Sex Education: rompiendo tabúes

17 febrero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la crítica de cine Leah Padalino
¿Están los jóvenes bien informados en cuestiones de sexo? ¿Representan el cine y las series la realidad? Sex Education es una serie que se atreve a hablar sin tapujos de las preocupaciones de los jóvenes -y no tan jóvenes- en torno al sexo.

Las series adolescentes son ese producto que de jóvenes adoramos y de adultos nos avergüenza. Y la verdad es que tenemos un sinfín de títulos que podríamos englobar en esta categoría, algunos con mayor éxito que otros, pero de lo que no hay duda es de que se trata de un género infinitamente explotado. Los jóvenes consumen series y se hacen series para ellos, pero el tiempo ha hecho mella en las temáticas y ya no queda mucho que contar. O eso pensábamos, hasta que llegó la británica Sex Education.

El problema de este tipo de series es que se nutre de arquetipos que han sido exprimidos hasta la saciedad: el chico deportista, los populares, la chica guapa, el chico gay, los nerds, etc. Los temas tampoco dejan demasiado a la imaginación: enredos amorosos, problemas familiares, el bullyingEn los 2000, quizás incluir a un personaje gay podía ser algo novedoso, pero en nuestros días, resulta más que predecible.

Sex Education tampoco huye del todo de los arquetipos, pero nos plantea algo que, hasta ahora, no habíamos visto en una serie adolescente: educación sexual. A ello hay que sumarle que, en su mayoría, las series adolescentes tienden a caer en el melodrama; pensemos, por ejemplo, en Por trece razones, cuya primera temporada resultó novedosa por abordar el tema del suicidio, pero, al final, se ha convertido en una serie más de drama adolescente.

No es que las ideas no sean buenas, es que ya sabemos que la adolescencia es una etapa difícil y llena de cambios. ¿Por qué no reírnos un poco de todo ello? ¿Por qué no reírnos de nuestro yo adolescente? Sex Education acierta no solo al romper los esquemas, sino al abordar la adolescencia desde una perspectiva más humana y, por supuesto, cómica.

ADVERTENCIA: El artículo puede contener spoilers.

Sex Education: otro punto de vista

La serie británica ha conquistado a un buen número de espectadores desde su estreno el pasado mes de enero. Se trata de una serie que cautiva a los adolescentes, pero también al público adulto. Lejos de centrarse en los enredos amorosos y en una adolescencia muy estereotipada, toma un rumbo diferente y el resultado es una serie divertida, irónica y, al mismo tiempo, educativa. La mirada crítica hacia la sociedad y, en especial, a cuestiones de sexualidad también se manifiesta en Sex Education.

La trama gira en torno a Otis (Asa Butterfield), un adolescente que pasa totalmente desapercibido en su instituto, es casi invisible. Sin embargo, a Otis no le molesta su invisibilidad, le gusta pasar desapercibido y prefiere vivir tranquilo. No es este el caso de su mejor amigo Eric, un joven que desea destacar y convertirse en popular, pero que sufre bullying. Podríamos ver a Eric como el arquetipo de chico gay cuya familia -de origen africano- es muy tradicional y teme desvelar su verdadera identidad.

Pero Sex Education se encarga de romper esta idea, presentándonos a un padre que, pese a sus valores, terminará aceptando y queriendo a su hijo tal y como es. Lo interesante es ver cómo algunos personajes adultos bien posicionados, en realidad, tampoco escapan de los prejuicios.

Lo vemos así en la propia madre de Otis que, pese a ser una mujer independiente y abierta, resulta extremadamente controladora con su hijo. Lo mismo ocurre con el director Groff que, aunque posee una buena posición social y dirige un instituto, como padre, deja mucho que desear.

Algo similar le ocurre a Jackson, el chico popular y deportista. Jackson proviene de una familia homoparental y adinerada, lo que nos conduciría a pensar que, en su casa, no existen los problemas. Sin embargo, se encuentra sometido a una enorme presión y es obligado a competir y ser el mejor en natación.

Sex Education nos muestra que la adolescencia no es fácil para nadie y que, a veces, los prejuicios poco o nada tienen que ver con nuestra posición social o procedencia.

En el lado opuesto, encontramos a Maeve, una joven que ha tenido que madurar a una velocidad vertiginosa, vive en una caravana sin apoyo de su familia y, contra todo pronóstico, es una estudiante brillante. Por supuesto, muchos de estos personajes no escapan de los arquetipos, pero es cierto que el enfoque es algo distinto.

Todos los adultos y todos los alumnos poseen inseguridades y miedos; utilizan máscaras para protegerse. Sex Education trata con respeto a sus personajes, nos los presenta con cuidado y detalle, ayudándonos a comprender la complejidad de sus realidades.

Dos chicos y una chica

Hablemos de sexo

Sí, los personajes están muy bien detallados y se rompen estereotipos, pero lo importante, lo verdaderamente fundamental, es el sexo. ¿Están bien informados los jóvenes? En una época en la que la información está en nuestra mano, cabría pensar que todo adolescente conoce perfectamente todo lo que hay que saber sobre sexo. Sin embargo, Sex Education nos muestra la otra cara de esta sociedad, la cara en la que se idealiza el sexo y, como consecuencia de creer saberlo todo, se dejan a un lado otras cuestiones fundamentales.

Otis ha aprendido todo lo que hay que saber gracias a su madre –sexóloga de profesión-, con estos conocimientos, será el encargado de convertirse en el terapeuta sexual de su instituto. Las escenas de sexo son bastante explícitas y, al mismo tiempo, cómicas.

Vemos a unos adolescentes inseguros que han aprendido gracias a internet, pero en la vida real, el sexo no es igual que a través de una pantalla. La primera escena ya resulta tremendamente reveladora: un joven fingiendo un orgasmo. Sí, es un hombre, no una mujer.

El cine, con frecuencia, nos ha presentado escenas de mujeres fingiendo orgasmos, como si solo ellas pudieran hacerlo. ¿A cuántos hombres hemos visto en esta situación? Seguramente a ninguno o a muy pocos. Esta escena inicial ya supone un acto de rebeldía, ya nos dice que se va a hablar de sexo sin tapujos ni tabúes.

Sex Education, como su propio nombre indica, es una clase de educación sexual, pero dada desde la ironía y la comedia. Aunque más que de educación, podríamos hablar de normalización o concienciación.

Adolescentes con las hormonas disparadas deberán enfrentarse a sus miedos e inseguridades, aprender a quererse, pero también aprender a disfrutar solos y en pareja. Así lo vemos cuando se muestra a una joven que jamás se había masturbado, dejando claro que todavía existe cierto tabú respecto a la masturbación femenina. Al hacerlo, la joven comienza a conocer su propio cuerpo y, en consecuencia, aprende también a disfrutar con su pareja.

Las consultas de Otis abarcan todo tipo de cuestiones, pero con un nexo en común: romper el tabú y mostrar la realidad. Esa idea de la primera vez idílica y fascinante ya ha quedado en el pasado; en el lado opuesto, la pornografía ha propuesto un ideal difícil de alcanzar que está muy lejos de la realidad.

Si tomamos cualquiera de estas dos ideas como referencia, probablemente, el resultado será catastrófico. Con esto, no queremos decir que no se deba consumir pornografía, pero sí informar a los adolescentes de que lo que están viendo no es otra cosa que ficción. Igualmente, la primera vez puede ser bonita, pero el sexo también se va aprendiendo con el paso del tiempo.

Sex Education nos muestra las distintas inquietudes de estos jóvenes. Otis es un experto en cuanto a cuestiones teóricas, pero es virgen e incapaz de masturbarse. Por otro lado, encontramos personajes como Eric, que disfruta utilizando maquillaje, pintauñas y vestimenta que, frecuentemente, asociaríamos a las mujeres.

Al mismo tiempo, tenemos a una joven obsesionada con los cómics eróticos de extraterrestres, que está deseando perder su virginidad. La variedad de personajes es inmensa, pero se trata de una muestra de la pluralidad de la realidad, de las distintas experiencias que pueden darse en torno al sexo, especialmente, durante la adolescencia.

Chico maquillado con una chica pintada

La adolescencia es el momento del despertar sexual, de esa primera llamada y de las primeras experiencias. Conocer nuestro cuerpo y nuestros gustos resulta fundamental, pero no es tan sencillo en la práctica. Sex Education apenas deja nada en el tintero; plantea encrucijadas como: el ciberacoso, los peligros de la red y del contenido que compartimos, la sororidad, difumina las cuestiones de género y se burla de todo. Incluso se atreve a hablar de aborto, de un aborto normalizado y consciente.

Maeve es demasiado joven para ser madre, su situación familiar y económica es totalmente inestable y no va a poder garantizar un futuro a su hijo; por ello, decide abortar. A las puertas de la clínica, encontramos a una pareja manifestándose en contra, pero terminarán entablando una charla con Otis y llegando al entendimiento. Por supuesto, tanto la pareja como Otis mantienen sus ideas y no las van a cambiar tan fácilmente, pero desde el respeto y dialogando, logran sostener un debate.

Igualmente, los roles de género se van eliminando; Eric desea acudir disfrazado a ver Hedwig and the Angry Inch, un musical en el que se tratan cuestiones de transexualidad y travestismo. Otis es su mejor amigo y, aunque él es heterosexual, no duda en disfrazarse, rompiendo el tópico de que el travestismo es cosa de homosexuales.

Sex Education es una serie totalmente necesaria, de la que podemos aprender tanto jóvenes como adultos. El tono cómico ayuda a mantener la atención del espectador y a romper el hielo en cuestiones de sexo. A pesar de estar en el siglo XXI, el sexo sigue siendo, en cierto modo, tabú. No es algo que hablemos a diario y tampoco es fácil para muchos padres o educadores mantener una charla realmente constructiva.

Ni siquiera los adultos más experimentados lo saben todo sobre sexo y tampoco es sencillo ponerse en la piel de los más jóvenes. Por todo ello, la serie se convierte en un espectáculo especialmente entretenido, que rompe las barreras sociales y apela a la comunicación, al entendimiento. Cada personaje vive su sexualidad como puede, aprendiendo y descubriéndose a sí mismo. Sex Education, finalmente, abraza a las personas, a las diferencias, a la risa y, sobre todo, al diálogo.

«Eres quien eres; no dejes que nadie te diga lo contrario».

Sex Education