¿Se puede vivir sin amigos?

02 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
¿Es posible vivir sin tener amigos? ¿Tiene esto alguna consecuencia para nuestra salud psicológica? A día de hoy, son muchas las personas que pasan sus días sin contar con la conexión, confianza y amistad de nadie. Lo analizamos.

¿Se puede vivir sin amigos? Ante esta pregunta lo más probable es que más de uno diga aquello “¡Claro que se puede! Yo lo hago, no tengo amigos y estoy vivo”. Es cierto, a uno no le va a faltar el oxígeno por no disponer de lazos sociales, no se para el corazón ni nos difuminamos llevados por el viento solo por esta razón. Sin embargo, ¿cómo se vive sin ellos? ¿experimentamos bienestar o nos atenaza de vez en cuando el pinchazo del vacío?

En efecto, queda claro que nadie pierde la vida por no disponer, como mínimo, de un amigo. No obstante, en muchos casos, se llega a percibir este hecho con cierta tristeza, decepción y desánimo. Basta con decir que una de las razones por las que la gente acude a terapia es por la sensación de soledad, por no lograr construir lazos sociales sólidos y no disponer de alguien con quien hablar, reír y compartir buenos instantes vitales.

Las personas somos seres sociales y el cerebro necesita esa interacción de calidad con los iguales para disfrutar de las emociones positivas, sentirnos validados y encontrar seguridad. Ahora bien, como se señala desde la psicología evolutiva, tener amigos no es necesario para nuestra supervivencia, pero hace que la vida tenga mayor calidad y que alcancemos, de vez en cuando, la felicidad.

Tres amigas juntas representando que no se puede vivir sin amigos

¿Es posible vivir sin amigos?

A menudo suele decirse que la calidad de nuestras relaciones sociales se nutre de aquello que hayamos vivido en el seno familiar. Ahora bien, esto no es del todo cierto.

Hay quien cuenta con un pasado traumático debido a unos progenitores abusivos o faltos de afecto y, sin embargo, ha construido su verdadera familia con los lazos de amistad. A veces, incluso sucede a la inversa: tener una familia afectuosa no garantiza en todos los casos que logremos unas amistades sólidas.

Por otro lado, y más allá de todo esto, nadie puede negar que los buenos amigos dan color a la vida. Son hallazgos casuales que, a diferencia de la familia, no nos vienen dados. Y casi sin saber cómo, se convierten en cómplices, en tesoros inesperados que viajan con nosotros durante una época determinada o, a veces, para siempre. Hay amigos que vienen y van; es cierto. Amistades falsas y amistades que nos hacen mejor persona.

Sin embargo, hay quien por falta habilidades sociales o también por acumular más de alguna decepción lleva tiempo sin contar con estas figuras. La pregunta por tanto es ¿se puede vivir sin amigos?

Se puede vivir sin amigos porque somos una sociedad cada vez más individualista

Se puede vivir sin amigos, así es. De hecho, en un trabajo de investigación realizado en la Universidad de Arizona por las doctoras Melika Demir y Ingrid Davidson se demostró algo interesante que nos invita a reflexionar. Se descubrió que, efectivamente, las amistades son una variable para experimentar felicidad; sin embargo, no es este factor el más importante de media para las personas.

Lo más decisivo es la satisfacción de las necesidades básicas y también la sensación de competencia. Sentirnos independientes, tener cubiertos aspectos básicos como la alimentación, el trabajo, la vivienda o incluso el tener pareja es más deseable. Asimismo, se añade otro factor y es el de las “relaciones líquidas”.

Como bien diría el filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman, la sociedad es cada vez más individualista. Esto hace que los vínculos sean más frágiles, poco confiables y hasta escurridizos. Los amigos vienen y van, rara vez duran y aunque esto pueda generar desafección, hay quien se acostumbra a ello.

No necesito amigos porque interactúo socialmente con muchas personas

Las personas necesitamos tener acceso a la interacción social cotidiana, la más básica al menos. Hablar con los compañeros de trabajo, intercambiar conversaciones con los vecinos, con quien nos vende el pan cada día… Son instantes que nos hacen sentir bien, hasta el punto de que muchas personas no necesitan ir más allá. Es decir, no quieren o no buscan consolidar vínculos sólidos que se conviertan en auténticas amistades.

Por tanto, ese tipo de interacción más bien superficial es suficiente para determinados hombres y mujeres, que podrían decir con seguridad que, efectivamente, se puede vivir sin amigos.

Hombre triste pensando en si se puede vivir sin amigos

¿Tiene un coste el hecho de no contar con amistades sólidas?

Ya sabemos que se sí, se puede vivir sin amigos. Hay muchas gente que carece de este tipo de vínculo por una u otras razones y así lo asume, así pasa sus días. Ahora bien… ¿tiene quizá este hecho algún tipo de coste psicológico? Es cierto que cada persona es un mundo y habrá a quien le baste con el lazo de la familia o de la pareja. Otros hasta puede que se sientan realizados en su soledad.

Sin embargo, no es lo normal ni tampoco lo recomendable. Es más, hay un dato que deberíamos tener en cuenta: los suicidios son cada vez más frecuentes en esta sociedad individualista y de relaciones frágiles. El hecho de no tener amigos no nos mata por sí mismo, es cierto, pero hace la vida más dura.

Las personas necesitamos amistades de calidad, figuras en las que depositar nuestra confianza para crear espacios en los que nutrirnos emocionalmente. La amistad hace la existencia más plena, le da mayor sentido y nos ofrece ese tipo de soporte que tanto revierte en la salud mental.

La ausencia de esta dimensión crea vacíos y heridas en las que navega el desafecto y la soledad que se adhieren dolorosamente y que deforman nuestra realidad. No nos privemos de ellos, busquemos gente con la que compartir pasiones, con la que crecer, reír, compartir… Los beneficios son incalculables.

  • Demir, M., & Davidson, I. (2013). Toward a better understanding of the relationship between friendship and happiness: Perceived responses to capitalization attempts, feelings of mattering, and satisfaction of basic psychological needs in same-sex best friendships as predictors of happiness. Journal of Happiness Studies, 14(2), 525-550