Sharenting, el riesgo de exponer a los hijos en las redes sociales

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez
· 12 marzo, 2019
Contar con las herramientas adecuadas para ser asertivos a la hora de publicar en las redes sociales, hace parte de los cuidados que debemos tener como padres.

Las nuevas tecnologías han traído cambios en la comunicación que nos pueden resultar maravillosos a la hora de sentirnos más cerca de los demás. Por larga que sea la distancia, casi siempre contamos con uno o varios recursos para salvarla de alguna manera. Sin embargo, también debemos ser precavidos, fenómenos como el sharenting pueden poner en riesgo a quienes más queremos.

El sharenting ha surgido, precisamente, de la nueva forma que tenemos para comunicarnos. Sobre todo, a través de fotos y post en los que manifestamos: cómo nos sentimos, las actividades que realizamos a diario o simplemente algo que queremos compartir con nuestros amigos en la red.

Te invitamos a reflexionar para que amplíes la consciencia sobre cuáles son tus límites a la hora del uso de las redes sociales. ¿Cuánto compartes en internet sobre las vidas de tus hijos? ¿Para qué publicas asuntos de tus hijos en las redes? ¿Con quién compartes información sobre ellos?

«Estamos llegando al fin de una civilización, sin tiempo para reflexionar, en la que se ha impuesto una especie de impudor que nos ha llegado a convencer de que la privacidad no existe».

-José Saramago-

Padre haciendo una foto a su hijo

Sharenting, ¿de qué se trata?

La palabra sharenting es un anglicismo que proviene de la palabra share, que significa ‘compartir’, y parenting, que significa ‘paternidad’. Se da cuando los padres documentan lo que les sucede a sus hijos a través de redes sociales. Las más populares son Facebook e Instagram.

Según el diccionario Collins, el sharenting, «se trata de la práctica de los padres de comunicar a través de las redes sociales información sobre sus hijos de forma abundante y detallada».

Es una práctica habitual que no para de crecer. De hecho, no ha existido una generación con una infancia tan cargada de publicaciones como la de ahora.

Ahora bien, el hecho de que esta práctica resulta bastante extendida no impide que sea controvertida, pues hay una gran preocupación por las consecuencias que pueden surgir debido sobreexposición del menor.

Existen 3 categorías de padres en cuanto al uso y publicación de información en las redes sociales. Veamos:

  • Padres protectores. Aquellos que se preocupan por la privacidad. No quiere decir que no se sientan orgullosos de sus hijos, pero ponen cuidado a la hora de hacer publicaciones.
  • Los orgullos. Son a los que les encanta que sus contactos se enteren sobre todo lo maravilloso que hacen y son sus hijos. Entonces, publican fotos y anécdotas en las redes sociales.
  • Padres irritables. Aquellos que detestan que los demás hagan publicaciones sobre los hijos en las redes.

Sharenting, ¿cuáles son sus riesgos?

El sharenting puede resultar perjudicial por diversos motivos. Te mostramos algunos:

  • Pérdida de la privacidad. Con la huella digital que estamos gestando al compartir todo sobre nuestros hijos, estamos exponiendo una privacidad que en realidad les pertenece.
  • Ciberbullyng. Con el sharenting podríamos llegar a favorecer sin querer el acoso o intimidación por internet, ya que estamos facilitando el acceso a nuestra información y a la de nuestros hijos.
  • Fraude. Los hijos podrían convertirse en blancos de fraude, gracias a los datos que hay de ellos en la red.
  • Grooming. Podría generarse una práctica de acoso, a través de las redes sociales.
  • Uso del contenido para propósitos sexuales. Podría darse envío de mensajes sexuales a través de las redes, que incluyan el contenido que hemos publicado de nuestros hijos.

El sharenting repercute en las emociones de los pequeños. La mayoría de las veces que subimos información sobre nuestros hijos, no se lo consultamos. A parte de faltar a un principio ético, podemos ocasionarle daño en un futuro. Al crecer y ser conscientes, pueden no estar de acuerdo o sentirse inconformes, tristes y abatidos con lo publicado. Si bien estas reacciones no siempre van a ser malas, sí pueden serlo.

Ahora bien, los peligros no son solo para nuestros hijos. Por un lado, estamos violando su derecho a la privacidad, y esto puede repercutir en nosotros. Por otro, publicar constantemente en las redes sociales, nos pone en el riesgo de desarrollar una adicción a estas.

Madre haciéndose un selfie con su hijo

¿Qué gestionar para hacer un uso adecuado de las redes sociales?

Vistas las consecuencias que puede traer el sharenting, pasemos a ver de qué forma podemos gestionar la exposición de nuestros hijos en las redes sociales.

  • Tener en cuenta las políticas de privacidad. Cada red social cuenta con una, es importante que las leamos a consciencia, para saber cómo proteger la privacidad de nuestros hijos.
  • Saber desde qué edad pueden tener nuestros hijos una cuenta. Cada red social ha determinado una edad mínima para abrir una cuenta, y desde ciertas edades debe ser bajo la custodia de los padres. Es importante que revisemos este asunto, pues es nuestra responsabilidad los contenidos que subimos a la red, o que dejamos que nuestros pequeños suban sin estar capacitados.
  • Permitir participar a los hijos. Cuando sea posible, lo mejor es que nuestros hijos tengan la posibilidad de manifestar su opinión respecto a nuestra intención de divulgar algún contenido en el que aparezca información que les concierne. Puede ser una foto, pero también sus notas.
  • No subir fotos de los hijos desnudos. Esto propicia el ciberbullyng, el sexting y el groomimg.
  • Preguntarnos, ¿cómo se sentirá mi hijo en un futuro al ver esta publicación? Esto puede ayudarnos a generar un criterio de selección más inteligente.
  • Usar las alertas de Google. Google proporciona notificaciones para que te alerten cuando el nombre de tu hijo aparezca en los motores de búsqueda. Si cuentas con esta opción, puede resultar valioso, si te das cuenta a tiempo de algo desafortunado.
  • Tener cuidado al compartir datos específicos, como la ubicación del niño. Esto puede favorecer a quienes se quieran aprovechar.

A veces, simplemente, se nos escapa de las manos la situación; si sientes que realmente no eres capaz de dejar esta conducta y esta se ha convertido en un problema para ti en las principales áreas en las que interactúas o deseas ser una persona más asertiva y mejorar las habilidades que ya tienes, puedes buscar la ayuda de un profesional.

Por otro lado, el hecho de que la mala práctica sea frecuente no la hace menos perjudicial. Investigaciones como las de Paula Otero, recogidas en el artículo «Sharenting…¿la vida de los niños debe ser compartida en las redes sociales?«, nos indican que el 92% de los niños menores de dos años están presentes de alguna manera en las redes sociales, y que un tercio debutan en su primera publicación antes del primer año de vida.

Como esta hay diversas investigaciones que nos invitan a reflexionar. Una muy completa publicada recientemente (2019) es la de Gaëlle Ouvrein, titulada «Sharenting: Parental adoration or public humiliation? A focus group study on adolescents’ experiences with sharenting against the background of their own impression management«.

Este estudio expone una realidad: cómo los padres condicionan la identidad o el autoconcepto de sus hijos en relación a las publicaciones que hacen de ellos. Nos muestra que compartir esta información puede generar frustración en los adolescentes jóvenes. Además, sugiere que los padres deberían consultar a sus hijos antes de publicar algún contenido que les afecte.

Ahora bien, no todo es malo a la hora de publicar. Subir información puede hacernos sentir más cerca de quienes queremos. Lo importante mantener un buen criterio sobre aquello que hacemos público. Un criterio relacionado con los siguientes interrogantes: ¿dónde lo publicamos?, ¿cuáles son las políticas de privacidad del lugar?, ¿quiénes pueden ver el contenido?, ¿estamos teniendo en cuenta los derechos de nuestros hijos?

Si contamos con los cuidados pertinentes, podemos llegar a encontrar un equilibrio para no caer en el peligroso fenómeno de la sobreexposición de nuestros hijos en las redes sociales. Está en nuestras manos.

  • Otero, P. (2017). Sharenting…¿la vida de los niños debe ser compartida en las redes coaiales? Archivos generales de pediatría, 115(5), 412-413. doi:http://dx.doi.org/10.5546/aap.2017.412
  • Ouvrein, O., & Karen, V. (2019). Sharenting: Parental adoration or public humilliation? A focus group study on adolescents’ experiences with sjarenting against the background of their own impression management. Children and Youth Servicces Review, 99, 319-327. doi:https://doi.org/10.1016/j.childyouth.2019.02.011