y con una elevada compasión. Tratar de evitar lo que duele o de reprimir lo sucedido en el pasado, no funciona. Nombrar lo que duele, explorarlo, desahogarlo e integrarlo en nuestra historia pasada, nos permitirá cerrar etapas para focalizarnos en el presente.

Aprender a responder en lugar de reaccionar

Los traumas o los hechos dolorosos del ayer nos hacen reaccionar de muchas maneras. Es común derivar en explosiones de ira, en ataques de ansiedad, en conductas de evitación que nos abocan a perder relaciones, trabajos, etc.

La sanación emocional nos obliga a profundizar en nuestros estados internos para responder a ellos sin dejarnos llevar. Sin llegar a esos extremos. Racionalizar y entender lo que duele, evitará que derivemos en situaciones o reacciones problemáticas o patológicas.

Cuando por fin puedes elegir cómo responder ante lo que duele, turba o preocupa, puedes convertirte finalmente en la persona que quieres ser.

El progreso de la sanación emocional no es lineal ni puede resolverse todo a la vez

Ningún proceso terapéutico es lineal. La sanación emocional es un itinerario en el que hay ascensos y caídas, logros y retrocesos. Habrá semanas en que tengamos la sensación de que estamos avanzando y, de pronto, cualquier vivencia puntual sin importancia nos hace tener un día aciago. No podemos juzgarnos por ello ni interpretar que somos un caso perdido.

Por otro lado, tampoco pensemos que todo puede resolverse a la vez. A menudo, detrás de una serie de emociones están las raíces profundas de un trauma. Hay realidades psicológicas muy singulares que requieren de más de un mecanismo de afrontamiento.

Cada persona lleva consigo una historia única, unas narrativas propias y una mochila emocional que debe analizarse y comprenderse. Sin prisas. Son sin duda situaciones de gran complejidad que requieren tiempo, adecuadas estrategias y grandes dosis de amor propio y autocompasión.

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