Sexting y online grooming: riesgos de la sociedad digital - La Mente es Maravillosa

Sexting y online grooming: riesgos de la sociedad digital

Alicia Yagüe Fernández 15 mayo, 2018 en Actualidad y psicología 105 compartidos
Hija enseñando a su madre el acoso recibido por odenador

Nos encontramos en un momento de transformaciones digitales que están cambiando nuestra sociedad. Las llamadas TICs, Tecnologías de la Información y la Comunicación, ofrecen muchos beneficios. Facilitan, entre otros aspectos, la difusión del conocimiento y cultura, propician el desarrollo económico, fomentar la creatividad, facilitar relaciones sociales o generar espacios de ocio.

Sin embargo, también nos plantean una serie de retos, especialmente para los menores y adolescentes. Algunas características de Internet, como su acceso desde cualquier lugar y dispositivo o la inmediatez o el anonimato, facilitan prácticas como el sexting y el online grooming. 

La adolescencia es una etapa evolutiva en la que se intensifica la búsqueda de identidad. Es un momento de experimentación con el propio cuerpo y la orientación sexual. La percepción de riesgo suele ser baja, acompañada de una tendencia a la desinhibición, ya que de manera biológica, la autorregulación de las emociones y la capacidad de control de nuestros actos todavía se encuentran en desarrollo.

Internet supone para los jóvenes una vía de expresión y experimentación aparentemente inofensiva. Esta combinación de factores puede llevar a conductas de riesgo, especialmente si no existe una educación sexual y afectiva que les permita protegerse.

Chica tumbada con el móvil

Riesgos digitales: ¿qué son el sexting y el online grooming?

Se denomina sexting a la elaboración y el envío de fotos, vídeos o mensajes sexuales sobre uno mismo a través de internet o el teléfono móvil. Las razones de los menores para practicar sexting son variadas. En muchas ocasiones concurren diversas motivaciones, entre ellas: coquetear, explorar la identidad y orientación sexual, jugar con los deseos sexuales, fantasear para mostrarse de una manera diferente, por presión social o como vía para aumentar la autoestima.

Por supuesto, la práctica del sexting no se produce exclusivamente entre adolescentes. Internet es una puerta abierta a millones de jóvenes y adultos que utilizan la red para compartir contenidos sexuales. En ocasiones no somos conscientes de los posibles riesgos. Es importante tomar conciencia al respecto por dos motivos fundamentales:

  • Para educar sexualmente a los menores y enseñarles cómo usar las redes de forma segura.
  • Para elegir nosotros mismos qué queremos hacer con nuestro cuerpo y nuestra privacidad en Internet.

Por otro lado, el online grooming es una de las posibles consecuencias indeseadas del sexting. Se produce cuando un adulto, valiéndose de los medios que le ofrece Internet, consigue involucrar a un menor en un proceso de abusos sexuales, tanto de manera directa (en persona) como indirecta (por ejemplo, a través del intercambio de contenidos sexuales o webcam).

La probabilidad de practicar sexting aumenta progresivamente con la edad. A los 12 años, alrededor de un 3% de los menores ha participado en sexting. A los 17 años, el porcentaje se incrementa hasta superar el 35%. Se considera que los mensajes escritos con contenido sexual son la forma menos grave del sexting, ya que no comprometen al menor con una imagen o un vídeo sexual en Internet.

¿Por qué el sexting puede representar un problema?

En sí mismo, el envío de contenidos sexuales no es algo negativo. Este tipo de conductas pueden favorecer las relaciones interpersonales y la exploración sexual, pero si no se adoptan ciertas medidas de prevención pueden correrse múltiples riesgos. En el ciberespacio no existen los límites temporales. Una foto o un vídeo sexual que se envía a una persona puede permanecer en Internet para siempre.

El material sexual enviado podría ser empleado años después para chantajear o amenazar a quien lo generó y envió. Estos riesgos están íntimamente relacionados con la facilidad de trasmitir fotos o vídeos de una persona a otra en internet sin el consentimiento de las personas implicadas, y que cualquiera pueda acceder a esos contenidos en el futuro. Además, cuando se trata de menores, el sexting podría estar contribuyendo a generar pornografía infantil que podría ser distribuida por pedófilos o pederastas.

Internet: un medio que facilita los abusos

Las TICs presentan un formato y unas características que facilitan la utilización de nuevas y variadas estrategias por parte de adultos abusadores. No se ha producido tanto un aumento de los abusos debido a las TICs como un cambio de estrategia a la hora de perpetrar los abusos. Algunas de las peculiaridades del entorno on-line que facilitan el desarrollo de conductas de abuso son:

  • Accesibilidad e incremento de víctimas potenciales. Los abusadores pueden actuar a distancia y en múltiples escenarios a la vez
  • Anonimato. No siempre es posible saber quién está al otro lado de la pantalla
  • Percepción de invisibilidad online. El hecho de poder acceder a entornos on-line sin ser identificado desinhibe la práctica de ciertas conductas
  • Ausencia de percepción de riesgo. La “distancia segura” que proporciona internet al no estar expuesto físicamente dificulta la toma de conciencia de los riesgos.
  • Menor supervisión parental. Internet ofrece un aumento de autonomía en la capacidad de interrelación de los menores debido a la amplitud de portales de contactos y redes existentes, quedando fuera de los límites de control habituales y estando expuestos con frecuencia a interacciones con extraños
  • Nuevas posibilidades de socialización y experimentación. El entorno on-line se presenta como un espacio en el que conocer gente. La curiosidad sexual y afectiva que comienza a despertarse en la adolescencia, unida a la ausencia de límites de Internet, facilita el inicio de conductas de riesgo, como por ejemplo responder a solicitudes sexuales
  • Disociación entre el entorno natural y virtual. Se produce una diferenciación y separación entre la realidad cotidiana y la realidad virtual, de tal manera que, tanto adultos como menores, se desinhiben. Es entonces cuando se establecen interacciones fuera de los límites habituales y que en la realidad cotidiana resultarían inapropiadas o imposibles.
  • Mayor velocidad e intensidad en las relaciones. La relación que un menor establece con un adulto a través de las TICs puede generar reacciones emocionales demasiado intensas y desestabilizadoras. Las capacidades emocionales no son equitativas y las interacciones no se encuentran al mismo nivel.
  • Dificultades para empatizar. Al no ver las reacciones inmediatas de la víctima, las TICs pueden facilitar el aumento de la intensidad en las conductas de abuso, la insensibilidad ante las respuestas de dicha víctima y la falta de empatía ante el sufrimiento.
  • Prolongación indefinida del sufrimiento de la víctima. El abusador puede utilizar estrategias de manipulación y control sobre la víctima ya que es frecuente que posea material sexual de ésta y amenace, por ejemplo, con difundirlo.
  • Ausencia de lugares seguros en la red. La víctima puede sufrir total indefensión ya que puede ser localizada por el agresor a través de diferentes medios y redes, y también puede ser identificada por conocidos de su entorno o familiares. La sensación de inseguridad ni siquiera desaparece en el hogar, ya que la red no entiende de límites espacio-temporales.

Amiga consolando a otra

¿Cuáles son las diferencias entre el abuso sexual tradicional y el online grooming?

En España, la mayoría de autores se basan en dos criterios para definir el abuso sexual infantil: la coerción y la asimetría de edad.

  • La coerción se refiere al contacto sexual mantenido con un menor mediante el uso de la fuerza física, la amenaza, la presión, la autoridad o el engaño, y se considera criterio suficiente para identificar una conducta de abuso sexual con independencia de la edad del agresor.
  • La asimetría de edad aparece como importante elemento de desigualdad. Los participantes tienen experiencias, grados de madurez biológica y expectativas muy diferentes, lo que impide la verdadera libertad de decisión del menor e imposibilita una actividad sexual compartida.

Tradicionalmente, los adultos que perpetúan conductas de abuso sexual suelen encontrarse en el entorno cercano al menor (lo más frecuente es que pertenezcan al propio sistema familiar o sean próximos a éste) Actualmente, debido a la amplitud de conexión que ofrece Internet, los abusadores tienen numerosas oportunidades para contactar con menores que no tienen por qué pertenecer a su contexto próximo.

Por otro lado, la edad de riesgo para sufrir abuso sexual online es superior a la edad de riesgo para sufrir abusos sexuales tradicionales. Es decir, la mayoría de estudios hasta la fecha muestran que los abusadores online de menores suelen contactar con adolescentes en lugar de con niños más pequeños. Hecho que se corresponde con que el uso más autónomo del entorno online se inicia en la adolescencia. Asimismo, diversos estudios han encontrado que un alto porcentaje de los abusadores online son menores de 25 años.

En el caso de que un menor nos comunique una situación de abuso es esencial que:

  • Apoyemos al menor.
  • Proporcionemos un espacio de escucha y expresión.
  • No culpabilizar nunca a la víctima.
  • Protegerle.
  • Buscar ayuda profesional.

¿Cómo proteger a los menores?

Es importante trasmitir una idea positiva sobre la sexualidad y las relaciones íntimas. La sexualidad es parte del desarrollo social del adolescente y constituye un proceso de gran relevancia. Las posibles formas de expresar nuestra sexualidad son muy diversas, una de ellas es a través de internet. Vivir de forma responsable y saludable las relaciones sexuales, es un determinante fundamental para la salud y el bienestar.

Es recomendable, además, subrayar dos reglas fundamentales para relacionarse en el ciberespacio, más aún cuando la sexualidad está implicada:

  • El respeto. El respecto permite vivir la sexualidad de manera equilibrada y positiva. Significa no provocar malestar o daño a ninguna persona, no forzar al otro cuando expresa que no desea hacer algo y trabajar el concepto de ética en las relaciones interpersonales (ser sincero sobre las intenciones reales, quererse a uno mismo y respetarse, poner límites, ser honesto con uno mismo y los demás, etc.)
  • La responsabilidad. Practicar la sexualidad de forma saludable supone necesariamente ejercer la libertad sexual con conocimiento de lo que se hace y minimizando los principales riesgos.

Recuerda:

  • Piénsalo dos veces antes de enviar contenido sexual: qué voy a enviar y a quién.
  • No, es no. Cuando alguien expresa su negativa a compartir contenido sexual se debe respetar.
  • No debes sentirte presionado para practicar sexting.
  • Tu cuerpo es solo tuyo.
  • Las imágenes de otros pertenecen a su propietario, no debemos distribuirlas.
  • No incluyas en las imágenes tu cara ni rasgos identificativos (tatuajes, lunares, piercings, etc.).
  • Evita que la imagen incluya tu geolocalización.
  • Elimina las imágenes sexuales de teléfonos móviles o del ordenador, ya que en caso de robo, estas imágenes podrían ser extraídas.
  • Si te molestan, abandona la conexión y pide ayuda.
  • No hagas por la red lo que no harías a la cara.
  • Si te acosan, guarda las pruebas. Pide ayuda: cuenta lo que te ha pasado y cómo te has sentido.
  • Busca información y consulta a profesionales.

Padres, educadores y adultos tenemos la responsabilidad de transmitir educación sexual a los jóvenes. El comportamiento sexual depende mucho de las actitudes de respeto que uno tenga. Sin necesidad de ser alarmistas, recomendamos informar a los adolescentes de los potenciales riesgos para que puedan evitarlos o minimizarlos. Así, es necesario hablar sobre posibles consecuencias como la difusión de contenidos sexuales a personas no deseadas y el mal uso que esas personas pueden hacer de los contenidos.

Alicia Yagüe Fernández

Psicóloga. Constancia, superación y entusiasmo son los protagonistas en mi vida. La música y los libros: los mejores antídotos que ha creado el ser humano.

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