«Se llama calma», el texto del Dalai Lama que nos invita a reflexionar

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
27 enero, 2019
"Se llama calma" es un poema donde el Dalai Lama nos enseña el valor de aquietar la mente, de apaciguar los miedos, las preocupaciones y ansiedades para apreciar el presente y alcanzar así el bienestar y la plenitud personal.

«Se llama calma y me costó muchas tormentas. Se llama calma y cuando desaparece…., salgo otra vez en su busca». Así empieza uno de los poemas del Dalai Lama más conocidos, a la vez que excepcionales desde un punto de vista emocional y psicológico. Al fin y al cabo, solo cuando alcanzamos esa tranquilidad mental, pensamos y actuamos con mayor claridad, acierto y armonía.

Uno de los referentes en el mundo de la psicología que guarda una relación más estrecha con el Dalai Lama es Paul Ekman. Considerado como uno de los pioneros en el estudio de las emociones, comenta a menudo en sus conferencias que esa amistad con el líder espiritual del budismo tibetano fue para él una experiencia transformadora.

Le hizo ver entre otras cosas, que el alma de los lugares, así como la esencia de la propia vida, no suele habitar en las personas «apresuradas». Las prisas, los estados de preocupación, de envidia, el miedo o la rabia nublan la razón y entorpecen el camino de la felicidad. Porque lo queramos o no, la calma lo es todo. Es ese estanque de aguas cristalinas donde pueden bailar la Luna y las estrellas. También el equilibrio psicológico.

La mente relajada y el corazón sosegado responden mejor a las dificultades de la vida. Ahora bien, alcanzar ese sentimiento, ese sutil equilibrio interior, no es algo que podamos conseguir de un día para otro. Tal y como nos explica el propio Dalai Lama ni una estación especial ni una mente iluminada se crean en un solo día. Necesitamos descalzarnos de muchas cosas.

«Se llama calma y me enseña a respirar, a pensar y repensar.
Se llama calma y cuando la locura la tienta, se desatan vientos bravos que cuestan dominar.
Se llama calma y llega con los años cuando la ambición de joven, la lengua suelta y la panza fría dan lugar a más silencios y más sabiduría (….)».

muelle en lago simbolizando el texto "Se llama calma", del Dalai Lama

Se llama calma, el poema del Dalai Lama

La calma es una de las competencias en materia emocional más sofisticadas y difíciles de alcanzar. Esto es algo que el psicólogo Paul Ekman sabía perfectamente. No obstante, algo que le enseñó a su vez el líder espiritual es que la paz interna y esa serenidad mental son también impulso para la ética, para el respeto entre personas ⇔ Se llama calma y el mundo la evade, la ignora, inventando guerras que nunca nadie va a ganar.

Así, quienes carecen de esa calma, rara vez captan las consecuencias de sus acciones. Difícilmente pueden ofrecer también bienestar y respeto a otros si en su interior hay un exceso de ruido, si hay una carga desmesurada de emociones adversas. Somos de algún modo, esa sociedad que ha dejado de disfrutar del silencio para dejarnos atrapar por la angustia, la ansiedad y el miedo.

Ninguna sociedad puede avanzar si no es capaz de cultivar dos nutrientes básicos: la calma y la compasión.

«Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y dar.
Se llama calma cuando la amistad es tan sincera que se caen todas las máscaras y todo se puede contar.
Se llama calma y el mundo la evade, la ignora, inventando guerras que nunca nadie va a ganar.
Se llama calma cuando el silencio se disfruta, cuando los ruidos no son solo música y locura sino el viento, los pájaros, la buena compañía o el ruido del mar (…)».

bosque simbolizando el texto "Se llama calma", del Dalai Lama

La persona en calma es como un árbol que da sombra

Muchos de nosotros contamos sin duda con alguna persona así. De esas de talante discreto, calmado y siempre centrado. Son figuras que irradian paz y con quienes todo parece sencillo. El día a día se torna sosegado a su lado y se apaciguan las inseguridades, se apaga el estrés y hasta las preocupaciones.

Las personas con calma interna son como esas grandes secuoyas de belleza ancestral que ofrecen sombra y a la vez, sabiduría. Ahora bien, además de admirarlas, nunca está de más imitarlas, proceder de manera activa a imitar su actitud, su saber estar, su tranquilidad mental.

Así, un modo de alcanzar ese estado es mediante el mindfulness. Estudios, como el llevado a cabo por los doctores Brown, KW, y Ryan, RM (2003) y publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, nos señalan que esta práctica nos permite gestionar mejor las emociones y generar un mayor bienestar psicológico.

flor simbolizando el texto "Se llama calma", del Dalai Lama

Calma no es solo aprender a vivir con paz, es saber transitar en paz en medio de las crisis y la adversidad

La calma no es solo un estado mental. Algo que sabemos sobre las emociones es que tienen la facultad de condicionar nuestros pensamientos y acciones. De este modo, un aspecto a entender sobre el poema que el Dalai Lama nos dejó, es que no es un simple conjunto de versos en los que reflexionar. Es una toma a la acción.

Debemos tomar conciencia de que trabajar nuestra calma interna es una estrategia para mejorar nuestra conducta adquiriendo a su vez, una valiosa estrategia de afrontamiento. Porque no basta solo con hacer uso de la serenidad interior para vivir en paz. La calma es la que nos permite transitar con mayor aplomo en medio del caos. Es, a su vez, ese amarre que nos permite decidir mejor, es el timón con el cual,  sortear la adversidad con adecuados recursos y tomando decisiones más acertadas.

Por tanto, adoptemos esta lección de sabiduría y crecimiento personal en el día a día. Aprendamos a propiciar ese equilibrio para aceptar lo que nos sucede, pero buscando siempre resolverlo, haciendo de la paz interior el reflejo desde el que entender el mundo.

«Se llama calma y con nada se paga, no hay moneda de ningún color que pueda cubrir su valor cuando se hace realidad.
Se llama calma y me costó muchas tormentas y las transitaría mil veces más hasta volverla a encontrar.
Se llama calma, la disfruto, la respeto y no la quiero soltar…».

  • Brown, KW, y Ryan, RM (2003). Los beneficios de estar presente: la atención plena y su papel en el bienestar psicológico. Revista de Personalidad y Psicología Social . American Psychological Association Inc. https://doi.org/10.1037/0022-3514.84.4.822
  • Ekman, Paul. Dalai Lama (2008) Emotional Awareness: Overcoming the Obstacles to Psychological Balance and Compassion. HENRY HOLT